PROMULGACIÓN
DEL CUARTO PLAN DIOCESANO DE PASTORAL

1 En la Solemnidad de Pentecostés, atendiendo al mandato misionero del Señor Jesucristo: “¡Pónganse en camino!” (Lc 10,3), e implorando la luz del Espíritu Santo, animador y santificador de la Iglesia, después de haber consultado ampliamente, por las presentes letras, promulgo el Cuarto Plan Diocesano de Pastoral, y ordeno que tenga vigencia desde el año 2009 hasta el 2015, año en que se cumple medio siglo de la clausura del Concilio Vaticano II.

Después de dos años de oración, estudio y reflexión, se llegó a este valioso documento pastoral que traza el camino futuro de la Iglesia que peregrina en San Luis Potosí, llamada a entrar en una honda experiencia de conversión pastoral para ser fiel a la misión de transformar la realidad presente, según los criterios del Evangelio. La participación de cientos de personas: sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, fue valiosa, entusiasta y generosa.

Queremos escuchar las palabras del Señor resucitado: “Reciban al Espíritu Santo”; queremos que se cumpla en nosotros el milagro de Pentecostés: “Se llenaron todos del Espíritu Santo”. Creemos que el rejuvenecimiento de la Iglesia es función permanente del Espíritu Santo. Deseamos que la llama de Pentecostés no se apague y el viento divino aliente el caminar de esta Iglesia.

La Solemnidad de Pentecostés es momento privilegiado para comenzar la puesta en práctica de nuestro Cuarto Plan de Pastoral, recordando que la Iglesia nace en este día y comienza su obra misionera, con la certeza de la presencia continua del Espíritu Santo, don de Cristo resucitado a

la Iglesia que es su cuerpo. “La Iglesia tiene necesidad de su Pentecostés; tiene necesidad de fuego en el corazón, de palabras en los labios, de profecía en la mirada” (Pablo VI, 1972).

2 Reafirmamos la centralidad de Jesucristo; éste es el hilo conductor del Plan de Pastoral. Por tal motivo, con el Documento de Aparecida, nos proponemos: “Recomenzar desde Cristo” (DA 549). “En efecto el discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro” (Benedicto XVI, DI 3). Queremos, además, vivir la eclesiología de la comunión y de la mi-sión que enseña el Concilio Vaticano II. De aquí nace el título de nuestro Cuarto Plan de Pastoral: “Recomenzar desde Cristo, caminando juntos, en misión permanente”. En continuidad con el Tercer Plan, fijamos nuestra mirada en Jesucristo para vivir un encuentro personal y comunitario con Él y fortalecer la espiritualidad del camino.

Avanzamos acompasados con el Documento de Aparecida. De ahí nacen las ideas fuerza y los nuevos compromisos que enunciamos en los cinco capítulos del Plan: “La Iglesia en San Luis Potosí, ante una nueva época de la historia, enfrenta nuevos desafíos, encuentra y sigue a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, se compromete a ser discípulamisionera, animada por el Espíritu Santo, transmite el Evangelio de la vida.

De este rico contenido, brota nuestro objetivo general: “Fortalecer un proceso gradual y permanente de evangelización y formación, como discípulos y misioneros de Jesucristo, para que, con alegría y entrega gene-

 

rosa, comuniquemos vida y esperanza al pueblo potosino”.

Nos unimos a la Iglesia en América Latina y en México para impulsar la Misión Continental. “Misión que debe llegar a todos, ser permanente y profunda” (MF 5). Se trata, nos dicen los Obispos latinoamericanos, de repensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia la misión de la Iglesia, de confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite discípulos y misioneros (cf. DA 11).

3 Exhorto a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos a conocer detalladamente el Cuarto Plan de Pastoral, con el estudio personal y a través de ta-lleres comunitarios; y a ser sus entusiastas realizadores. Les recomiendo aprovechar todo encuentro, reunión o asamblea para leerlo, a fin de mantenerlo vivo; también puede utilizarse para dar contenido a los momentos de oración.

Los canales de difusión, conocimiento y aplicación serán todas las estructuras arquidiocesanas: Parroquias, Capellanías,

Consejos parroquiales, Decanatos, Curia diocesana, Consejo presbiteral, Colegio de decanos, Secretarías diocesanas (comisiones y dimensiones de pastoral), Seminario, Grupos y Movimientos apostólicos laicales y Colegios católicos.

Expreso mi gratitud inmensa a la Vicaría de Pastoral, en especial al P. Andrés Vargas Peña, Vicario Episcopal de Pastoral, a las Secretarías, a los Equipos de estudio, reflexión, redacción y edición, a quienes colaboraron en los distintos momentos del proceso de elaboración y a los que participaron en las asambleas parroquiales, decanales, interdecanales y diocesanas.

4 ¡Nos ponemos en camino! Tenemos clara la meta que queremos alcanzar. Desde ella se iluminarán nuestro itine-rario y los pasos que hay que ir dando. El Espíritu Santo nos empuja a insertarnos en la realidad presente y en los tiempos nuevos que vivimos para llevarles la luz del Evangelio. “Señor Jesús, ¡ven y envíanos! María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros”.

San Luis Potosí, S.L.P., Solemnidad de Pentecostés, mayo 31 de 2009.