¿QUÉ
ACCIONES DEBO REALIZAR?
Al llegar al Seminario uno desea hacer algún apostolado
y se “tira al ruedo” casi sin ninguna preparación.
En esto sé paciente.
Después
de tener claros tus objetivos de la formación humana, de
la vida espiritual y de la dimensión académica,
hay que tratar de vivir y aprender a comunicar lo que vas logrando
hacer tuyo y que ya lo has asimilado.
Lo
primero que tienes que hacer siempre es tratar de dar buen ejemplo,
para lo cual debes saber aún cómo presentarte: ser
una persona decente, aseada, cortés en tus expresiones
y tu trato.
Durante
tu vida de Seminario te irás dando cuenta si vas progresando
en tus actitudes.
No
debes olvidar el tratar a tus familiares con respeto y gratitud.
No te avergonzarás de ellos aunque sean gente sencilla,
pues “Una gente buena y sencilla vale más que todo
el oro del mundo”.
El
Seminarista debe ser alguien que desea aprender, esto te capacitará
para ayudar a los demás a ser santos y como “nemo
dat quod non habet” (nadie da lo que no tiene), desde el
comienzo de tu vida en el Seminario deberás aprender a
“ser santo” y a “no fallarle al Señor”.
Éstas son dos actitudes fundamentales en el seminarista,
y con esa mirada deberás hacer todos los estudios y demás
actividades que te formarán como “Hombre de Dios”.
Ya
que en el futuro deberás ser una persona que se sabe comportar
bien, has de aprender a ser cuidadoso, puntual y cumplido en tus
obligaciones, y sobre todo, has de asumir tus tareas con espíritu
sobrenatural.
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