FRAY JUAN BAUTISTA MOLLINEDO Y LA
EVANGELIZACION DE RIO VERDE

 

Fundación de Río Verde
El 5 de marzo de 1612 se dio la Cédula Real, que autorizaba a Mollinedo para proceder a la fundación de los lugares descubiertos y de las misiones. También se dio indicaciones para que Don Diego Fernández, Virrey de la Nueva España, dispusiera de lo necesario para la empresa. Los trámites serían tediosos aun: informes, investigaciones, etc.
Por acuerdos del 18 de abril y 6 de junio de 1617, la Hacienda Real dispuso la fundación de un convento y su iglesia en el Río Verde, aportando la Hacienda lo necesario para dicha obra. Inmediatamente el Padre Mollinedo se dedicó a la empresa y el primero de julio de 1617, después de que se limpió la choza que servía de capilla celebró la Misa, y enseguida procedió a la declaración solemne ante los testigos, indígenas y españoles, de la Fundación del Río Verde, en nombre del Rey.

Trámites y fundación de la Custodia
Del 6 de julio al 22 de septiembre de ese mismo año, pensando seguramente en la erección de la custodia, fundó los siguientes lugares: Lagunillas, Pinihúan, Gamotes, Valle del Maíz, Tula, Jaumave, Monte Alberne, Santa Clara, San Cristóbal del Río Blanco, Santa María Teotatlán, San Pedro Mártir, Las Alpujarras y San Juan Tetla. Estos lugares se ubican en territorio que ahora forma parte de los estados de San Luis Potosí, Tamaulipas, Nuevo León y Querétaro.
Realizadas las fundaciones Mollinedo se fue a Xichú, para informar a sus superiores sobre los trabajos realizados. De allí se fue a España con el fin de tramitar la erección de la Custodia de Santa Catarina Virgen y Mártir del Río Verde y a que se le concedieran más religiosos. El éxito recompensó los riesgos, pues fue aprobada la erección de la custodia y 17 religiosos más, para la atención de la misma, quienes llegaron al país en 1627. Mollinedo no pudo acompañarlos ni asistir a la erección de la custodia, debido a una enfermedad de los riñones.
Aun cuando tenía el apoyo legal de la corona española, por el patronato que ejercían los reyes católicos, Mollinedo pidió el de la Santa Sede, como se prueba por una carta que se encuentra en los Archivos de Propaganda Fide en Roma, escrita el 31 de marzo de 1624. Mollinedo murió en Madrid el año de 1627, el mismo en que llegaron a México los misioneros que solicitó.

Su método
En muchos lugares se valió de intérpretes, pues los dialectos eran variados y por lo tanto difícilmente podría dominarlos.
Al llegar al lugar de la evangelización manifestaba a sus habitantes que venía en plan de paz. Luego trataba de atraer a los lugareños por medio de regalos, era amigable con ellos, por lo que les inspiraba confianza. En la mediada en que se iba haciendo amigo de ellos les hablaba del Dios único y verdadero, de su bondad, de los premios que tiene preparados para quienes creen en Él. También les preguntaba si querían bautizarse, ser también hijos de Dios. Cuando los había preparado y bautizado se despedía de ellos para ir a otros lugares, prometiéndoles otros misioneros que él solicitaría y que vendrían a continuar su apostolado. Tuvo siempre el acierto de tomar en cuenta a los caciques en las misiones que fundaba, así como a los españoles que lo acompañaban para que firmaran el acta correspondiente, elaborada por su secretario, fray Juan de Cárdenas.
La erección de la custodia de santa Catarina era todo un proyecto de evangelización y desarrollo para la región, que desafortunadamente no pudo llevar a cabo debido las enfermedades que lo aquejaron y llevaron a la muerte.


Espiritualidad de su trabajo
En la obra Historia de San Luis Potosí, II, de Primo Feliciano de Velásquez, en la página 94 encontramos palabras del Padre General de la Orden que dirige a la Provincia, con motivo de la muerte de Mollinedo, en una carta que se cita textualmente: “que se tuviese por muy dichosa de tener un hijo tan santo y tan singular en la observancia de su regla”.
El año de 1639 escribe La Rea, citado en la obra mencionada de Primo Feliciano, que siendo Mollinedo guardián en Celaya, los indios que iban a media noche a tocar las campanas del convento, lo hallaban “arrobado en el aire, en frente de un Santo Cristo que está en la reja del Coro”.
No podemos poner en duda estas actitudes de quien viniera de España buscando fama y fortuna, para cambiarla por el hábito franciscano y que casi a los 60 años de edad recorriera cientos de kilómetros descalzo, con el único fin de ganar almas para Dios.

