Cuenta
la historia que en 1589, misioneros franciscanos andariegos y celosos
por enseñar la doctrina cristiana, se detuvieron y apostaron
a orillas del Río Santa María para fundar el convento
franciscano. Y a finales del siglo XVII, dos frailes ejemplares acompañados
de indígenas ya adoctrinados, cargando en un colote a San Nicolás
Tolentino, y con dirección al Río Jofre, incursionaban
ya estos parajes. Esos misioneros eran Fray José Yánez
y Fray Juan Jaime.
El pueblo en esos tiempos, de raza otomí, que de 1709 a 1713
estuvo la alcaldía de S. L. P., a cargo del Coronel Sebastián
de Oloris, quien fundó el pueblo de San Nicolás de Tierranueva
Río Jofre. Después de andar peregrinando por varios
puntos del estado, se fueron al puerto de San Nicolás a finales
de 1697, siendo desde entonces admi-nistrados por el agustino, fray
José Yánez, doctrinero de Santa María en 1711.
El 9 de mayo de 1711 a petición de Fray José Yánez,
el alcalde mayor de San Luis, Don Sebastián de Olorís,
nombraba a los primeros alcaldes y demás oficiales que gobernarían
a los naturales de la Congregación de Tierranueva.
Casi un año después, el 19 de abril de 1712, el alcalde
mayor de San Luis y ante Fray Juan Jaime, Miguel Badillo y Domingo
del Río, escribano real, otorga las tierras demandadas conforme
a las medidas y colindancias señaladas en el documento, con
tales detalles como este: “desde la puerta de la Iglesia se
contarán seiscientas varas a los cuatro vientos y se les dé
posesión entre dichas tierras y firmamos el documento el medidor,
los testigos y los demás representantes de la Real Corona”.
En esta forma terminan las diligencias y queda fundado el pueblo de
los otomíes de San Nicolás de Tierranueva, Río
Jofre.
Con visión futurista levantaron el templo, que en sus líneas
arquitec-tónicas hablan del paso de los franciscanos, fachada
austera, de torres altas y rectilíneas y el pórtico
ceñido por el cordón franciscano, rematando el arco
con el escudo franciscano: las manos entrelazadas, la de Cristo y
la de San Francisco de Asís.
A finales del siglo XVII aparecen ya los primeros bautizos, administrados
por los frailes franciscanos. El primer Bautizo se realizó
el 26 de diciembre de 1685, siendo una niña llamada María,
“otomí de este pueblo”, bautizada por fray Fernando
Jaime. Siendo todavía Tierranueva, ayudada por el curato de
Santa María del Río.
El acontecimiento para el desarrollo del pueblo de Tierranueva fue
sin duda la promulgación de la fundación de la parroquia
el 22 de abril de 1836, hecha por el señor obispo de Michoacán,
Don Juan Cayetano Gómez Portugal, a cuyo obispado pertenecían
estas tierras. Con esta fecha se separa del curato de Santa María
del Río y empieza a tener administración y vida propia,
siendo el primer párroco fray Francisco Tejeda (de 1836 a 1841).
Dejando desde entonces como signo patente y suplicante de unidad para
su pueblo, la devoción a la hermosa taumaturga imagen del Señor
de la Piedad. En los años de 1700 a 1841, termina la obra de
los franciscanos. Obra grandiosa y perenne. Sembrando el Evangelio
en el corazón del indio.

Comenzó un nuevo perfil para esta parroquia en los años
venideros, a partir de 1841, siendo el gobierno y la administración
por parte de sacerdotes diocesanos hasta hoy en día, quienes
han promovido la cultura y la evangelización.
De entre las actividades que emprendieron los sacerdotes diocesanos
se encuentra por ejemplo, el cura Don Miguel Mendoza (1854-1867),
quien impulsó la industria de la palma, consistente en la trenza
y manufactura del sombrero, trayendo gente que enseñara a los
naturales. Desde entonces van trenzando y entretejiendo su propia
vida con la historia de su pueblo. El Pbro. Eduardo Rangel (1872-1884)
por su grande fe en el Sagrado Corazón de Jesús, puso
la primera piedra del Santuario del Sagrado Corazón de Jesús,
único en la Diócesis, a finales del siglo XIX. El Pbro.
Anastasio Miranda (1897-1926) se encargó de la decoración
del templo parroquial al estilo de entonces, decoración francesa
con gran colorido y elegancia, sus altares centellantes de oro fino,
sus imágenes barcelonesas. Todavía hoy se conserva un
letrero en la puerta del templo, en la parte superior, que dice: “El
Sr. Cura Dn. Anastasio Miranda, mediante la acrisolada piedad de sus
feligreses y con la aprobación del Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis
Dr. y Mtro. Dn. Ignacio Montes de Oca y Obregón dispuso la
decoración de esta Parroquia, encomendada la obra al inteligente
artista Dn. Aurelio Hernández, que con brillante éxito
la terminó el 10 de mayo del año del Señor de
1915". También terminó la construcción del
Santuario del Sagrado Corazón de Jesús. Fundó
el colegio parroquial llamado de San Luis Gonzaga en el año
de 1898. El cual duró 17 años (1898-1915) que terminó
con la Revolución Mexicana después de sufrir vejaciones
y aún cárcel en la penitenciaria del estado durante
la persecución religiosa por defender la fe del pueblo.
En los tiempos del Cura Miranda, estando como Vicario el Pbro. J.
