Ponemos en sus manos el
tercer número de Caminos, gracias a la colaboración
de quienes lo hacen posible. Agradecemos a los párrocos que
nos han enviado sus trabajos, hoy especialmente al Padre David Grimaldo
Cruz, quien ha hecho una interesante investigación histórica
de la Parroquia a la que actualmente acompaña y dirige en la
fe, San Juan Nepomuceno, de Villa de Ramos, de cuyo trabajo aparece
aquí la primera parte.
El trabajo del Padre David
es netamente científico, sustentado con una referencia bibliográfica,
que aparecerá al final.
Es a partir de este trabajo
como podemos saber que el Capitán Miguel caldera, fundador
de la ciudad de San Luis Potosí, fue mestizo y originario de
Zacatecas, que murió y está sepultado en San Juan del
Río, Qro.
La historia es como una
película en la que se puede ver, a partir de las letras e imágenes
llenas de colorido: el desierto del altiplano con sus cactus en flor,
sus amplias llanuras, sus polvaredas o las hojas anchas de las verdes
y muy variadas plantas de la Huasteca con sus montañas escarpadas;
y en cada panorama, en cada época, el hombre siendo protagonista
de su historia; el nacimiento, la conformación y evolución
de un pueblo: sus peripecias, las guerras, sus angustias, sus ilusiones,
su creatividad.
Al unir la historia del
hombre, que también es sagrada, con la historia de la revelación,
podemos decir que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza
y que el hombre, cuando no conoce suficientemente a Dios, partiendo
de la noción que Dios mismo le ha infundido en su alma y sabiéndose
necesitado de Él, lo crea a su imagen y semejanza, un hecho
que no escapa a la época presente, creándonos nuestro
propio Dios. Pero Él se da a conocer en plenitud al hombre
en su Hijo, quien es el centro de nuestra historia, de aquí
la importancia de ubicar la historia de la salvación en el
centro de nuestra historia. La historia del hombre también
es útil para conocer mejor a Dios.
Pbro. J. Margarito de la Torre Torres