Pbro. J. Margarito de la Torre Torres
Entre las
ciudades de San Luis Potosí y Rioverde, en el extremo poniente
del municipio de Ciudad Fernández, está el pueblo de
Atotonilco, nombre que significa tierra de agua. Éste se ubica
en las estribaciones en que se une la Sierra Gorda con la Sierra de
Álvarez, a una altura de 2000 metros sobre nivel del mar en
su parte más alta, y a unos 1800 en la más baja, ya
que está en un terreno accidentado.
A este lugar se llega por la carretera federal número 70, construida
en 1943, para luego en El Terremoto tomar el entronque de seis kilómetros
de la que conduce a este pueblo y que fue asfaltada en 1995 por gestiones
del entonces párroco, J. Isabel Cano Galicia.
Atotonilco se remonta hasta el siglo XVII, en que surgen los primeros
asentamientos auspiciados por los españoles en la comarca del
Río Verde y sus derredores: El Jabalí, Adjuntas, Ojo
de Agua de Solano, etc. Es difícil sin embargo, saber con precisión
la fecha exacta de su fundación. Se tienen datos de que hacia
el año de 1850 la hacienda de este lugar pertenecía
al Sr. Pascual Hernández, el cual fue gobernador del estado.
A su muerte la hacienda pasó a manos del Sr. José Martínez,
quien la mantuvo como tal hasta el año de 1937, en que se formaron
los ejidos que permanecen hasta hoy.
En lo eclesiástico esta región perteneció desde
un principio a Rioverde. El primer bautizo de que se tiene noticia
según el libro correspondiente, es del cuatro de abril de 1896,
por lo que suponemos que ya entonces era Vicaría. Siendo Obispo
de San Luis Potosí Don Ignacio Montes de Oca y Obregón,
el 23 de abril de 1904 expide un decreto desde la Hacienda de Santa
Catarina, en donde estaba hospedado (a unos 15 kilómetros de
Atotonilco), por el que nombra la nueva parroquia con sede en Atotonilco,
mismo que ejecuta al día siguiente, es decir el 24 de abril
de 1904, con la celebración de la Eucaristía y la lectura
del documento mencionado en la nueva cabecera parroquial. Lo anterior
está asentado en el primer libro de providencias.
¿Por qué se elige como sede Atotonilco y no alguna otra
población que ya desde entonces pudiera ser más grande
o más importante por alguna otra razón? Tal parece que
el motivo principal fue el apoyo que el nuevo párroco tendría
de los fieles, ya que Atotonilco era fracción y no solamente
hacienda; es decir, había pequeños propietarios. Recordemos
que, a semejanza de la Europa feudal, en el campo mexicano los hacendados
tenían un poder absoluto en las haciendas que incluía
en gran modo el gobierno eclesiástico, dificultando el ejercicio
ministerial de párrocos y misioneros. Con la construcción
de la carretera 70, que une a San Luis con Rioverde, Atotonilco quedaría
en mayor desventaja en relación con otros pueblos; perdura
sin embargo el apoyo de los fieles, aunado ahora a la tradición.
En Atotonilco aún hay rasgos de pueblo antiguo: algunas de
sus calles conservan empedrados centenarios y aún existen algunos
muros del tiempo de las haciendas.
Desde su erección la parroquia se llamó “Santa
María de Guadalupe”, en honor a una imagen de la Virgen
de Guadalupe que los misioneros franciscanos llevaban consigo por
donde iban predicando y que dejaron aquí en el siglo XVIII.
Es una de las más antiguas imágenes de Guadalupe que
hay en la diócesis. Mide aproximadamente un metro setenta centímetros
de alto por uno veinte de ancho y en cada uno de los cuatro ángulos
tiene las apariciones de la Virgen a San Juan Diego. Fue restaurada
por el año de 1998 por el entonces Párroco, J. Isabel
Cano Galicia, pues ya casi no se distinguía de lo sucia que
estaba. Ahora tiene un marco de madera de la región, chapeado
en oro de catorce y dieciocho quilates.

