La OBEDIENCIA
tiene que ser algo responsable y libre de parte del súbdito.
Éste no debe renunciar absolutamente a pensar, querer y ejercitar
su libertad por ello es necesaria una exquisita caridad y respeto entre
el superior y el súbdito.
La “obediencia
religiosa” bien entendida no exige renunciar a la libertad sino
enseña a depender amorosamente de Dios a través de sus
mediaciones.
Alguien dijo que los tres virus de la obediencia religiosa son el abuso
de autoridad, el servilismo a los superiores y la obediencia ciega –
se debe estar vacunado contra estos tres virus si no queremos que la
“obediencia virtud” se convierta en un atentado contra la
libertad. Como es fácil obedecer a quien se ama, el religioso
obedecerá a Cristo, a quien se ha consagrado totalmente, únicamente
si tiene a un superior que le ame como Cristo y en Cristo.

