"Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra
paz a los hombres de buena voluntad"

El 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX promulgaba solemnemente el dogma de la Inmaculada Concepción de María. En nuestra patria veneramos a la morenita del Tepeyac, y en la diócesis celebramos, el día 18, la Solemnidad de Nuestra Señora de la Expectación. Es por lo tanto el mes de diciembre es mes mariano por excelencia, que enmarcado en la celebración del Adviento, nos prepara para recibir a aquél que siendo Dios, se hizo uno como nosotros.

En este espíritu de Adviento, de vigilante espera, nuestra diócesis potosina se prepara también para recibir, muy especialmente en este año jubilar, a aquél que es la paz, el gozo y la alegría de todos los hombres de buena voluntad. Es un tiempo especial en el que las familias, reunidas entorno al pequeño nacimiento, alaban y bendicen con toda la alegría del corazón al Dios niño. Tan especial es este tiempo, que todo en Él es perdón y reconciliación, canto y oración confiada.

Al igual que los pastores, reconocemos en ese pequeño Dios niño, al Señor del tiempo y de la historia, ofreciéndole también lo mejor de nuestro ser, de nuestros pensamientos y nuestras acciones, y, más aún, nuestro compromiso de transformarnos verdaderamente en sus discípulos.

De su nacimiento han pasado ya más de dos mil años, de éstos, los últimos (ya casi) ciento cincuenta, los hemos vivido como diócesis. Recorriendo su historia, rica por las abundantes bendiciones recibidas del Señor, hemos comprendido con mucha mayor claridad el paso de Dios en nuestras vidas. Desde esta perspectiva, conoceremos, en este cuarto número, un poco más la historia de las parroquias de San Miguel en Mexquitic, San Jerónimo en Moctezuma, Guadalcazar, Real de Catorce, Santa Isabel en Armadillo de los Infante, Santa Catarina de Alejandría en Ríoverde y de San Sebastián del Potosí en la capital.Nos adentraremos también en la vida y el ministerio pastoral de Don Ignacio Montes de Oca y de Obregón, cuarto obispo de la diócesis potosina. Finalmente, en su parte doctrinal, continuamos estudiando a la Iglesia misionera.

Que María, estrella de la nueva evangelización, presente al Dios de la Paz y de la misericordia, todos nuestros sueños e ilusiones, y que su protección maternal nos siga acompañando y motivando a hacer aquello que Jesús nos dice.

“Feliz Navidad y próspero año nuevo”.


Pbro. José Manuel López Facundo.