Reconstrucción del templo utilizando algunos muros,
pilares y arcos construidos anteriormente en distintas épocas.
Lo de ladrillo es del tiempo del Padre Zaizar.
En el año de 1889 se construyó un templo en cuatro pilastras
de piedra y canto. Ese mismo año, con fecha 12 de mayo, el
Sr. Abraham Hernández (tatarabuelo del Padre J. Isabel Cano
Galicia) da respuesta desde Angostura a una solicitud firmada por
más de treinta personas que le solicitan un pedazo de tierra
para ampliar la capilla, pues era dueño de un predio ubicado
junto al templo. En este documento el Sr. Hernández refiere
que desde hacía más de doce años él había
propuesto dicha ampliación que le solicitaban, pero la revolución
y otros motivos la habían detenido. De lo anterior deducimos
que había capilla por lo menos desde 1877. En ese documento
él dice estar dispuesto no sólo a dar el terreno sino
toda la madera necesaria para dicha obra y sugiere que se haga un
pórtico de bóveda, pero con la condición de que
se dejara la entrada principal por el sur para que no le cerraran
el paso a su solar, además de que por el norte se ponían
los comerciantes, en la plaza, lo que sería motivo de distracción
durante la misa.

El
pueblo acude a la Visita Pastoral del Sr. Arzobispo, Don Luis Morales
Reyes
Siendo párroco el Pbro. Juan N. Domínguez, en 1935 se
construyó el primer templo con camarines, púlpito, torre
y comulgatorio, todo hecho en una sola nave, con muros de piedra y
lodo, con techo de ladrillo y vigas de acero, demolido más
tarde por el Padre Zaizar, quien tal vez pretendía dejar la
entrada precisamente frente a la plaza, pero sólo alcanzó
a construir unos muros de ladrillo y algunos arcos; sin haber dejado
ningún plano, aquello parecía más bien un laberinto.
Al llegar como párroco el Padre J. Isabel Cano Galicia se construyó
el templo actual, dejando la entrada principal al sur, como originalmente
había sido diseñado. Este templo fue consagrado el día
tres de enero de 1998 por el Sr. Arzobispo Don Arturo Antonio Szymanski
Ramírez. En ese mismo acto fue declarado Santuario y se modificó
el nombre de la Parroquia, llamándose “Santa María
de Guadalupe y Santuario del Niño de la Salud”, en honor
a una imagen milagrosa de un Niño Dios, llamado “Niño
de la Salud”.
Los milagros del Niño de la Salud se remontan a los tiempos
del Padre Zaizar: por el año de 1958 el sacristán, llamado
Andrés, cayó a un pozo ubicado en un solar vecino al
curato, llegándole el agua cerca del cuello y el pozo se derrumbó
quedando el sacristán enterrado. Lo sacaron ileso. Al año
siguiente (1959), en la casa habitada por los esposos José
Cano y Cecilia Galicia ubicada frente al solar del accidente anterior,
encontrándose solas las niñas Paulina y María
de la Luz, de unos cinco y once años de edad respectivamente
e hijas del matrimonio mencionado, cayó también al pozo
de su casa la más pequeña, ante la angustia de la mayor,
quien imploraba al Niño de la Salud por la vida de su hermana.
Aquí lo extraordinario consiste en que la niña no se
hundió sino que permaneció flotando en el agua hasta
que llegaron a rescatarla. Estas mismas niñas son ahora señoras
y personalmente me han referido tal suceso; son hermanas del Padre
J. Isabel Cano Galicia, ahora párroco de Ojo Caliente.
La fiesta del Niño de la Salud se celebra el día seis
de enero. Su imagen y la de Santa María de Guadalupe presiden
el nuevo templo parroquial. Debemos mencionar que en la cabecera parroquial
todos sus habitantes profesan la religión católica.
Terminamos haciendo mención de las comunidades que integran
esta parroquia: Santa Catarina, Ojo de Agua de San Juan, Rancho Nuevo,
El Refugio, San José del Terremoto, Paso de San Antonio, El
Charco, Mojarras de Arriba, San José de Canoas, San Isidro
de Vigas, Milpitas, Cerro del Carmen, Mesas de San Isidro, Joyas de
San Isidro, Tanque de San Juan, Cañada Grande, El Sauz, Morillos,
Ventilla, Pilas, La Tizar y El Mosco.
Cabe mencionar que el actual templo parroquial se construyó
siendo párroco el Pbro. J. Isabel Cano Galicia, lo mismo que
los templos de las comunidades de: San José de Canoas, El Tanque
de San Juan, San José del Terremoto. Las Pilas y El Charco.

El
Sr. Arzobispo, Don Luis Morales Reyes y el Párroco. Pbro. J.
Isabel Cano Galicia
en la Visita Pastoral.
