IGLESIA
E INTERNET.
La oración
y la contemplación
pueden encontrar espacio en una red informática.
Hace ya más de diez años a varios se nos ocurrió
pensar que la informática y sus múltiples extensiones
y facetas -entonces el fenómeno Internet estaba todavía
iniciando- venía como anillo al dedo como instrumento al servicio
de la maduración del hombre, polidimensional, ya como individuo,
grupo o sociedad.
Quizás la visión del fenómeno resultaba todavía
un tanto ingenua, pero permitió un empeño sin complejos.
Una especie de David ante un fenómeno-Goliat, frente al cual
toda fuerza iba a parecer desproporcionada.
Así
nació la RIIAL (Red Informática de la Iglesia en América
Latina), dispuesta a insertarse en un proceso espontáneo, creciente
y fulgurante de aceptación y uso de las nuevas tecnologías
de la información. Un mínimo de visión y sentido
de responsabilidad obligaba a un esfuerzo que diera forma y sentido
a un proceso global, dotara la realidad naciente de modelos de buen
hacer, motivara las energías positivas -incluyendo las eclesiales,
naturalmente- a un uso correcto del medio, llenara vacíos culturales,
en fin, lograra una inserción, con el justo protagonismo, en
una dinámica de cambio de paradigma cultural e instrumental hacia
el que la historia se iba decantando...
Es muy claro, si no evidente, el desarrollo de la RIIAL, que va creciendo
en participación y servicios de forma sostenida y sin precipitaciones
de acuerdo con su capacidad y posibilidades de asimilación.
La dinámica de la red ha podido vivir un proceso de creación
del necesario soporte técnico, en función de la circulación
y difusión de datos, noticias, cultura, valores y espiritualidad.
Y, felizmente, la experiencia ha dictado a modo de corolario unos criterios,
una especie de filosofía propia.
Una "filosofía"
de formulaciones muy simples que pone el instrumento informático
al servicio de la unidad, a través de servicios concretos baratos
y eficaces que lleven la gran cultura y toda clase de bienes (espirituales
y de desarrollo humano) hasta los más alejados, adaptando la
tecnología al hombre y no al revés, o sea, sin dejarse
llevar por las corrientes de sofisticación del medio, respetando
el ritmo de asimilación de la gente sencilla sin provocar angustias.
También cabe demostrar que la oración y la contemplación
pueden encontrar espacio en una red informática. En este momento
son muchos los que llaman a las puertas de la red en busca de sentido,
criterios, ayuda y experiencia. El gran número de llamadas hace
pensar que ha llegado el momento de dar el salto de un talante artesanal
a una mayor magnitud.
De ahí
nace la idea de un Congreso continental en el que experiencias, criterios
y servicios puedan ponerse a disposición de los más posibles.
Por tanto se ha puesto ya en marcha el complejo mecanismo organizativo
del I Congreso Continental sobre Iglesia e Informática, abierto
a toda América -a todas las Américas y a los países
culturalmente afines-, con un subtítulo o lema que es todo un
programa: "Hacia una red humana de respuestas y ayudas". Tendrá
lugar en Monterrey (México) del 1 al 4 de Abril del 2003. Se
irán sucediendo noticias e informaciones con todo lujo de detalles
sobre el mismo.
Mons.
Enrique Planas
Coordinador General de la RIIAL
Del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales
SOI 172
