Templo parroquial


El Padre Rafael Montejano y Aguiñaga deja entrever la posibilidad de que la Custodia de Rioverde se haya fundado en lo que ahora es Ciudad Fernández. En la misma línea Don Eugenio Verástegui, en su libro Rioverde, edición especial en el 363 Aniversario de su fundación, hablando de fray Juan de Cárdenas, quien llegó antes que Mollinedo al Valle, dice que “por el año de 1607 fundó, de manera provisional y en el lugar que más tarde se llamaría Santa Elena, la Misión de Santa Catarina”. Más adelante, en la misma obra y aludiendo al Acta de fundación dice: “En la mañana del día 1º de julio de 1617 y en el lugar llamado SANTA ELENA, se llevó a cabo la fundación de la Misión de Santa Catarina Virgen y Mártir de Rioverde”. Y después de transcribir el Acta mencionada anota: “Hasta aquí el acto de la fundación, que por haberse efectuado en el lugar llamado SANTA ELENA (hoy asiento de Ciudad Fernández) dio origen a posteriores confusiones.

Por causas ignoradas y sin saber tampoco la fecha, los indios abandonaron su primitivo asiento y se trasladaron al “PALMAR”, lugar que hoy ocupa la ciudad de Rioverde”.

Una vez establecido el pueblo en lo que ahora es Rioverde algunos españoles pidieron que se les permitiera fundar una colonia en Santa Elena, comprometiéndose a proteger no sólo a la Custodia sino incluso a los mismos indios y a evangelizarlos, de quienes aseguraban que no sabían defenderse de las incursiones de guachichiles, pues la mayoría de los allí asentados provenían de la Sierra Gorda, incluso de los rumbos de Querétaro y Celaya y no estaban adiestrados en el uso del arco y la flecha, instrumentos que sí dominaban los huidizos lugareños.
En el mes de febrero de 1627 vino a la Custodia de Río Verde el Lic. Don Juan José de Ledesma, comisionado por el Alcalde Mayor de San Luis Potosí, y siendo Custodio fray Baltasar Coronel, le informó éste que teniendo los indios abandonadas las sus tierras, siendo tan ricas, tenía despacho para entregar a los españoles la mitad de las mismas.

En el año de 1687 Juan Nieto de Téllez, representando a otros 51 españoles, solicita al Virrey la fundación de una Villa en la Custodia, argumentando entre otras cosas que muchos nativos habían abandonado sus fértiles tierras, regadas por medio de acequias. El fiscal recibe tal solicitud el día primero de octubre de 1687 y responde positivamente a la solicitud con otro documento fechado en la Ciudad de México el día 9 del mismo mes y es recibida en la Custodia el 5 de diciembre, siendo testigos José Sánchez y Lorenzo Yáñez.

El primero de julio de 1689 se construyó un hospital en Santa Elena y se veneraba en el mismo una imagen de la santa.

Desde el año de 1694 se comenzaron a construir canales en Santa Elena para aprovechar el agua de la laguna de La Vieja (Media Luna), pero al ponerlos en operación se provocó una inundación en la hacienda de Nuestra Señora del Rosario (El Jabalí), que por entonces estaba sembrada de caña de azúcar, y también se inundó la mitad de las tierras que ocupaban los indios, hasta que, por mandato del gobierno del Estado se construyó un canal subterráneo para desaguar los pantanos que se habían formado.

Se había encargado el culto de Santa Elena a un grupo de indios y se les había dado una dote de ganado mayor pero se comieron todos los animales y la imagen de la santa fue trasladada a otro lugar en donde le hicieron capilla.

Además de Santa Elena, a este lugar se le ha llamado en distintas ocasiones Villa del Dulce Nombre de Jesús y Villa de Santa Elena y, finalmente Ciudad Fernández.


Interior del templo parroquial



De esta Villa han surgido personajes insignes. Mencionamos dos: Juan José Zenón Fernández, cuyos padres fueron Don Tomás Fernández y Doña Ana Rita de Arcos, que nació el día 23 de junio de 1782, fue bautizado por fray Juan Vallejo y llegó a ser general brigadier del ejército insurgente y que proclamó en la Villa, Rioverde y Ciudad del Maíz el Plan de Iguala en mayo de 1821; en su honor el Congreso del Estado expidió un decreto con fecha del 3 de septiembre de 1829, por el cual se cambia el nombre de Villa del Dulce Nombre de Jesús por Ciudad Fernández; muere de enfermedad el 28 de agosto de 1833.



El Sr. Obispo, Don Perfecto Amézquita



Otro personaje insigne nacido en este lugar es Don Perfecto Amézquita, de quien se conservan dos fotocopias de cartas escritas por él y por las que sabemos que recibió el Subdiaconado el día 17 de mayo de 1856; posteriormente sería ordenado sacerdote y después obispo.

Como parroquia nace el día primero de mayo de 1904 al ser segregada de la parroquia de Rioverde, siendo obispo Don Ignacio Montes de Oca y Obregón, y primer párroco el Sr. Cura Don Manuel E. Piña.

Entre las características de La Villa podemos mencionar que tiene bastante agua, sus fértiles tierras de las que decía don Eugenio Verástegui que son, “no sólo de las más fértiles del estado sino del país”, en donde se pueden levantar hasta tres cosechas abundantes en un año; aquí las parvadas de aves rompen el silencio de un pueblo apacible, con sus balcones de herrería.

Desgraciadamente todo esto se está acabando, a las mejores tierras se ha puesto cemento para construir calles y viviendas, que bien podían haberse hecho en lugares menos fértiles para la agricultura. El pueblo tranquilo de casas antiguas, cruzado en sus patios y calles por canales que revitalizan frondosos árboles frutales y huertos familiares ha quedado en el recuerdo de los mayores, hoy se está modernizando.

Jardín de San Antonio de las Higuerillas, barrio de Ciudad Fernández


Jardín principal de Ciudad Fernández