Pbro.
José Manuel López Facundo
El virrey
Conde de Monterrey era el vicepatrono o quien velaba por que las prerrogativas
del rey se aplicaran en la realidad, expidió en la ciudad de
México el 22 de septiembre de 1603, la licencia de fundación
del convento de San Agustín de SLP. y por derivación
de San Sebastián del Potosí diciendo lo siguiente: Siendo
como es de mi cargo proveer ministros evangélicos que les prediquen
y enseñen a los naturales las cosas de nuestra santa Fe católica...
por que los clérigos que allí ha habido no bastan para
ella (la doctrina) y los religiosos del convento de San Francisco...
no tienen lenguas, por que como es la principal la tarasca que allí
se habla pos los dichos indios, y el dicho convento es de la custodia
de Zacatecas no tienen ministros que la sepan; y... se ha verificado
la urgente y precisa necesidad de la dicha doctrina ... y por lo visto
con acuerdo y deliberación... me ha parecido dar licencia y
permisión, como por la presente la doy... que los religiosos
de la dicha orden de San Agustín de la provincia de Michoacán
erijan y tengan monasterio, asentándola libremente con la iglesia,
campana y ministros aptos y suficientes para doctrinar, sacramentar
y enseñar a dichos naturales y tarascos y los demás
que habitan en las minas...
El 13 de octubre el teniente de justicia mayor dio posesión
a Fray Pedro de Castroverde, de la casa de la nueva fundación
y convento, ejecutando éste actos de verdadera posesión.
Luego, el 27 de octubre se reunieron con el teniente de justicia mayor
un clérigo secular, algunos franciscanos y Fray Castroverde
para acordar la distribución de la jurisdicción eclesiástica
entre las partes. Efectivamente, llegaron a un acuerdo y al convento
de San Agustín tocó adoctrinar varias haciendas “y
desde el camino de las minas hasta el cerro de las Cruces por lo que
es la parte del levante”, que corresponde ahora a aproximadamente,
en línea quebrada, a la avenida Universidad y calle Primero
de Mayo (al norte) hasta la orilla de la sierra del Potosí
(al sur). Dos días después, el 29 de octubre, dio posesión
a Fray Castroverde.
Cuando hacia 1628 fermentó el proceso de fundar la casa de
la Orden de la Merced se contaron entre los fuertes contradictores
precisamente los agustinos, alegando que, al situarse la Merced contigua
al límite de la jurisdicción y muy cercana a la iglesia
parroquial, los mercedarios se introducirían a ellas, y en
efecto, así fue.
Los franciscanos, al parecer tan ajenos, también lograron introducirse
en la época del curato secular, y no sólo eso, sino
que hubo casos en que lucharon por él. Luego vendría
la personalidad singular del señor cura Lazcano, salesiano
por formación, privilegio y aún vestuario, pues como
tal es ostentada y por cuyo influjo se aposentaron los religiosos
de San Juan Bosco en la jurisdicción parroquial.
En 1709 se midieron las tierras donadas por los herederos de la familia
López de Meza a partir de la puerta de la iglesia. Supuesto
que el primer párroco secular, Maldonado Zapata, alegaba en
1765 que la primitiva se situó, deduciendo de lo que dice al
referirse al pueblo, 'a dos o tres tiros de piedra' de la cerca de
la huerta del convento agustino, es lícito, suponer que, llegando
a la Calle Real de San Sebastián (Lerdo) hacia el sur, la misma
cerca formaba esquina con la actual de Comonfort, próxima a
la orilla de la Zanja (Cruz Verde y ahora Primero de Mayo). De la
esquina de esta de Primero de Mayo y la misma Calle Real (Lerdo) los
medidores contaron 200 varas, que no van más allá de
una sobreviviente construcción antigua, de adobe, alta y sencilla,
que frontalmente cierra la Calle Real (Lerdo) formando rinconada,
al parecer sin escape pero que tiene salida al poniente por la actual
calle de Mariscal. También, por el flanco oriental de esta
construcción, podemos suponer que tenía una puerta lateral
de descarga hacia la antigua calle de Miraflores (Flores).
Modesta en altura y formas aparece también la torre menor de
la fachada de la actual iglesia grande que debió ser la de
la iglesia de la Vicaría, pues por el arco cegado que se advierte
en el flanco oriente del muro respectivo se deduce que la puerta de
esa iglesia se abría a donde hoy es la entrada de la iglesia
grande o bóveda baja de la tribuna del órgano, lo cual
ajusta perfectamente como puerta de arco de medio punto o círculo
y torre pequeña, sobreviviente, en la misma disposición
y forma que subsisten en San Agustín y embona también
con el caso una ventana con capialzado hacia afuera y con huella de
techo de viguería arriba de ella, que parece coincidir con
una puerta del muro oriental de la misma tribuna del órgano,
pero bajo su bóveda alta, que pudo ser ventana de la fachada
de la Vicaría. En el citado muro oriental hay otra portada
semicegada en el cuarto tramo anterior a la cúpula. Sobre ella,
oculta, hay una ventana.
