¿ESTOY
DISPUESTO A TRABAJAR PARA SER UN HOMBRE ÍNTEGRO?
El
seminarista deberá tener como meta humana de su preparación
el lograr una personalidad bien definida, que comienza desde el
conocimiento de su identidad varonil. Este es un requisito indispensable
para aspirar al sacerdocio y para saber situarte en medio de un
mundo que hoy aparece fácil y escurridizo.
Para
lograr lo anterior se presentan los siguientes retos: comprender
lo que es la libertad y la responsabilidad, valorar la madurez
humano-afectiva, cuidar la salud física y mental, fomentar
el espíritu de servicio y el trabajo en equipo.
Todo
esto es fundamental para el trabajo en las otras dimensiones de
tu formación. Sobre todo es importante estar dispuesto
a dejarte conducir por el Espíritu Santo que se vale de
sus mediaciones de servicio en el Seminario.
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