HECHO HISTORICO


MOMENTO HISTORICO DE LA APARICION

El sentido completo y la enseñanza profunda de la palabras y acciones de María, tal como las encontradas en la narración guadalupana atribuida a Antonio Valeriano no podremos percibirlo si no caemos en la cuenta de las circunstancias históricas en que se realiza esta intervención: si no recordamos la vida que llevaban los naturales y lo que entraña la conquista de la Nueva España.

MÉXICO INDÍGENA ANTES DE LA CONQUISTA

México era un mosaico de culturas, tribus y señoríos. México fue siempre un campo de batalla por la codicia de las tierras. El México prehispánico florecía y se destruía en sus culturas, el arribo o invasión de tribus más fuertes causaba dispersiones y desplazamientos. Un día llegaron los aztecas y se consolidaron como potencia imperialista y dominadora; sometieron pueblos de mar a mar; se apropiaron los territorios, culturas y aún tradiciones de los vencidos; llegaron a formar una nueva cultura y un nuevo reino. Dos siglos más tarde fueron a su vez sojuzgados y conquistados por los españoles.

Guerras de los indios entre si para apoderarse de las riquezas de sus vecinos o para defenderse de su agresividad, o para celebrar periódicamente a sus dioses. Luchas y muerte, cautiverio, servidumbre y destrucción. Los vencidos se veían injustamente despojados de sus posesiones y de su libertad, condenados al servicio de los dominadores, o a ser sacrificados en honor de sus ídolos.

LA CONQUISTA

La conquista por los españoles significó a los pueblos autóctonos, una vez más el despojo de sus tierras, la destrucción de su cultura y su religión. Los elementos y valores de su vida fueron suplantados repentinamente y violentamente, por otra cultura y religión completamente extrañas. Su filosofía, su ciencia, su moral condenadas como obra del demonio, sus sacerdotes proscritos, sus templos arrasados. Para la mentalidad del indígena todo era signo de que sus dioses habían sido vencidos, de que su mundo se derrumbaba de que la herencia de sus mayores desaparecía ante los nuevos señores con su presencia dominadora.

Cierto que entre los conquistadores había quienes buscaban servir a Dios y hacer una buena obra al acabar con la idolatría, al poner fin a las guerras religiosas y a los sacrificios humanos. Según su mentalidad se esforzaban en implantar la verdadera religión, y en promover celosamente el progreso y cultura que ellos juzgaban superior.

LA EVANGELIZACION

En medio de esta catástrofe del mundo indígena llegó a México la Buena Nueva a través de frailes misioneros, que con palabras de dulzura y compasión para los nativos, y de recriminación y condena para los opresores, se esforzaron por difundir el Evangelio, y por consolidar poco a poco la Iglesia de Cristo en este nuevo mundo enorme y misterioso.

Pero era muy difícil evitar el abuso y despotismo entre los vencedores, el odio y venganza entre los vencidos y lograr un acercamiento de razas y culturas; parecía también humanamente imposible de que los indígenas aceptaran sinceramente una religión extraña que sentían impuesta por la fuerza de las armas. Sin embargo, el indio, a pesar de las dificultades en la evangelización, por el escaso número de misioneros y los problemas de comunicación entre lenguas, culturas y religiones tan distintas, traido a la nueva fe. La intervención de María fue entonces, y sigue siendo ahora, providencial acontecimiento evangelizador.