¿QUIERO
ENTREGARME AL ESTUDIO PARA REALIZARME EN EL MINISTERIO SACERDOTAL?
Aunque la respuesta parece fácil, sería bueno desde
el principio saber qué clase de sacerdote deseas ser y
qué es lo que quiere la Iglesia para quien descubre que
Dios lo llama.
Para
esto has de tener clara la enseñanza de la parábola
de los talentos (Cfr. Mt. 25, 14 – 30 Lc. 19, 11 –
27). A todos el Señor ha dado una serie de aptitudes y
capacidades. Hay que saber fomentarlas y aprovecharlas desde que
se ingresa al Seminario.
No
dejes pasar ni un día sin aprender algo nuevo. Recuerda
que “memoria minuitur nisi excolatur” (la memoria
se disminuye si no se cultiva). Si te cultivas tu vida será
la de un hombre feliz, y tú serás alguien que está
al día en las ciencias sacerdotales, contento con lo que
eres y lo que haces.
Deberás
hacer tu plan de estudios, en ello podrá auxiliarte el
Asesor de Estudios, proponiéndote objetivos y metas claras,
que pueden ser evaluadas por ti con él.
Sobre
todo trata de hacer vida lo que vas aprendiendo y aprende a compartir
con tus compañeros. Así te prepararás para
compartir con las personas a las que tendrás que entregarte
en el futuro ministerio.
Aprovecha
los tiempos de estudio, hazlo por convicción, no pierdas
tu tiempo y no lo hagas perder a los demás. Debes aprender
un método de estudio y seguirlo fielmente para tener resultados.
Si
no te haces el hábito de ser estudioso serás en
el futuro un sacerdote ignorante. Sé consciente desde ahora
de que debes utilizar bien el tiempo.
Aprende
a investigar y ama el hacerlo, no te contentes con solo saber
lo que se te explica en las clases, aprovecha el uso de la Biblioteca
y sírvete correctamente de los medios electrónicos.
Así pondrás la base para ser un sacerdote instruido
y no uno que se quedó atrás y no está al
día en los conocimientos que se requieren.
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