LA BIOETICA Y LA PASTORAL

 

 

Pbro. Lic. Guillermo Gutiérrez Fernández

La vida es un misterio tan fascinante que a quienes se dedican a estudiarla profesionalmente se sienten tentados a arrancarle su misterio. Dios quiso que al servicio de este misterio estuviera otro misterio que realiza y participa del amor esponsal de Dios por la humanidad, de Cristo por la Iglesia: el matrimonio y la familia.

Se ha venido dando una fragmentación en el matrimonio y la familia, entonces el primer servicio a la vida es seguir consolidándolos.

El hablar de la vida en la Iglesia no es una coyuntura histórica. El mensaje de la vida es medular de la vida, Cristo es el Verbo de la Vida, ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia, la Iglesia es el pueblo de la vida y para la vida. El Evangelio del amor del padre, de la dignidad humana y de la vida, es un único Evangelio. Hablar de la vida es hablar del Evangelio, de Jesucristo.

¿Qué vida? Hablamos de la vida en toda su integralidad. Contemplando a Jesucristo la contemplamos en toda su integralidad. Desde que Jesucristo se hizo cigoto hasta que está resucitado y glorioso, nos revela todo el amplio margen y espectro de la vida. Sólo a partir de él se nos da conocer la dignidad de la vida desde que comienza hasta su ocaso.

La vida es siempre un don y siempre es un bien. La perspectiva de la alianza hace ver la vida como un valor, un bien, porque es hermosa a los ojos de Yahvé aun en medio del dolor. Lleva un germen de totalidad y plenitud que Dios ha puesto en el corazón del hombre. Esto hace que aunque la vida esté lastimada es valiosa y preciosa a los ojos de Dios porque está llamada a la comunión con Él.

En Jesús miramos cómo se inclina ante los pobres, ante los que sufren, vemos el dolor en su cruz. La vida corporal y carnal en su precariedad es pues lugar de salvación. Así aunque la vida humana se vea amenazada es un bien porque es imagen y semejanza de Dios.

Ahora no se percibe claramente la diferencia entre la vida humana y la vida de los animales. Hay una gradación entre la vida vegetativa, sensitiva y humana. Sólo ésta está llamada a la comunión con Dios, es su imagen y semejanza.

La revelación de esta llamada a la comunión con Dios nos hace ver que en la vida terrena se va gestando ya la vida eterna.

Consecuencias éticas:

El Ethos revelado sobre la vida nos presenta el fundamento: Dios es el Señor de la vida, pero este poder no es tiránico, no es un arbitrio amenazador sino un cuidado y solicitud amorosa hacia sus criaturas.

La consecuencia: La sacralidad e inviolabilidad de la vida que es recogida en el Decálogo y Jesús propone de nuevo. También el cultivar el jardín. A la luz de la Sagrada Escritura, el hombre tiene una responsabilidad frente a la creación.

Por otra parte tiene una responsabilidad concreta frente a la vida human. Dios ha querido que sea el vehículo para llamar otras vidas a la existencia. Dios llama a la vida a través de la pareja humana, llama a la vida eterna a compartir con él su vida.

¿Cómo surgió la bioética?

La Iglesia siempre ha hablado de la vida y del servicio que le debemos. A finales del siglo XIX surgió la medicina pastoral, había manuales que servían para que los sacerdotes tuvieran los elementos básicos de anatomía para entender los problemas morales relacionados con la vida. Se hacían también morales de ética para los médicos. Esto dio origen a la deontología. En el juicio de Nüremberg surge la asociación médica mundial con el objetivo de velar para que la ciencia médica no se prestara para los abusos y atrocidades de la II Guerra Mundial.

Junto con el juramento hipocrático alcanzó una gran fuerza. En 1971, Potter llamó la atención acerca de que una ciencia sin conciencia se vuelve amenazadora para el hombre y para el planeta. Habla de la bioética, del comportamiento adecuada frente a la vida.

Hay muchas bioéticas, no existe un solo modelo de bioética. Existe una bioética principalista en base a los principios de beneficialidad, de autonomía y de justicia.

Nosotros proponemos una bioética católica inspirada en el Evangelio.