Valores y obras que forjó
Entre los valores más grandes bien podemos mencionar la participación de la vida divina a los indios por medio de los sacramentos, principalmente elBautismo y la Eucaristía, la transmisión del Evangelio, el amor a los indios, el respeto a la persona, el esmero, la promoción de la dignidad del indio, de la justicia y de la paz. Tal vez su principal obra fue la fundación de las 22 misiones, que posteriormente originaron la Custodia, así como el proyecto para un convento que se fundó cerca de lo que ahora es Ciudad Fernández. De este convento dice el Padre Montejano que fue un centro educativo, cultural, agropecuario, industrial y artesanal.
Con la fundación de Río Verde surge un pueblo nuevo, cristiano, habitado por indios y españoles pero separados, aunque esto no impidió el mestizaje posterior. Como símbolo, reconocimiento y veneración, hay una estatua de Mollinedo en la Plaza de Fundadores de Rioverde.

Retos que nos plantea
Es un reto que Mollinedo haya caminado descalzo cientos de kilómetros y comiendo sólo maíz tostado para iniciar una evangelización, exponiendo su propia vida, pues no hemos de olvidar que varios misioneros murieron por esos tiempos en estas tierras a manos de los indios. Es un ejemplo para quienes muchas veces no queremos ir a comunidades alejadas de la ciudad a llevar la Palabra y los Sacramentos. Es un reto su opción por los pobres, viviendo con y como ellos, entregándose a ellos y renunciando a los bienes materiales que antes había ambicionado, para quienes muchas veces nos quedamos en puras palabras de opción por los pobres. Otro reto es ir sembrando la semilla del Evangelio sin pensar para nada en recoger cosecha alguna, para quienes queremos recoger sin haber sembrado; él sabía de antemano que era sólo sembrador. Reto es para nosotros continuar cultivando la semilla del evangelio que él y sus compañeros sembraron en estas tierras.
Un reto que yo no se si Mollinedo pudo superar, a quien no podemos juzgar con criterios de hoy, fue que seguramente en muchos casos se dio la imposición de la fe. Ya había dicho el Papa Nicolás I en el año 866 que Dios gusta de la ofrenda espontánea, puesto que si hubiese querido usar la fuerza, nadie podría resistir a su omnipotencia. Creo que la mejor manera de evitar este error es a través de una Evangelización capaz de atraer a los fieles, evangelizando, no tanto con palabras, sino haciendo vida el evangelio.
El reto que nos plante Mollinedo es la búsqueda de los bienes eternos, que podemos ir alcanzando ya desde ahora. Dios los va dando poco a poco ya desde este mundo, conforme el corazón del hombre se hace grande y es capaz de contenerlos; o mejor dicho, van creciendo en el corazón del hombre y lo van haciendo grande, sólo si el hombre permite a Dios que Él mismo cultive su corazón como a un huerto de su propiedad, que entre y salga cuando Él quiera. Por consecuencia tenemos entonces que un reto grande es la oración, lugar propio para el encuentro del hombre con Dios.
La oración debiera ser como la cita que tienen los novios: se busca, se prepara, se desea, se vive intensamente, aún después que han estado físicamente juntos, en el recuerdo. Este encuentro es el que hace posible que una persona cambie, que sea capaz de arriesgarlo todo, de darlo todo a cambio del amor.
El amor entre los novios crece en la mediad en que se tratan y aceptan, a veces hasta el punto de renunciar a sí mismo por el otro. Y si así pasa con los novios, con cuánta mayor razón lo será en el encuentro frecuente con Dios.
Esta es la clave del cambio de Mollinedo. Esta la razón por la cual se entregó por completo a sus hermanos. Es que no se puede amar a un ser sin amar a quienes son amados por él. Si se ama a Dios necesariamente se ama a sus hijos, y amándolos a ellos ya lo estamos amando a ÉL.