Guadalupe Castillo (1919-1922) soñó con una presa. Pronto
se vale de peritos, trae un ingeniero alemán, levanta planos,
dibuja y calcula. Y más tarde aparecía la noticia en
la prensa de un proyecto presentado para una presa en Tierra Nueva.
Después de muchos años, surgen otros a quienes se les
reconoce la realización de la obra de La Presa la Muñeca.
Se le debe al Pbro. Agustín Rodríguez (1929-1934) el
trazar con su telescopio y un estadal, los caminos en el territorio
de la Parroquia. Rectificó e hizo el camino a Santa María
del Río y concluyó el camino a San Antón de los
Martínez. Rodeó el pueblo de servicios elementales para
su comodidad y bienestar, tendió una red de agua en el centro
de la plaza y del curato, forjó un teleférico para cruzar
el río en tiempos de agua llamado “la Gaviota”.
El Pbro.
Teofilo Cisneros (1934-1949) terminó la capilla de Nuestra
Sra. del Carmen (el día 12 de mayo de 1934) anexa al templo
Parroquial, pues había sido empezada por el Padre Rodríguez;
el Padre Teofilo la decoró, puso un retablo de cantera y la
dotó de la hermosa imagen de Nuestra Señora del Carmen.
Amplió la casa cural, en lo que hoy ocupa el colegió.
Sustituyó la “Gaviota” por un “Puente Colgante”
y un vado de piedra con sus alcantarillas. El puente dio magnífico
servicio por cinco años y los ciclones de 1955 lo destruyeron.
En el año de 1953, se vuelve a ver la ayuda de la Iglesia católica,
donde buscando el Sacerdote Zeferino Ponce una mejora para el pueblo,
dirige y con la ayuda del pueblo, se eleven pilares sobre los cuales
más tarde el Gobernador Antonio Rocha pondría la loza
del puente. Pero su obra cumbre es la fundación del Colegió
Católico en febrero de 1956, llevando por título “Guadalupe
Victoria”.
A principios del siglo XVIII se contaban más de 400 personas
aparte de los mocetones y muchachos; tenían la Iglesia comenzada,
sus paredes pasaban ya de 3 varas de alto, ya tenía: los marcos,
puertas y ventanas para concluirla, y poseían 2 campanas, 2
ornamentos muy decentes, cáliz, misal y palia. Ahora se dejó
de escuchar el balbucear ese lenguaje otomí, se perdió
el cantarín, idioma ancestral, desde que el Prof. Calderón
(1767) obligó a la gente a comunicarse en el idioma castellano
(lográndolo, aunque con arduo trabajo).
Como toda Iglesia antes de Vaticano II, contaba con un barandal en
el presbiterio (con aproxi-madamente 36 pequeñas columnas que
le daban forma), luego fue remodelado y esa parte del barandal fue
quitada y ahora sólo quedan las señas de ese barandal.
Se recuerdan (por fotografías) grandes obras que datan desde
sus orígenes; como fueron altares menores, dedicados a diferentes
imágenes, como: a la Santa Cruz que es pintada y lo demuestra,
pues (ese cuadro) aun se encuentra, lo demás que corresponde
al altar se retiró; éste se suponía estar en
la parte central del cuerpo de la nave (frente al retablo de las ánimas
del purgatorio). El retablo de las ánimas del purgatorio puede
considerarse una obra de arte muy antiguo hecho de madera. El altar
mayor cuenta con tres calles, de dos pisos y un remate, además
muestra al patrono del lugar terranovense, es un San Nicolás
Tolentino, el cual se considera ser el más antiguo y de gran
valor.
Se pueden encontrar 6 columnas grandes y plateadas en el altar y a
la vez, debajo de la imagen de la Santísima Trinidad se encuentra
un cuarto sostenido por 8 columnas. En la parte alta está dedicado
un espacio para San Nicolás, el cual consta de 4 columnas salomónicas
chicas y blancas. Los relieves del monumento (altar mayor) se distinguen
por su forma plateada, lo cual llama la atención de muchos.
DESCRIPCIÓN
DEL TEMPLO
El templo tiene 8 metros de ancho y 36 metros de largo. Su estilo
es romano y el altar en un principio era neoclásico pero ha
variado (en inicio artístico, madera o piedra de cantera).
Del lado Sur, se localiza el Colegio Parroquial “Guadalupe Victoria”.
De frente, al lado izquierdo se encuentra el oratorio de la Virgen
del Carmen (Construido el 12 de mayo de 1934). De frente, al lado
derecho se encuentra la Sacristía.
CAPILLAS
Cerro de la Virgen, Cruz de Cantera, Barrio de Santiago, El Carmen,
El Minero, El Patol, El Piquín, El Santuario, El Señor
de la Piedad, El Tule, Hacienda Vieja, La Hermita, La Hierbabuena,
Las Ánimas, Los Charcos, El Salitrillo, San Francisco, San
Gabriel, San Pedro, San Rafael, San Judas (Los Moros), Barras Blancas,
San Isidro y La Bóveda.
Las principales fiestas que celebran son: el 6 de agosto al Señor
de la Piedad; el 12 de diciembre a la Virgen de Guadalupe; el 16 de
julio a la Virgen del Carmen; el 25 de julio a Santiago Apóstol
y la fecha movible en honor al Sagrado corazón de Jesús
en el mes de junio.
Recopilado
por Martín Alfredo Hernández
