Cristo camino para la conversión, la comunión
y la solidaridad
I
INTRODUCCIÓN
El creyente
que se arrodilla delante de Jesús sacramentado siempre encontrará
una respuesta eficaz para su vida. Así como le sucedió
a Zaqueo que, al sentirse tratado con tal compasión y misericordia,
cayó en la cuenta de los cambios necesarios: Dejar la avaricia
y el fraude y vivir la justicia y la solidaridad.
La adoración
es la experiencia más excelente de intimidad con Dios. En ella
recibimos su consuelo y Él, respetuosa y firmemente, nos confronta
para que, libre y con plena conciencia y responsabilidad, apliquemos
los cambios oportunos y necesarios. Por la Eucaristía vivimos
este encuentro; ella nos abastece de lo necesario para unir conversión
y solidaridad.
II EXPOSICIÓN DEL SANTISIMO
SACRAMENTO
III ESTACIÓN MENOR
Padre amoroso
y compasivo en cuyas manos la misericordia se hacer carne
Todos: Gracias porque por medio de Jesucristo nos perdonas, nos liberas
y nos unes.
Padre nuestro, Ave María, gloria. En los cielos y en la tierra
sea para siempre alabado / el corazón amoroso de Jesús
sacramentado.
Espíritu
Santo vivificador, tu fuerza nos renueva y tu luz nos concientiza.
Todos: Danos Señor
un corazón nuevo
Padre nuestro, Ave María, gloria. En los cielos y en la tierra
sea para siempre alabado / el corazón amoroso de Jesús
sacramentado.
Señor
Jesús, creemos que en el sacrificio eucarístico se hace
presente el misterio de tu pasión, muerte y resurrección.
Todos: Cada vez que comemos
tu Pan y bebemos tu Cáliz, anunciamos tu muerte, proclamamos
tu resurrección y te decimos
¡Ven señor Jesús!
Padre nuestro, Ave María, gloria. En los cielos y en la tierra
sea para siempre albado / el corazón amoroso de Jesús
sacramentado.
IV LECTURA BÍBLICA
Por medio
de la Palabra que nos ofrece la Sagrada Escritura podemos ir, mediante
el camino de la fe hasta la Palabra Viva que ha puesto su tienda entre
nosotros, Por eso escuchamos con fe y gratitud el pasaje bíblico
que ahora se nos ofrece y confiamos que es Jesús mismo quien
viene a nuestro encuentro.
Lectura del
Evangelio según san Lucas (Lc 19, 1-10)
Jesús
entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Había en
ella un hombre llamado Zaqueo, jefe de los que recaudaban impuestos
para Roma y rico; quería conocer a Jesús, pero como era
bajo de estatura, no podía verlo a causa del gentío. Corriendo
se adelantó y se subió a un árbol para verlo, porque
iba a pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquél
lugar, levantó los ojos y le dijo: -Zaqueo, baja enseguida, porque
hoy tengo que hospedarme en tu casa. El bajó a toda prisa y lo
recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban y decían:
-Se ha hospedado en casa de un pecador. Pero Zaqueo se puso en pie ante
el Señor y le dijo: -Señor, la mitad de mis bienes se
la doy a los pobres, y si engañé a alguno, le devolveré
cuatro veces más. Jesús le dijo: -Hoy ha llegado la salvación
a esta casa, pues también éste es hijo de Abrahám.
Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba
perdido.
Palabra del Señor.
V MEDITACIÓN
Con calma
y en silencio meditemos su Palabra
A esta reunión pastoral hemos venido ilusionados como Zaqueo
a encontrarnos con Jesús. De cara a este encuentro preguntémonos:
¿Qué
cambios tenemos que hacer en nuestro trabajo pastoral para restituir
a Dios y a su pueblo lo que le pertenece?
¿Qué
acciones de conversión y qué prácticas de solidaridad
nos pide el Señor llevar a cabo para que como Iglesia hoy cumplamos
su deseo de buscar y salvar lo que estaba perdido?
VI CANTO
Cristo te
necesita para amar
Cristo te
necesita para amar, para amar;
Cristo te necesita para amar.
No te importen
las razas
ni el color de la piel,
ama a todos como hermanos
y haz el bien.
Al que sufre
y al triste,
dale amor, dale amor;
al humilde y al pobre: dale amor.
Al que vive
a tu lado; dale amor, dale amor;
al que viene de lejos; dale amor.
Al que habla
otra lengua;
dale amor, dale amor;
al que piensa distinto; dale amor, dale amor.
Al amigo
de siempre, dale amor, dale amor;
al que no te saluda: dale amor.
VII INVOCACIONES LITÁNICAS.
Respondemos
diciendo: ¡Danos Señor, un
corazón nuevo!
Tú,
que nos conoces y despiertas en nosotros el deseo de una vida nueva
Tú, que eres el Hijo de Dios, buen samaritano.
Tú, que eres hombre de esperanza en medio del dolor
Tú, que serviste con alegría a los pobres y excluidos
Tú, que supiste de la pobreza, la opresión, el trabajo,
y el despojo
Tú, que cuestionas nuestro estilo de vida austera y generosa
Tú, que eres modelo perfecto de solidaridad
Tú, que instituiste el nuevo reino en el que los pobres son bienaventurados
Tú, que eres el único camino para la conversión,
la comunión y la solidaridad
Tú, que eres el hijo de María, bendita entre las mujeres.
Tú, que nos llamas a ser Iglesia convertida y solidaria.
Silencio.
Si quieres puedes releer alguna jaculatoria que más llame tu
atención
VIII PRECES
Oremos al
Señor y pidámosle que se acuerde de nosotros, ya que somos
obra de sus manos.
1. Para que
la Iglesia, fiel al testimonio de Jesús, sea, en medio de la
sociedad, un espacio de verdad y amor, de libertad, justicia y paz.
Oremos
R: ¡Caminemos con Cristo, sirviendo
a los hermanos!
2. Para que Dios conceda a nuestra Iglesia potosina la conversión
y la solidaridad necesarias para testimoniar aquél cielo nuevo
y aquélla tierra nueva que anunciaron los profetas y los apóstoles.
Oremos
R: ¡Caminemos con Cristo, sirviendo
a los hermanos!
3. Para que el Señor, por medio de nuestra acción pastoral
visite a los que sufren por la pobreza, la injusticia, el hambre, la
ignorancia, la enfermedad o el abandono. Fortalezca su esperanza y aleje
de ellos la causa de sus sufrimientos.
R: ¡Caminemos con Cristo, sirviendo
a los hermanos!
4. Para que el ejemplo de María nos haga más sensibles
al dolor humano y nos impulse a imitar su humildad y caridad. Oremos
R: ¡Caminemos con Cristo, sirviendo
a los hermanos!
Bendice,
Padre de misericordia, a tu pueblo y, ya que pone su confianza en Ti,
concédele lo que con fe te ha pedido. Por Jesucristo, Nuestro
Señor.
IX BENDICIÓN CON EL SANTISIMO
Y RESERVA
