
Templo parroquial
El nombre de Ahualulco tiene para los potosinos algo de musical
y no sólo por lo agradable del vocablo, que por cierto es de
origen mexica y viene de yahuali, corona y hulco rincón. Nos
hemos acostumbrado a relacionar Ahualulco con la música, porque
ahí nació uno de nuestros compositores más famosos
y laureados, don Julián Carrillo y en cuyo honor, como ya decíamos,
se le hizo el agregado, del Sonido Trece, para recordarnos que este
potosino hizo un notable descubrimiento musical que no por ininteligible,
para nosotros los profanos en el sublime arte de la música,
deja de ser importante; tanto que ha situado a don Julián en
todas las enciclopedias y en las historias de la música del
mundo entero.
Bocas
y Ahualulco
La Historia de Ahualulco está íntimamente ligada a la
Hacienda de Bocas, que originalmente llevó el nombre de Bocas
de Maticoya y que en sus inicios era propiedad de una asociación
piadosa, que dio el permiso para que un grupo de agricultores que
andaban a la búsqueda de dónde fincar sus viviendas
se asentaran en las tierras que, al correr del tiempo, llegarían
a ser la población de Ahualulco; esto sucedió a principios
del siglo XVIII.
En aquellos lejanos años, la Hacienda de Bocas pertenecía
a la jurisdicción de Zacatecas, además, Pinos, una población
de ese Estado, es muy importante en la historia de Ahualulco, ya que
aparecen varias veces relacionados; ambos pueblos estuvieron ligados
tanto jurídica como territorial y eclesiásticamente.
Los
primeros tiempos
Los primeros años en la historia de Ahualulco transcurrieron
con relativa tranquilidad, pese a que el crecimiento del pueblo estaba
frenado, por encontrarse exacta-mente en medio de las tierras de la
Hacienda de Bocas y los terrenos pertenecientes a la Sierra de Pinos,
que llegaban hasta el caserío. La tranquilidad se terminó,
cuando la Hacienda de Bocas, dejó de pertenecer a la asociación
pía y pasó a manos de nuevos dueños, que no veían
con simpatía la presencia de los habitantes de Ahualulco en
sus tierras, más aún, porque la Villa de Ahualulco no
pertenecía a San Luis, sino a Zacatecas.
Los nuevos dueños de la hacienda iniciaron una persecución
violenta en contra de los de Ahualulco, diariamente les infringían
ofensas y los hacían víctimas de atropellos y abusos;
estas hostilidades, sumadas a la falta de tierras, obligaron a los
vecinos a juntarse y dirigir una respetuosa misiva al Emperador Maximiliano,
pidiéndole en nombre del progreso y de la necesidad de cultivar
la tierra, que obligara a la señora doña Francisca de
Paula Pérez Gálvez, por entonces propietaria de Bocas,
a que les vendiera terrenos suficientes a precio accesible, tanto
para indepen-dizarse, como para poder dedicarse a la agricultura.
Quizá si Maximiliano hubiese tenido tiempo, hubiera dado una
respuesta favorable a la petición de los vecinos de Ahualulco.

Bocas en tiempos
de la Hacienda
Ahualulco pasa a ser parte de San Luis
Fue, precisamente, durante esta época y en uno de los lapsos
en que tocó gobernar a los liberales, cuando se hizo la permuta
por la que el Municipio de Ahualulco pasó a formar parte del
Estado de San Luis Potosí, que a cambio cedió a Zacatecas
lo que actualmente es el Municipio de Ojo Caliente, que se encuentra
entre las ciudades de Zacatecas y Aguascalientes. La población
de Ahualulco se elevó a la dignidad de Villa el 16 de Agosto
de 1859.
La satisfacción con que el pueblo y más aún los
conservadores, vieron salir de la ciudad al prepotente Vidaurri, que
además de las múltiples tropelías cometidas en
contra de los potosinos, de la manera más violenta había
extorsionado a los ricos de la ciudad, despojándolos de la
nada despreciable cantidad de trescientos treinta mil pesos. Ese 11
de Septiembre de 1858, Vidaurri salió para el rumbo de Zacatecas,
pero antes, cargó no sólo con los archivos de palacio,
se llevó muebles, puertas, cortinas y todo cuanto no estaba
pegado; con el botín, llenó tres carromatos que salieron
antes que él.
Llegan
los conservadores
Vidaurri salió despavorido cuando le avisaron de la inminente
llegada del General Miguel Miramón, que ni con mucho traía
un ejército tan numeroso como el de él, formado por
más de 10,000 hombres y numerosos cañones y gran cantidad
de parque
Julian Carrillo
con un grupo de músicos

Julian Carrillo, 1965
Julian Carrillo y la pax porfiriana
Pasados los violentos años de la lucha entre conservadores
y liberales y los días del juarismo, ya cuando el país
se encontraba en plena pax porfiriana, nos encontramos con un Julián
Carrillo que después de numerosas vicisitudes toca el violín
ante el mismísimo Díaz, que impresionado por el virtuosismo
del potosino, le concedió una pensión para ir a Europa,
a continuar sus estudios. Don Julián relataba, que emocionado
tan sólo pudo decir: ¡Gracias Señor Presidente!,
y que don Porfirio le contestó: "nada tiene que agradecer,
vaya a Europa y trabaje mucho".
Y vaya que trabajó en Europa don Julián Carrillo, estudió
en Leipzig, Alemania; en Gante, Bélgica, fue violinista de
la orquesta de la Gewandhaus, dirigida por Arthur Nikisch y en la
del Real Conservatorio de Leipzig y ganó el primer premio por
unanimidad y con distinción en los concursos internacionales
de violín en Gante. A su regreso a México, fue Inspector
General de Música de la Ciudad, director del Conservatorio
Nacional y profesor de las clases de composición, en 1910 fundó
la orquesta y el cuarteto Beethoven, en 1914 se trasladó a
Nueva York y fundó la Orquesta Sinfónica de América,
volvió a México y al Conservatorio y dirigió
la Orquesta Sinfónica Nacional.

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principal de Ahualulco