'Cuál es la actitud ética que corresponde a la vida humana? La vida es un bien fundamental para el hombre pero no es un bien supremo. La actitud justa sería entonces en dos aspectos: acogida incondicional, un don que hay que tutelar, promover y amar; en oblicuo, la aceptación de la muerte cuando ésta se presenta como inevitable.

La teología católica se ha desarrollado alrededor de tres principios:

  • La sacralidad de la vida humana. Hoy en día algunos dicen que no se puede hablar de sacralidad de la vida. Hay un ambiente de secularismo y hablar de sacralidad nos remite a un ambiente religiosos que no permite dialogar. Parecería que sería rodear a la vida de un tabú y hoy los tabús no tienen vigencia. Hoy se propone que se hable de calidad de vida: ¿qué vida merece la pena, cuál vale más y cuál no? Esto presenta problemas: si hablamos de calidad, se buscan unos indicadores externos a la vida misma a para valorarla. ¿En base a qué se establecen esos principios, en base a qué es mejor una vida que otra? Esto suprimiría la igualdad fundamental de la vida humana. Para nosotros el concepto de sacralidad nos ayuda a conocer la vida. Sacralidad puede tener tres aspectos. Una realidad que está conectada con Dios, tiene una relación especial con él; es algo que Dios ha rodeado con una especial protección colocándola fuera del arbitrio de los demás, haciéndola intangible, inviolable; una enditad que por su naturaleza rebasa al hombre, tiene algo de inaferrable. De manera especial vemos que la vida humana es una realidad que Dios ha confiado al hombre, a su administración, la ha protegido especialmente la persona humana que es su imagen y ningún hombre o circunstancia puede disponer arbitrariamente de su propia vida ni de la de los demás: el bebé o el anciano enfermo son imágenes de Dios.

  • La inviolabilidad de la vida humana: la persuasión de que la vida humana debe de ser tratada con el máximo respeto, hay situaciones que piden una reflexión ulterior. Hay que buscar un sano equilibrio. ¿Cuándo la vida humana es inviolable? La vida humana es de por sí inviolable como consecuencia de la sacralidad, la vida del hombre debe ser respetada. La escolástica nos do algunos conceptos para acercarnos al contenido ético: inocente y agresor, directa e indirecta. En la Evangelium vitae 57 el Papa confirma el mal gravemente inmoral del aborto directamente. Debe ser una vida inocente. La muerte de un ser humano sólo tiene relevancia moral cuando es el término de una decisión voluntaria. La moral cristiana juzga de las acciones deliberadas, no de los hechos. El ser humano inocente: jurídicamente es aquel al que no se le ha podido comprobar una culpa; en el terreno ético cuando aquí y ahora no está agrediendo. En la Sagrada Escritura cuando se habla del no matarás usa un verbo que señala la vida inocente.

  • El derecho a la vida: el 5º. Mandamiento del respeto de la vida es una norma reconocida universalmente porque es de ley natural. Es la base del Estado de Derecho. La persona humana tiene un nativo derecho a la vida desde su concepción hasta su ocaso natural. Se tiene un derecho en el omento en que se entra a tomar posesión de él y es inalienable. Es nativo, inherente a la persona. Es fundamental porque pertenece al ámbito de los bienes constitutivos de la persona y funda otros derechos.

El embrión humano, su estatuto: es humano, pero ¿es persona? Santo Tomás y San Alfonso decían que no, decían que es vida humana pero no personal. Hoy la genética dice que sí, pues una humanidad totalmente unificada es persona. Hoy en día tenemos varios atentados a la vida. Van desde el inicio de la vida, el estado embrional, después de nacida, la dignidad humana, al final de la vida, eutanasia. Hablamos de vida en su integralidad, en todas sus posibilidades. Toda la vida está confiada en su origen, desarrollo y terminación a la familia. Los padres educan a los hijos, cuidan de ellos, al vida se desarrolla en al familia y la misma sociedad escomo una familia ampliada.

Problemas a los que se enfrenta la familia: el avance del aborto, primero despenalizarlo y luego legalizarlo, luego que se convierta en un derecho (convertir en derecho lo que era el delito).