¿ESTOY
DISPUESTO A LOGRAR SER UN HOMBRE DE DIOS?
Esta
pregunta es fundamental en un candidato al Presbiterado y la respuesta
a ella puede ser “si”, “no”, o “ni
se me había ocurrido”.
Si la respuesta es “no”, no sigas en este camino.
Si es “si”, debes aprender a ser en verdad un “hombre
de Dios” e ir progresando en ello más que en las
materias que estudiarás. Si “no se te había
ocurrido”, examínate seriamente y llegarás
a un “si” o a un “no”. Si llegas a un
“no”, no sigas, pues este no es tu camino. Si llegas
a un “si”, desde el principio deberás esforzarte
todos los días por irte formando como un hombre de Dios,
es decir SANTO.
Para
eso hay mucha literatura y una persona dispuesta expresamente
para orientarte: “El Director Espiritual”.
Desde
el principio deberás hacer el propósito de tener
tu Director Espiritual que seguramente te irá ayudando
a formarte como hombre coherente. Deberás tenerle gran
confianza y abrirle tu corazón, manifestándole con
gran sinceridad tus buenos deseos y los obstáculos que
se te presenten. Si no eres sincero con tu Director Espiritual
seguramente estarás poniendo una traba a tu formación
como “hombre de Dios”.
De
acuerdo con tu Director Espiritual deberás ir teniendo
unos “rituales de vida” (normas que te establezcas
libre y seriamente), que te ayudarán a sostenerte sereno
y tranquilo tanto en los momentos alegres como en los de oscuridad.
Los rituales serán de: tu vida física, tu vida psíquica,
tu vida moral y sobre todo, tu vida espiritual. Tenlos y se fiel
a ellos.
Deberás
ir aprendiendo a rezar en equipo ¿tienes alguna experiencia
seria de esto? ¿Con que resultados? ¿Has sido constante?
¿Eso te ha ayudado a ser piadoso en serio?
Si
no sabes rezar en equipo, quizá se te dificultará
trabajar en equipo, y si así llegas al sacerdocio fácilmente
serás un hombre solo y triste.
Ten
claro que si no eres un hombre piadoso, es decir, si no estás
enamorado del Señor Jesús, pero en verdad enamorado,
no podrás ser una persona santa, y por lo tanto no serás
un buen sacerdote. Ten siempre como norma de tu vida NO FALLARLE
NUNCA AL SEÑOR JESÚS a quien debes amar de todo
corazón.
Para
medirte cómo quieres a Jesús, puedes pensar en aquel
verso de Pemán:
“Porque querer es esto:
querer es decidirse,
es tomar una de las cosas bellas,
es llenarse de la luna
y renunciar a todas las estrellas”
Ten
claro que lo principal en el Seminario es formarte para ser un
hombre que siempre tenga como meta SER SANTO. Esa debe ser tu
primera y principal tarea como seminarista.
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