Conclusiones
El hombre siempre se ha preguntado por Dios, porque en él están las huellas de Dios, pues a imagen suya lo ha hecho.
El indio americano rendía culto al sol; sin embargo, podemos ver en ello la búsqueda de Dios; el sol es también, aunque imperfecta, imagen de Dios.
En realidad, no es el hombre quien busca primero a Dios, es Dios mismo quien al poner el principio vital en el hombre hace que el hombre busque a su hacedor, origen y fin de su vida y por lo tanto, quien le da sentido. Más aú
n, se le manifiesta plenamente en su Hijo.
Mollinedo y sus compañeros no hicieron más que dejarse conducir por Dios, lo cual en nada quita mérito, al contrario, es una hombrada decirle a Dios: aquí están mis manos y mis pies, mi boca, todo mi ser a tu disposición para el trabajo, el cansancio.
Uno de los grandes méritos de Mollinedo fue el hacerse pobre para vivir con ellos, pues para ser aceptado es necesario ser entendido, y para entender a alguien se requiere tener experiencias semejantes.
Demos gracias a Dios porque nos ama. Gracias Padre por hacernos hijos tuyos en tu Hijo; gracias Dios Hijo por hacerte nuestro hermano; gracias fruto de amor del Padre y del Hijo, por quien podemos llamar Padre a Dios; gracias Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

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Parroquia de Santa Catarina de Alejandría

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Apéndice

Carta de fray Juan Bautista Mollinedo a la Santa Sede
[Tomada textualmente, es decir, así como la escribió Mollinedo, del Archivo Histórico del Estado, p 193-195. A su vez fue transcrita del Archivo de Propaganda Fide, Scritture Antiche, 189, f. 77, en Roma, por el Pbro. LIc. Rafael Montejano y Aguinaga]

Illmos y Rdissios Señores.

Fray Joan Baptista de Mollinedo, custodio y comisario de la Conversión de Rio Verde, Cero Gordo y otras partes, en los Reynos de la Nueva España, en las Indias:
Atento que he trabajado y estoi actualmente trabajando onze años ha, en la reducción y conversion de los gentiles de aquellas provincias, y que por la gracia y misericordia de Dios por mi medio y predicación han venido con favor divino al conocimiento de un solo Dios, Trino y Uno, y nuestro Evangelio, dexando la adoración de sus ydolos y a la del sol, que ottro genero de gentiles azia las partes del norte le adoran por Dios. Oy estan ya bautizados y cassados in facie Ecclesiae las cabezas de estos señores gentiles, y al ejemplo de estos estan todas aquellas provincias que son en distrito de mas de quinientas leguas de tierra para recibir nuestra santa fee catholica. Todos estos an venido (como digo a Vras. SSas. Illas.) al conocimiento de Dios Nuestro Señor porque los soveranos favores que del acto (sin merecerlo hemos tenido para sufrir y soportar los trabajos) mis santos compañeros e yo que me an ayudado en esta tan apostólica obra. Y asi todas estas naciones de gentiles me tienen por su padre y amparo, por el buen trato y amigable proceder y no pequeñas obras y regalos que les he hecho para enamorar sus corazones y disponellos a conocer las verdades de nuestra santa fee cathólica.
Y agora me allo en esta corte de la Majestad Cathólica tratando en su Real Consejo de las Yndias el amparo y favor que les ha de hacer su Majestad, y por esta causas estoy detenido en ella. Y así suplico a V SSas. Illas. favorescan y amparen esta causa (que es una de las grandiosas de la Iglesia de Dios), con la bendición apostólica de Su Santidad, de Comissario Apostolico en estas provincias que he hecho relación y he reducido y de las demás que se an de reducir, para que nadie, de cualquier estado y condición que sea, me pueda impedir la dicha predicación y el dalles doctrina teniendo la autoridad apostolica que Su Santidad me concediese con las demás gracias favorables al dicho ministerio apostolico, y para sacar los frailes que fueren necesarios de cualesquier provincia de las Yndias, sin que los prelados dellas ni otro alguno les pueda impedir que como obreros de la Viña del Señor son necesarios para la cultiva y por ser obra tan apostólica, justissima, obligatoria.
Y por ser tan apostólica, justísima, obligatoria y santa suplico a V.V. SSas. Illas. la favorescan, pues es el precio de la redención estas almas redimidas por ella, a quienes guarde nuestro Señor muy felices años.
Desde el convento de S. Francisco de Madrid, 31 de marzo de 1624.
Humilde siervo y capellan de Vs. SSas. Illmas.

Fr. Joan Baptista de Mollinedo, Custodio y Comisario de el Rio Verde y conversiones.

El Obispo de Fermina, que ésta a Vs. SSas. Illmas. dará, que es Fr. Crisóstomo Carleto, informará del nombre y estado grandioso que esta causa tiene en esta Corte.