En marzo de 1765 el bachiller Uresti declaró jurídicamente
que el mayordomo de la obra de la iglesia grande y nueva de San Sebastián
del Potosí, la actual, era don José Joaquín de
Ramos. Que él impidió su expulsión de la mayordomía
cuando los naturales quisieran ejecutarla, porque la desempeñaba
con su trabajo y sin estipendio, incluso aportando su dinero; que
era un hombre respetable y había sido gobernador del pueblo,
tres veces; que a él de hecho se debía la conclusión
de la iglesia parroquias, as, como la actividad el cuidado con que
se dedicó y que el licenciad don Diego Martín de la
Campa y Cos los reprendió duramente e impidió también
tal acción. El emplazamiento original de la iglesia estaba
en la actual esquina d Mariscal y Lerdo, cubriendo frontalmente 1a
rinconada que se forma desde la zanja, Calle de Cruz Verde y hoy Primero
de Mayo. Emplazamiento subsecuente es la actual esquina sureste de
la banda sur de la plaza con la calle de Constitución, la llamada
vicaría aún en 1904. Contigua a ésta debió
estar la iglesita orientada con vista al poniente hacia la actual
bóveda baja de la tribuna del órgano de la iglesia grande,
con su torrecita que sobrevive.
La nueva obra adquirió presencia notoria en 1741, pues aunque
se ha dicho que su construcción se inició hacia 1708,
es más posible que se refieran a la llamada Vicaría.
Con el agravante de que en la visita practicada por el alcalde mayor
de SLP al pueblo en 1727, el padre ministro de doctrina para nada
habló de una iglesia en construcción, o sea, que por
1735, cuando José Lorenzo presentó sus cuentas para
aprobación, hubo un impulso nuevo y fuerte de construir la
iglesia nueva y grande, notoria ya en 1741. Se puede creer que la
dedicación se celebró en la fiesta del santo patrono
mártir, 20 de enero de 1764.
Los obispos de Michoacán tenían jurisdicción
episcopal en SLP y en San Sebastián del Potosí. En aquellos
tiempos las visitas pastorales dieron pié a llamar visita de
obispo a la que era rara, momentánea y cargada de asuntos.
Entre los jueces visitadores o inspectores a quienes los virreyes
confiaban asuntos importantes a tratar directamente en los lugares
que así lo requerían, destaca el déspota José
de Gálvez, que en 1767 reprimió cruel y desproporcionadamente
a los potosinos. Es notable que de los terribles castigos que infligió
a los de San Sebastián del Potosí tuvo cuidado de precisar
que exceptuaba la jurisdicción parroquial.
El priorato del convento de San Agustín no estaba vinculado
con el ministerio de la doctrina de indios, pero no se excluían.
Los padres curas ministros de doctrina tenían abundancia de
colaboración de los religiosos conventuales.
Al ejecutarse en 1758 la orden de secularización del curato,
principió la nómina de los señores curas o segunda
parte de la espina dorsal de San Sebastián del Potosí,
después de los agustinos. El clero regular no terminó
su presencia en San Sebastián del Potosí con la secularización
del curato, los agustinos puede decirse que no volvieron, pero estuvieron
a punto de hacerlo. Hay indicio de que el señor Montes de Oca
dio pasos serios a principios del siglo XX para que de nuevo se encargaran
de la parroquia.
A partir del episcopado del señor Montes de Oca se advierte
mayor estabilidad en la permanencia de los señores curas, situación
que desequilibraron el movimiento iniciado en 1910 con la fuerza de
la revolución y la persecución religiosa de la década
de 1920, pero se ha rehabilitado de tal modo que de 1930 al año
2003 se cuenta con dificultad la cifra de diez señores curas.
El señor obispo Estanislao Alcaraz dio impulso en la década
de 1960 a la desmembración de las antiguas parroquias de la
ciudad episcopal y últimamente ha crecido el número
de nuevas jurisdicciones que dependieron de San Sebastián del
Potosí.
Ya es tiempo de referirse a la mujer con menor presencia en la época
del virreinato, destacando las llamadas tenanches o es celadoras que
por sí o por otras realizaban servicios que se consideraban
reservados para ellas, como atender enfermos, lavar ropas, cocinar
alimentos y preparar chocolate.
Al avanzar el proceso de seculariza de secularización y laicizante
de la vida pública, aumentó la presencia femenil en
las hermandades, asociaciones y cofradías. Pero entre todas
la figuras de la vida parroquia se distingue una muy evangélica,
la mujer pobre que reza con devoción profunda en la iglesia.
Las funciones de la iglesia siempre van encaminadas a proporcionar
el alimento espiritual, pasto decían los barrocos, al pueblo
de Dios. De Modo que en la parroquia se administra el bautismo, la
penitencia o confesión auricular, la Eucaristía diaria,
el Sagrado Depósito permanente y el Viático a los enfermos
y agonizantes, las informaciones matrimoniales (presentaciones) y
los matrimonios, la unción de los enfermos y las confirmaciones
cuando el prelado diocesano lo dispone. A todo se agrega la dirección
o guía espiritual a quien lo solicita.
Las fiestas han formado siempre un calendario en la vida parroquias.
Aunque deben ser más, anotamos las siguientes de carácter
histórico: Nuestro Padre Jesús Nazareno, Institución
de la Eucaristía el Jueves Santo, Corpus Christi, Ascensión
del Señor, San Sebastián, San Agustín, San Nicolás
de Tolentino y las Ánimas del Purgatorio. Se agregan las de
los patronos jurados de la ciudad de San Luis Potosí, las fiestas
reales, las de los pueblos y barrios situados intramuros y extramuros
de la ciudad. En resumen, una rueda anual de fiestas que alentaba
el espíritu y daba vuelta en favor de la economía.

Con
base al asentamiento de indios otomíes y de otras etnias al
sur-oriente de San Luis, se funda en 1603 y se conforma como barrio
durante el siglo XVII.
