No hay historia en la que no se haga presente la mujer. En los acontecimientos de nuestra Iglesia Potosina están presentes muchas mujeres y una Mujer: la Santísima Virgen María. La Mujer vestida de Sol y coronada de estrellas, con la luna bajo sus pies. Santa María de Guadalupe apareció también por estas tierras mediante imágenes que traían los misioneros (en el número anterior se habló ya de la Basílica Santuario de Guadalupe, cuya ermita albergó a la primera imagen de Nuestra Señora de Guadalupe traída a suelo potosino, y en éste hablamos del Santuario del Desierto, de Nuestra Señora del Monte Carmelo y de la Virgen del Perpetuo Socorro). La Virgen de Guadalupe ha grabado su imagen también en suelo potosino, en el Santuario de Torrecitas; allí ha querido ser visitada por sus hijos quienes la ven a través de una imagen que quiso dejar en una piedra al pie de la imponente roca de la Media Naranja, entre las semiáridas montañas ubicadas entre Santa María del Río y Atotonilco. Hemos querido mencionar aquí este hecho, aun cuando no presentamos un artículo sobre este caso. Pero lo más grande es sin lugar a dudas el amor que ha dejado impreso en nuestros corazones. El día doce de diciembre es el único en el año en que la zona industrial de la ciudad de San Luis Potosí casi detiene por completo sus actividades ordinarias para dar paso a las celebraciones en honor de la Reina del Cielo, de los hogares, de la ciudad, de nuestra diócesis.

El amor a la Madre ha existido y existirá siempre. A sus plantas en los diversos lugares en donde hay un santuario son incontables los fieles que acuden a dar gracias, a pedir favores o a implorar misericordia; y debemos estar seguros de que, quien acude a ella con sincero corazón, jamás será despedido con las manos vacías. Tanto se ha escrito de ella y nunca demasiado, ni siquiera suficiente; menciono algunos títulos de libros y los sugiero para crecer en nuestro amor y devoción a tan grande Señora, que a través de la historia tanto bien a hecho a la Iglesia con su intercesión maternal: Las Glorias de María de San Alfonso María de Ligorio, Mes de María del Padre Eliécer Salesman, y el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen de San Luis María Grignión de Montfort.

Que Dios Padre haga crecer nuestro amor y gratitud a la Mujer por quien nos ha venido la salvación y por ella nuestra adoración a su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, dueño de la vida y Señor de la historia, que vive y actúa en nosotros por medio de su Espíritu. Así sea.

Pbro. J. Margarito de la Torre Torres