LA SANTISIMA TRINIDAD
 

Omar Israel Cervantes Ramírez. II Bachillerato

Todos los Cristianos somos bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Por eso es que la Fe de los Cristianos se cimienta en la Santísima Trinidad.

No hay más que un solo Dios en tres personas, El Padre todopoderoso, su Vástago único y el Espíritu Santo, este es el misterio o dogma de la Iglesia con respecto a la Santísima Trinidad.

La Divina Providencia, como también la llamamos, es la luz que nos ilumina y nos da la enseñanza más importante de las verdades de la Fe. La Trinidad por ser un misterio de Fe es conocido gracias a que el mismo Dios nos lo ha revelado. Si damos una mirada al Antiguo Testamento, descubriremos huellas de este misterio, pero no ha sido sino hasta la encarnación del Hijo de Dios y el envío del Espíritu Santo, que se nos ha revelado plenamente este misterio de salvación.

La invocación de Dios como Padre es conocida en muchas religiones, algunos hombres consideraron a Dios como Padre de los Dioses y los hombres. En Israel, Dios es llamado Padre en razón de la alianza y el don de la ley de Israel. Cristo nos ha revelado que Dios es Padre en un nuevo sentido mediante la oración del Padre Nuestro.

Jesús antes de su Pascua anuncia el envío de "Otro Defensor", "El Consolador", el Espíritu Santo; el Espíritu de Dios presente ya en la creación y que además habló por los Profetas y está ahora junto a los discípulos de Cristo. De esta manera el Espíritu Santo nos es revelado como otra persona distinta, con relación a Jesús y al Padre.

Parte de todo esto lo profesamos en nuestro acto de Fe "Credo". Que habla de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo; son tres personas diferentes y Dios único, las tres entrañablemente unidas por el poder del amor.

Con esto afirmamos la existencia de un solo Dios en tres personas, estas personas no se reparten la única divinidad, sino que la da una de ellas, es eternamente Dios. Esto quiere decir que Dios es único pero no solitario.

Padre, Hijo y Espíritu Santo no son pues simplemente nombres que designan modalidades del ser divino pues son realmente distintos entre sí. El Padre es quien engendra, el Hijo es engendrado y el Espíritu Santo es quien procede de ambos.