Tercer
Congreso de Comunicadores Católicos en Argentina
BUENOS AIRES,
11 octubre 2002 (ZENIT.org).- Los comunicadores están llamados
a «ser veraces, generosos estrategas de la solidaridad, y a poner
en juego los elementos profesionales más depurados al servicios
de esos hombres y mujeres excluidos y golpeados, de quienes nadie parece
preocuparse».
El presidente
del Pontificio Consejo para las Comunicaciones, monseñor John
Patrick Foley, alentó este jueves con estas palabras a los participantes
del Tercer Congreso de Comunicadores que se celebra estos días
en la Universidad Católica Argentina, en Buenos Aires, según
informa AICA .
Conscientes
de que la sociedad argentina requiere una respuesta nueva, como argentinos
y como comunicadores, la Comisión de Comunicación Social
de la Conferencia Episcopal Argentina ha organizado estas jornadas bajo
el lema «Comunicador, ¿quién es tu prójimo?».
Es objetivo
de los organizadores realizar un aporte pastoral significativo al mundo
de la comunicación, alentando los valores humanos y sociales,
y generar un diálogo fecundo, abierto y positivo entre profesionales,
empresarios y agentes de pastoral del mundo de la comunicación
de diversos ámbitos y credos.
«Sean
creativos, entusiastas y esperanzados mensajeros que apelan a aquello
bueno que late en el corazón humano - subrayó monseñor
Foley en su intervención --. Anímense a una nueva cultura
en la que ya no sea necesario pedir limosna porque todos tengan acceso
a una vida digna».
Asimismo
invitó a «abrir en los medios convencionales espacios a
quienes nadie escucha, y aprovechar la potencia de las nuevas tecnologías,
mucho más participativas y accesibles, para crear redes y vínculos
que susciten corrientes de solidaridad y ayuda mutuas».
El delegado
papal recordó también que los medios de comunicación
son «un elemento imprescindible en el camino social ignoto»
de Argentina, por lo que pidió a los periodistas que «asuman
más que nunca su responsabilidad histórica».
Por su parte,
el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, destacó
en su intervención que «en el ejercicio de los medios hay
una manera de aproximarse bien y otra de aproximarse mal» al prójimo,
y alertó --según el lema del Congreso-- sobre esa «mayoría
invisible de excluidos que están a un lado del camino, apaleados
y robados, ante los cuales pasan los medios de comunicación».
«Aproximarse
mal --insistió-- es aproximarse con una estética desintegradora,
que escamotea algunos aspectos del problema o que los manipula creando
desarmonía y que oscurece la realidad, la afea y la denigra».
El purpurado
indicó que «cuando las informaciones tienen como único
objetivo inducir al consumo o manipular a la gente para aprovecharse
de ella, estamos ante un asalto».
«Son
sentimientos equivalentes a los que se tiene en un asalto, en un acto
de violencia o en un secuestro», comparó, al tiempo que
consideró que «detrás de una estética desintegradora
que instala la desesperanza de poder descubrir la verdad y poder hacer
el bien común, es necesario saber discernir y poder desenmascarar
la existencia de intereses políticos y económicos de algunos
sectores que no apuntan al bien común».
