Pbro.
José Manuel López Facundo
“La Iglesia está de fiesta al celebrar el día
en que Jesús fue presentado al templo por María y José.
El Señor quiso manifestarse al pueblo que lo esperaba. Impulsados
por el Espíritu Santo, fueron al templo aquellos dos ancianos
Simeón y Ana, e iluminados por el mismo Espíritu, reconocieron
al Señor y lo anunciaron a todos con entusiasmo”
Celebramos
con mucha alegría, en este mes, la fiesta de la presentación
del Señor al Templo. En ella se nos invita al encuentro vivo,
confiado y lleno de fe, con Jesús, luz de todas las naciones
y gloria del nuevo Israel que es la Iglesia, es una invitación
al diálogo sincero, a la escucha atenta y acogedora del que
es la Palabra que alienta y que motiva a ser mejores día con
día.
Es la oportunidad
que se nos brinda para cambiar aquellas cosas que nos impiden reconocerle
en los más pobres y alejados. Es la ocasión más
oportuna para dejarnos iluminar por aquél que es la luz del
mundo. Pero no sólo eso, es el momento de renovar también
nuestros compromisos bautismales, tomando conciencia de nuestra misión
de ser con Cristo, sacerdotes, profetas y reyes.
Por todo
esto, al igual que Simeón y Ana, como Iglesia potosina hemos
recorrido a lo largo de nuestra historia el sendero señalado
por el Verbo hecho hombre. Hemos buscado siempre el cumplir su voluntad,
aunque en ocasiones no lo hayamos logrado totalmente. De igual modo
hemos querido también ser iluminados por el mismo Espíritu,
reconociendo al Señor, anunciándolo a todos con un renovado
ardor y entusiasmo. No en vano, el lema de nuestra reciente Asamblea
diocesana de Pastoral nos recordaba, con insistencia, que debemos
Caminar con Cristo, anunciando su evangelio.
En el
presente número descubriremos cómo este evangelio fue
anunciado y recibido en las parroquias de San Felipe, Pastora, San
Francisco en Villa de Pozos, Tlaxcalilla, Atotonilco y San Ciro de
Acosta. De igual manera conoceremos algunos rasgos importantes de
la vida y obra del sexto obispo diocesano Don Guillermo Trischler,
y en la parte doctrinal, analizaremos las características primordiales
de la Iglesia Solidaria.
Vayamos
pues, una vez más, a contemplar, cómo aquellos dos ancianos,
Simeón y Ana, el rostro del Señor resucitado y que en
el reencuentro con Él, en medio de himnos y alabanzas, escuche
nuestras oraciones por esta nuestra Iglesia potosina, para que en
la celebración de los ciento cincuenta años de su historia,
podamos llegar al fin del camino del bien y gozar para siempre de
aquél que es la luz inextinguible, Jesucristo Nuestro Señor.
