Pbro. Margarito de la Torre
Torres
Demos gracias a Dios por el don de su Hijo, por el don de la
vida, por un año más que nos permite comenzar. Iniciamos
el año 2004 con la esperanza de participar del gozo que traerá
la acción de gracias al buen Dios por los 150 años de
nuestra diócesis.
Conocer
nuestra historia es descubrir a Jesús junto a su pueblo, aún
en los momentos en que más nos hemos apartado de Dios, pues
él es siempre fiel. Este conocimiento deberá también
replantear el rumbo, enmendar el camino hacia Dios, buscando siempre
su gloria y el bien de los hombres. El conocimiento de la historia
descubre los aciertos humanos, pero también los errores, hemos
de cultivar nuestra memoria para no repetir las mismas equivocaciones
y hacer memorial de los logros alcanzados.
Un elemento
presente en la historia de la sociedad potosina es la falta de planeación
y su consecuente improvisación, que en parte pudiera tener
como causa el desinterés por el bien común o, dicho
con aspereza: el egoísmo. Un ejemplo de lo anterior es el uso
de los bienes; un hecho concreto: donde hubo tierras muy fértiles
se han construido pueblos y ciudades con gran trabaja por la inconsistencia
del terreno para tal fin, teniendo muy cerca terrenos estériles
para la agricultura pero macizos para la construcción. Ojalá
dejemos de cometer ese pecado social. Pudiera estar equivocado (mucho
lo deseo) en cuanto que más bien ha faltado conciencia de este
hecho. Dios quiera que seamos cada vez más responsables en
la administración de los bienes que él nos ha confiado
y de crecer en la caridad. Que el Señor de la vida nos ayude
a seguir conservándola, a velar por ella, por su dignidad y
no sólo la humana, sino de toda la creación, puesta
que toda vida es en bien de la nuestra.
Hasta pronto
y feliz año, muy queridos lectores.
