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La
formación sacerdotal que se ofrece en los seminarios va
encaminada a preparar a los jóvenes que, descubriendo el
llamado de Dios, desean responder a Él para llegar a ser
un día “pastores” de su pueblo. La Sagrada
Escritura afirma que el sacerdote es “un hombre tomado de
entre los hombres y constituido a favor de los hombres”
(Hbr 1,5). Por lo cual quien es “tomado de entre los hombres”
para este fin, necesita prepararse en todas las dimensiones, de
modo que alcance una formación “integral” (es
decir “completa” ) y así pueda llegar en el
futuro, a ser capaz de estar al frente de una comunidad como pastor.
Querido
joven, al ofrecerte estas breves líneas que quieren ser
un “Ideario de santidad para el seminarista”, espero
y deseo te ayuden como un sencillo medio en tu camino, para lograr
lo que tú quieres: ser un “buen pastor”.
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