Recopilado
por Héctor Salazar Salazar
EL TEMPLO DE LA TERCERA ORDEN
El templo
de la Venerable Orden Tercera es parte del conjunto arquitectónico
del convento de San Francisco. Está situado en el lado sur
de la plaza y originalmente compartió el mismo atrio con el
templo de San Francisco y con el de Nuestra Señora de los Remedios,
hoy Sagrado Corazón.
Al cumplirse las leyes de Reforma y ser exclaustrados los frailes
se lotificaron grandes extensiones de terreno y se vendieron juntamente
con numerosas fincas que formaban parte del convento. Se llevó
a efecto también la apertura de la calle para prolongar la
“del Portillo” (hoy calle de Galeana); obras que mutilaron
no solo el convento más rico y artístico de la ciudad,
sino la urbanística misma. Una vez que los frailes fueron exclaustrados
del enorme convento franciscano de San Luis Potosí, al Gobernador
del Estado Vicente Chico Sein le tocó dar cumplimiento en 1869
a la ley General del 12 de julio de 1859. En 1870 se verifica la venta
de los lotes 30, 31, 16 y 34 según consta en el Protocolo del
Escribano Público Jesús Undiano.
La construcción de este templo data de 1964 y se debe al entusiasmo
y devoción de las personas de formaban la Venerable Orden Tercera,
es decir, a un conjunto de personas seglares cuyo Sínodo era
independiente del Sínodo de los frailes, aunque con toda seguridad
contaba con la asesoría d estos últimos. La planta arquitectónica
del templo es de cruz latina, con cruceros de regulares dimensiones;
la cúpula carece de tambor. Forman el cuerpo de la nave tres
bóvedas de arista que corren de norte a sur y, por lo tanto,
los cruceros se ubican de oriente a poniente. Inmediatamente después
de pasar la puerta de acceso, está el sotacoro en cuyo arco,
en la clave, aparece la fecha de 1694; fecha en que concluyó
este templo.En el muro oriente del templo se aprecian lo que fue una
puerta lateral del templo y que fue cegada al construir Fray José
Arlegui el Templo de Nuestra Señora de los Remedios. Por esta
razón existe una fachada que da al patio del templo del Sagrado
Corazón, fachada que muchos potosinos no conocen y, que se
encuentra en el más completo abandono. Los cruceros del templo
están ocupados por los altares neoclásicos de escaso
valor artístico que suplen los retablos de madera sobredorada
que allí había. El altar mayor también es neoclásico,
suplente, a su vez, del retablo barroco en donde debió haber
muy buenas pinturas y esculturas del siglo XVIII. El Presbiterio está
completado por dos puertas: la de la izquierda conduce a una pequeña
capilla cuyo ábside es conchiforme, la de la derecha a la amplia
sacristía en donde se conservan algunas pinturas de Antonio
de Torres y una de Juan Correa que representan a Santa Isabel de Hungría.
Al decir del arquitecto Rafael Morales Bocardo, a esta fachada puede
llamársele “del Real Patronato”, de los terciarios,
o bien, “fachada de los reyes”; consta esta fachada de
tres cuerpos: en el primero la puerta de acceso cuyo arco de medio
punto es de cantera, en las enjutas se labraron vegetales; la puerta
está flanqueada por un par de pilastras estriadas que carecen
de capiteles; en su parte superior, un friso pequeño también
con pequeñas estrías; sobre él una pequeña
cornisa de poco vuelo divide el primer cuerpo del inmediato superior;
éste está formado por tres medallones y tres nichos,
colocados en forma alternada; actualmente hay una cruz en cada uno
de los medallones, pero probablemente en el medallón del centro,
se encontraba el escudo de las cinco llagas de la virtud ya que el
templo está bajo la advocación de la Preciosa Sangre;
en el medallón de la izquierda debió haber estado el
escudo franciscano de las conformidades, y finalmente en el de la
derecha el escudo de Tierra Santa.
En la Sacristía existen algunas pinturas de Antonio de Torres.
Cuatro de ellas pertenecen a una serie del “Via crucis”,
y son; “El prendi-miento”, “Jesús Prisionero”,
“Jesús atado a la columna” y “El calvario”.
Otros tres cuadro de mayores dimensiones que los anteriores, pero
con los mismo temas, son; “El calvario”, “El encuentro
con la Virgen” y la “Crucifixión de Jesucristo”.
De tema diferente son dos: uno, que representa “El cuerpo incorrupto
de San Francisco" y el otro, “Santa Clara de la Custodia”.
Tal vez el mejor cuadro que existe en esta sacristía sea el
del maestro Juan Correa que representa a Santa Isabel de Hungría
socorriendo a los pobres.

Las más sobresalientes de las esculturas es un grupo de gran
belleza que se localiza en la parte superior del altar mayor y que
representa a San Francisco recibiendo la impresión de las llagas,
mientras el Serafín de Asís se mantiene flotando en
el aire. Existe también un San Antonio de Padua, que se encuentra
ubicado en la que fuera puerta lateral y que al ser cegada se convirtió
en el altar del Santo. En el altar del lado izquierdo existe una bella
escultura de San José de mediados del siglo XVIII, la cual
torpemente ha sido repintada. Su decoración original fue polícroma
con motivos dorados.
En el cuerpo derecho se encuentra una escultura muy bella: “El
Señor de la Columna”, tallada en madera cuya factura
es de mediado del siglo XVIII, época en que México se
usó, o más bien, se abusó de la realización
de la imagen de Cristo exageradamente sangrante.

