Continuara...


El año de 1600 el franciscano Fray Juan de Lazcano, en su paso hacia Zacatecas trajo por primera vez una imagen de la Virgen de Guadalupe y el 14 de diciembre de 1654 Gaspar Núñez hace la donación de un terreno que ofreció para levantar el templo. A fines de 1661 erigieron la primera ermita.

El momento esperado llega el 19 de enero de 1662 cuando la imagen que estaba en la parroquia, donde depositó el lienzo en 1653 que trajo de México el capitán, se colocó por Fray Diego de Aguilar, en nombre del Obispo de Michoacán hizo la bendición de la ermita, hubo Misa y sermón y todas las demostraciones que se estilaban en aquellos tiempos: pólvora, danzas, comedias ratificando en representación del Obispo de Michoacán el patronato y el M.I. Cabildo. Un gran promotor de la devoción a la Virgen fue el capitán Francisco de Castro y Mamposo, quien inicia en el año mencionado la construcción de la ermita que se conserva en la parte de atrás de la sacristía en la actual Basílica. Él trajo de la ciudad de México una imagen que se veneró, desde 1654 hasta el 3 de junio de 1838, día en que la destruyó un incendio en la iglesia parroquial.



Con el tiempo se vuelve insuficiente la ermita con el gran número de devotos a la Virgen que llegaban en peregrinación, siendo incomodo por el espacio tan reducido y poco seguro, dando motivo a su ampliación o a la construcción de un templo sólido. Es por ello que el alcalde mayor don Fernando Rubín de Celis, aconseja aprovechar el dinero que el capitán Fernando de Quiróz dejó para hacer mejoras, que se empleara en un nuevo templo. Apoyado por el comercio, los mineros, la clase media y los pobres, correspondiendo generosamente al llamado, colocando la primera piedra para la Basílica el 27 de septiembre de 1772, nombrando a Felipe Cleere para este proyecto. Durante cuatro años la dirección de la obra la llevó Don Felipe Cleere, quien por la necesidad de marcharse a la corte de México propone al señor contador Don Francisco de Sales Carrillo, su compañero, para que ocupe dicho lugar. Lo desempeña a partir de 1776, siguiendo fielmente los planos, teniendo que marcharse a los tres años. Al igual que su predecesor, sede la comisión de la construcción al capitán de Dragones Don Antonio Carvajal, informando en 1799 que el Santuario en su parte principal, ya estaba concluido, y podría procederse a la bendición, faltando sólo levantar las torres. “La bendición del templo data de 8 de octubre de 1800, trasladando la Sagrada imagen de Guadalupe de la iglesia de los regulares exjesuitas a su nuevo hogar.



El trabajo de la decoración interior del templo fue realizado por los italianos Claudio Molina y José Compeani, mismos que tuvieron a su cargo la Catedral de la ciudad. De 1865 a 1870 lo convirtieron en cuartel los franceses y luego el gobierno lo usó como bodega de pertrechos de guerra, y el 2 de diciembre de 1871 se restableció la función del templo y al día siguiente se trasladó la imagen, iniciando su restauración entre otras partes, la construcción del altar dirigido por Don Cástulo Camacho, teniendo la consagración del templo en 1903.

El recinto de 18.50 metros de largo por 7.15 de ancho en su interior y más de 5.00 de alto, tiene forma semiexagonal en el fondo. Como no hay contrafuerte en los muros, se ve que según afirma el Sr. Peña el techo era de terrado, a pesar de la amplitud y, además del retablo principal, barroco, de madera sobredorada adornada con ocho lienzos de pincel, tuvo todavía tres colaterales más desde un principio. Como el muro del frente desapareció, se ignora si tuvo torre o solamente espadaña o nada. Fue en San Luis Potosí en la proclama de Santa María de Guadalupe como intercesora de las causas de la ciudad y de sus habitantes la primera en la Nueva España, lo mismo que su Patronato Guadalupano. Se volvió una devoción tan fuerte, que cuando se presentan las sequías en la ciudad tiene lugar la bajada y traslado de la imagen a la Catedral, resolviendo siempre a favor de la lluvia, demostrando su intercesión en beneficio de la ciudad y sus habitantes.



Pasaron algunos años hasta que el Cabildo nombró al primer capellán al Licenciado Fosé Farfán Hinojosa originario de esta ciudad idóneo, capaz y virtuoso que haya de celebrar el Santo Sacrificio de la Misa en el dicho santuario todos los domingos del año, dándole La Mitra de Michoacán su aprobación el 29 de diciembre de 1667 así como la fundación de dicha capellanía. Al acabar este siglo la ermita, o mejor, el Santuario, había alcanzado su máximo esplendor: tenía precioso retablo sobredorado, pinturas, ornamentos, muchos objetos de platería y todo lo necesario para el culto. Era, además, una construcción aislada, con huerta propia. A su alrededor se extendían los solares y casas de las veinte o más familias que habitan el puesto. Como la ciudad llegaba, por el Sur, hasta el convento de Nuestra Señora de la Merced (en donde ahora están el Jardín Colón y el mercado Tangamanga); entre ésta y el Santuario no había más que monte, surcado por veredas y caminos que habían trazado los romeros y los que tenían labores más allá de la ermita, y que fue marcando la actual calzada, desbrozando el monte, lo necesario cuando menos, para dar holgado cupo a las peregrinaciones, especialmente las de las bajas y subidas, las más compactas y numerosas.

Hacia el año de 1734 para el culto de la Santísima Virgen de Guadalupe era poco la ermita, pues las romerías provenientes de la ciudad, de las villas y de otras partes, como Mexquitic y sus rancherías, la llenaban fácilmente. Br. D. Francisco Maldonado Zapata, pues no se sabe, convinieron en demoler la vieja ermita y en fabricar en su lugar un santuario en toda forma a la Santísima Virgen de Guadalupe dedicado.

jesus



En los años siguientes, entre 1736-1737, se presenta una furiosa enfermedad conocida como la peste del matlazahuatl empezando en Mixcoac y de allí se derramó el contagio por todo el reino con tal embravecido ímpetu muriendo mucha gente, afortunadamente para San Luis no llegó con tanta fuerza como en Querétaro, Puebla y Ciudad de México, ello provocó una fiebre de amor de acogerse al amparo de Nuestra Señora de Guadalupe, jurándola su Patrona principal de todo México, teniéndola San Luis Potosí su patrocinio desde 1662. Para 1754, el Papa accedió a la petición de los mexicanos y la sede apostólica consagró la tradición guadalupana confirmando a la Virgen del Tepeyac Patrona Nacio-nal, sintiéndose inmensamente las palabras del Pontífice: Non fecit taliter omni nationi, (no ha hecho cosa igual por ninguna nación).

continúa...