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PASOS
PARA EL DISCERNIMIENTO
VOCACIONAL
Hno. Jorge Ríos
Valenciano D.J.
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Nos
dice el Concilio Vaticano II en la Constitución dogmática
sobre la Iglesia: " Es evidente que todos los fíeles, de
cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud
de la vida cristiana y a la perfección de la caridad" LG
40.
El
padre nos llama en Cristo a ser sus hijos, y esto es gratuito. La vocación
más fundamental es esta: LA SANTIDAD. Desde esta Vocación
tiene sentido toda ulterior vocación.
Nos
dice el Vaticano II, "La razón más alta de la dignidad
humana consiste en la Vocación del Hombre a la unión con
Dios, a la santidad" GS 19.
Sería
difícil pensar en un joven que exprese la inquietud al sacerdocio
y no pasarle por la mente la santidad a la que ha sido llamado, es sacar
de contexto este llamado.
Podemos
decir que la respuesta del joven la debe ir descubriendo en el contexto
del amor del padre, porque la raíz de este llamado es el amor,
y este amor que sale al encuentro, que espera como respuesta responder
por amor, en el amor y desde el amor. El llamado a la santidad es una
Vocación al amor de Dios.
No
es, como se piensa en el mundo, una profesión como la de ser
ingeniero, médico, maestro, etc. Sino que es un modo de vida.
Y por que es algo que implica toda la vida
hay que prepararse lo mejor posible para tomar una decisión que
tendrá tal magnitud de respuesta, con todas las implicaciones
que conlleva.
Uno
de los grandes retos que tiene el hombre consigo mismo es el responder
¿Cuál es mi lugar en la vida, y como cristiano, en el
mundo y en la Iglesia? Si tú buscas dar respuesta a tu vocación
te propongo siete pasos para descubrir el plano de Dios para tu vida,
esto lo podrás aplicar en cualquier estado de vida o profesión:
1.
Orar es un ingrediente que no puede faltar en tu vida cristiana.
La vocación no es sólo una decisión que tu tomas,
sino también una llamada a la que respondes, mediante la oración
podrás saber que es lo que Dios quiere de ti.
2.
Silenciado tu interior y exterior podrás
percibir mejor. Escucha, mira, experimenta. Escucha tu corazón:
¿Que es lo que anhelas? ¿Cuáles son tus planes,
proyectos a largo plazo?
3.
No basta con querer entregar tu vida a Dios y desear dedicarte al servicio
de tus hermanos. Es necesario saber dónde quiere Dios que tú
le sirvas. Para descubrir tu misión en la Iglesia, es conveniente
que conozcas las diversas vocaciones, infórmate.
4.-
¿En qué signos concretos te basas para pensar que Dios
te llama? ¿Que razones en favor y en contra tienes para emprender
ese camino? ¿Que es lo que te atarea y qué lo que no te
gusta de ese estado de vida? No pienses que llegarás a tener
certeza absoluta de lo que Dios quiere de ti. Lo que encontrarás
son signos de cuál podría ser tu estado de vida.
5.-
Tomar tal decisión es difícil, sentirás miedo.
Tus limitaciones las verás montañosas, responder con ellas.
La decisión es un paso en la fe; es un acto de confianza en Dios.
Posiblemente sentirás dudas de si podrás con las exigencias,
pero de lo que no puedes dudar es de lo que tú quieres.
6.-No
te dejes vencer por el miedo lánzate con el- Vive en todo momento
en coherencia con lo que has decidido; dirige cada paso hacia la meta
que te has propuesto. Cuando venga la dificultad, PERSEVERAR.
7,-
Si bien es cierto que la vocación es una llamada de Dios que
nadie puede escuchar por ti ni responder a ella en tu lugar, también
es cierto que necesitas de alguien que te acompañe en tu discernimiento
vocacional.
Acude
a tu parroquia con el sacerdote o con algún hermano religioso
o seminarista, según donde te encuentres, no prescindas de la
mediación de la Iglesia, pues es ella quién confirma tu
vocación. Puedes hacerte acompañar desde el primer paso.
¡Animo!
al dar los pasos;
debes saber que mucha gente en la Iglesia
está orando por ti.
