Ezequiel
Perea Sánchez
Nació el domingo 9 de abril de 1911 en San Luis Potosí;
es uno de los nueve obispos que San Luis Potosí ha dado a la
Iglesia Universal: Don Manuel del Conde y Blanco, Obispo de San Luis
Potosí; Don Perfecto Amézquita y Gutiérrez, de
Tabasco; Don Francisco de Paula Díaz y Montes, segundo Obispo
de Colima; Don Maclovio Vázquez Silos, tercer Obispo de Autlán,
el Señor Perea Sánchez, de San Luis Potosí, Don
Juvencio González Álvarez fue preconizado obispo diocesano
de Ciudad Valles en 1980, Mons. Marcelino Hernández, originario
de Cerro de San Pedro es obispo auxiliar de la ciudad de México,
Mons. José Luis Dibildox Martínez, primer obispo de
la Taraumara y ahora obispo de Tampico y Mons. Juan Manuel Mancilla
Sánchez, obispo auxiliar de Texcoco.



Fue hijo de Don Rafael Perea y de Doña María Sánchez.
Fue bautizado a los 11 días en la parroquia del Sagrario por
el señor cura Don Ramón Martínez el 21 de abril
con cuatro nombres; José Prócoro Ezequiel Anselmo y
no lo bautizó su tío abuelo, porque quería ser
él mismo su Padrino.
En 1922 concluye sus estudios de primaria en la escuela “Anahuac”,
y posteriormente ingresa al Seminario Menor en 1923, a los doce años
de edad. Estudió primero y segundo de latín y posteriormente
humanidades. Contando con 17 años de edad estudia en el Instituto
Científico y Literario de San Luis Potosí de 1928 a
1930. El 10 de diciembre de 1930 regresa al Seminario como alumno
externo del Seminario Conciliar Guadalupano Josefino, para cursar
el segundo y tercer año de filosofía.

En 1932 se cambia al Seminario de Tacubaya, para concluir su tercer
año filosófico, y en octubre de ese mismo año,
parte Don Ezequiel para Veracruz y embarcarse ahí el 13 de
octubre con destino a Roma. Estando en Roma, recibió las órdenes
menores. El 26 de mayo de 1934, recibe la Tonsura en la Capilla del
Seminario Romano de manos del Cardenal Francesco Marchetti Salvaggiani;
el 28 de octubre de ese mismo año, recibe el ostiariado y el
lectorado en la Capilla del Colegio Inglés de manos de Mons.
José Palica.
El 27 de octubre de 1935 recibe el Subdiaconado en la Capilla del
Colegio Pío Latino de manos de Mons. José Palica. Y
en 1936, el 11 de abril recibe el Diaconado en la Basílica
de San Juan de Letrán de manos del Señor Cardenal Francesco
Marchetti Salvaggiani. Finalmente, el 25 de octubre de ese mismo año,
recibió el Presbiterado en el Colegio Leonano de manos de Monseñor
Hermenegildo Passetto, contando con 25 años de edad.
Han pasado ya seis años desde su ordenación y se ha
aguantado para decir su primera Misa solemne con los suyos, al lado
de sus Padres y de su Padre Espiritual, Don Guillermo Tritschler,
el 18 de agosto en el Santuario de Guadalupe, cuando ya no era su
Obispo Ordinario, sino que había venido desde Monterrey a acompañarlo
como Arzobispo regiomontano.
Posteriormente el Señor Perea iba a asumir la enorme responsabilidad
de preparar a todos los teólogos, en la Teología Dogmática,
ayudado apenas por el Señor Don Jesús de la Mora con
una clase vespertina.



Antes de ocupar los cargos de responsabilidad diocesana al lado del
Señor Obispo en turno, el Señor Perea tenía un
rato libre; era invitado a todo lo intelectual de la diócesis.
Era también director y coordinador de las Conferencias Eclesiásticas.
Además tenía un celo especial y singular por la Dirección
Espiritual de los seminaristas.
A trece años de sacerdocio, todo cambió, pues el 11
de febrero de 1946 fue nombrado Secretario Interino de la Sagrada
Mitra, y luego en 1947, a un año, tomó posesión
del cargo de Vicepresidente de las Conferencias Eclesiásticas
con su plática mensual regular para todo el clero. Así
duró por largos años. El siguiente nombramiento que
recibió fue hasta el 24 de noviembre de 1954, donde fue nombrado
Capellán de la Religiosas de la Cruz.
El 14 de enero de 1956 fue nombrado Canónigo Lectoral de la
Santa Iglesia Catedral. Pronto se llegaron sus Bodas de Plata Sacerdotales,
el 25 de octubre de 1961, y el tiempo voló como en un instante.
Lo más admirable del Señor Perea es que siempre fue
solicitado por todos lados desde la base y desde la Jerarquía,
hasta que llegó al Episcopado.
El 6 de noviembre de 1968 fue nombrado Vicario Capitular, Sede Vacante
y, cuando llegó Don Estanislao Alcaraz y Figueroa, lo nombró
su Vicario General el 8 de mayo de 1968, tiempo de los conflictos
estudiantiles en México; y cuatro años más tarde
fue preconizado Obispo de San Luis Potosí por su Santidad Pablo
VI, el 25 de noviembre de 1972. Fue consagrado el 12 de enero de 1973
y ese mismo día tomó posesión de la Diócesis
como el segundo obispo de sangre y arraigo total potosino, después
del Señor Del Conde, muerto un siglo antes.
Desde que fue nombrado Vicario General y hasta su muerte estuvo en
el Gobierno de la Diócesis. Fueron trece años de fecunda
y santa labor apostólica. Si algunos llegaron a tenerle cierto
miedo reverencial, fue quizás porque los conocía a la
perfección, pues fue profesor de casi todo el clero.
El 25 de abril de 1986, apenas cumplidos los 75 años, presentó
su renuncia “De Derecho” al cargo de Obispo Diocesano
y prosiguió al frente de la Diócesis como Administrador
Apostólico. Siempre en el trabajo, siempre con cargos desde
el primer día desde su llegada a su Patria Chica y el Señor
no quería jubilarlo hasta que llegara al cielo, pues en plena
actividad apostólica, un día, después de la cena,
era el 10 de noviembre de 1986 entregó su alma al Creador,
fue llamado a entrar en el descanso eterno. Eran las 10:30 de la noche
y todo el pueblo potosino se conmovió. Se derramaron muchísimas
lágrimas por su pastor y posteriormente, después de
tres días de velarle y rendirle honras fúnebres, fue
sepultado el día 13 de noviembre de 1896 a las 12 del día
en la Catedral Metropolitana de San Luis Potosí.


Se distinguió por su virtud en la oración, con un celo
por la santidad, sobre todo por la santidad de sus sacerdotes y seminaristas,
se interesó por los problemas de San Luis Potosí y por
su humildad mariana.
Descanse en paz un virtuoso hombre de Dios, de sangre y espíritu
potosinos: don Ezequiel Perea Sánchez.
JESUS
Recopilado
por Rodrigo Alemán Gil.
