Hay
un fenómeno del que nos lamentamos todos: la disminución
de vocaciones sacerdotales. En algunos países este hecho reviste
proporciones alarmantes. Pero yo me pregunto, ¿por qué
nos lamentamos de este proceso de disminución? ¿será
porque el sacerdote es considerado como una pieza inútil dentro
de la sociedad actual? Todo lo contrario.
Si
nos duele la escasez de vocaciones sacerdotales es precisamente porque
todavía consideramos al sacerdote como algo imprescindible.
Son
muchos los puestos que ocupan los sacerdotes en la actualidad. Los
tenemos trabajando en colegios, hospitales... Es una gama inmensa
de actividades las que desarrollan los sacerdotes. ¿Tenemos
que decir que son imprescindible en todos estos puestos?
Muchos
campos de actividades que han desarrollado los sacerdotes en la historia
o desarrollan en la actualidad no podemos decir que sean actividades
imprescindibles del sacerdote. Más aún, algunas de ellas
pueden ser bien ejercidas por seglares, sobre todo por seglares católicos
comprometidos.
No
quiero sostener mi afirmación en este terreno en donde seria
discutible la presencia necesaria del sacerdote. Cuando digo que el
sacerdote es necesario e imprescindible me refiero a un terreno en
el que no puede ser sustituido por nadie: el aspecto religioso. Es
desde esta perspectiva desde donde afirmo que es necesario e imprescindible
el sacerdote. Veamos por qué:
Cristo
continúa su obra mediante los apóstoles.- Cristo Jesús
es la presencia del Padre en el mundo. El ejerció Salvación
de una vez y para siempre. Sin embargo, el mismo quiso que su obra
de salvación fuese continuada por otros hombres. Mediante el
envío del Espíritu Santo en Pentecostés la obra
de Cristo fue continuado por los apóstoles, quienes Cristo
mismo.
Y
eligió para que viviesen con El y para enviarlos a predicar
el reino de Dios (cf. Mc 3, 13-19; Mt 10, 1-42); e instituyó
a modo de colegio; es decir, de grupo estable, al frente del cual
puso a Pedro, elegido de entre ellos mismos (confrontar Jn 21, 15-17),
y envió primeramente a los hijos de Israel y después
a todas las gentes (Rm 1,16; cf. Mt 26, 18-20; Mc 16,15; Lc 24, 45-48;
Jn 20, 21-23).
Los
apóstoles, pues, predicando en todas partes el Evangelio (Mc16,20),recibido
por los oyentes bajo la acción del Espíritu Santo, congregan
la Iglesia universal que el Señor fundó en los apóstoles
y edificó sobre el bienaventurado Pedro, su cabeza, siendo
el propio Cristo Jesús la piedra angular ( Apoc 21, 14; Mt
16,18; Ef 2,20).
Los
obispos son los sucesores de los apóstoles.- La misión
Cristo confió a sus apóstoles es una misión que
tiene que durar hasta el final de los tiempos ( Mt 28, 20). Por eso
mismo los apóstoles se cuidaron de establecer sus sucesores.
Y
así establecieron tales colaboradores y les dieron además
la orden que al morir ellos otros varones probados se hicieran cargo
de su ministerio.
Los
sacerdotes son los colaboradores de los obispos.- Es cierto que los
sacerdotes no tienen la costumbre del pontificado y depende de los
obispos en el ejercicio de su protestad; sin embargo, por la virtud
del sacramento del orden han sido consagrados como verdaderos sacerdotes
del Nuevo Testamento. De ahí la razón de su existencia
dentro de la Iglesia como:
a)
Continuadores de Cristo.- El ministerio de los presbíteros
por estar unidos con el Orden episcopal de la autoridad con que Cristo
mismo edifica, santifica y gobierna su cuerpo
b) Colaboradores de los obispos.-.- Los presbíteros, próvidos
cooperadores del Orden episcopal y ayuda e instrumento suyo, llamados
para servir al Pueblo de Dios, forman, junto con su obispo, un solo
presbítero, dedicado a diversas ocupaciones.
c) Presidentes de las iglesias locales.- Ellos, bajo la autoridad
del obispo, santifican y rigen la porción de la grey del Señor
a ellos encomendada, hacen visible en cada lugar a la Iglesia universal
y prestan eficaz a la edificación de todo el Cuerpo de Cristo
( Ef 4,12)
A
partir de todo que hemos dicho hasta ahora podemos comprender la necesidad
y el carácter imprescindible del sacerdote dentro de la Iglesia.
Es cierto que Dios no está supeditado a nada en su actuación
y en su obra de salvar a los hombres. Sin embargo, ha querido comunicarse
a los hombres mediante otros hombres:
·
Mediante Cristo, el Dios Hombre;
· Mediante los continuadores de Cristo: sus apóstoles,
y
· Mediante los continuadores de los apóstoles: los obispos
y los sacerdotes.
El
sacerdote. El es el que no puede faltar. ¿Qué sería
de nosotros sin el sacerdote? No tendríamos:
-quien
bautizase a nuestros hijos...
-quien perdonase nuestros pecados...
-quien presidiese nuestra Eucaristía...
-quien consolase a nuestros enfermos...
-quien nos acompañase con sus consejos y con sus palabras...
Gracias
a Dios, hay lugares en los que tienen sacerdotes, en nuestra Arquidiócesis
de S.L.P. como en muchas otras Diócesis SE NECESITAN SACERDOTES,
pues que tristeza viven aquellas personas que se sienten privadas
de la presencia de Jesucristo en los sacerdotes.
Hay
que agradecer al Señor que nos haya dado sacerdotes, y pedirle
que siga llamando a muchos jóvenes a ser SACERDOTES,
allí donde son necesarios y no hay, Y tú te has preguntado
si eres uno de los que Dios llama: