CAPITULO 2:
LA IGLESIA EN SAN LUIS

ENFRENTA

NUEVOS DESAFÍOS




















“Al desembarcar, vio mucha gente,

sintió compasión de ellos,

pues estaban como ovejas que no tienen pastor,

y se puso a enseñarles muchas cosas”

(Mc 6,34).

 

 

INTRODUCCIÓN

44 Las personas y comunidades que peregrinamos en esta Arquidiócesis no podemos pasar por alto el amplio contexto con el que necesariamente entra en relación nuestra realidad local. Nos vemos inmersos en una situación de continuos cambios sociales y culturales, que nos interpelan e invitan a discernir, con fe y esperanza, los signos de los tiempos. Las transformaciones son tan profundas, que se habla más que de una época de cambio, de un cambio de época. Se resaltan como características de este tiempo la globalización, el individualismo y el hedonismo.

45 La ciencia y la tecnología han sido causas determinantes de estos cambios al manipular genéticamente la vida y creando una red de comunicación mundial a nivel público y privado, para interactuar virtualmente no obstante las distancias geográficas (cf. DA 34). Esta interacción, denominada globalización, es un fenómeno complejo con diversas dimensiones y consecuencias en todos los ámbitos de la vida social, impactando la cultura, la economía, la política, las ciencias, la educación, el deporte, las artes y la religión misma.

46 El aspecto más sobresaliente de la globalización es el económico, sobreponiéndose y condicionando las otras dimensiones de la vida humana: la dinámica del mercado absolutiza la eficacia y la productividad como valores reguladores de todas las relaciones humanas. Esta característica hace que se genere un proceso de inequidades e injusticias múltiples. Es un hecho y una tendencia que privilegia el lucro y estimula la competencia. Esta ideología está propiciando la

concentración del poder y la riqueza en manos de pocos, no sólo de recursos físicos y económicos, sino sobre todo de información y de potencialidades humanas. Esto está llevando a la exclusión, marginación y a grandes desigualdades socia-les entre nuestro pueblo (cf. DA 61.62).

47 Ciertamente, no se trata de un fenómeno totalmente nuevo, sino un proceso que ha venido desarrollándose a través de los siglos, un proceso de creciente interrelación e interdependencia entre los pueblos del mundo; sin embargo, la forma en que se realiza actualmente tal interacción, tiene características peculiares.

“Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y opresión, sino de algo nuevo: la exclusión social. Con ella queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está abajo, en la peri-feria o sin poder, sino que se está afuera. Los excluidos no son solamente explotados sino sobrantes y desechables” (DA 65).

48 En el aspecto cultural sobresale como característica de esta nueva época el individualismo: “se deja de lado la preocupación por el bien común para dar paso a la realización inmediata de los deseos de los individuos, a la creación de nuevos y muchas veces arbitrarios derechos individuales, a los problemas de la sexualidad, la familia, las enfermedades y la muerte” (DA 44). Esta nueva cultura: “se caracteriza por la autorreferencia del individuo, que conduce a la indiferencia por el otro, a quien no necesita ni del que tampoco se siente responsable. Se prefie-re vivir día a día, sin programas a largo plazo ni apegos personales, familiares y

La violencia intrafamiliar no sólo se constata por las agresiones físicas en los hogares, pues comprende también una realidad a veces oculta a nuestros ojos y que se manifiesta en los hijos a través de problemas emocionales, de conducta e incluso de salud. (51)

comunitarios. Las relaciones humanas se consideran objetos de consumo, llevando a relaciones afectivas sin compromiso res-ponsable y definitivo” (DA 46).

49 En esta visión general, señalamos tan solo algunos aspectos de este nuevo contexto social. Se trata de una realidad cada vez más opaca, la cual, como dice el Documento de Aparecida, debemos verla con humildad sabiendo que ella es más grande y compleja que las simplificaciones con que solíamos verla en un pasado. Conscientes de esta situación presentamos enseguida las aportaciones hechas por numerosas personas durante la etapa de análisis de la realidad, que reflejan precisamente tal complejidad experimentada en la vida ordinaria de nuestro pueblo. Distinguimos algunos aspectos de carácter social y otros que atañen más de cerca a la vida interna de la Iglesia.

1. ASPECTOS SOCIALES

1.1 SITUACIONES CRÍTICAS EN LA FAMILIA

1.1.1 La desintegración familiar

50 La desintegración familiar tiene causas diversas. Muchas veces falta comunicación entre los miembros de la familia, comenzando por los cónyuges; el empobrecimiento material hace que los padres deleguen a otras personas o instituciones la educación de los hijos (guar-derías, abuelos, etc.), en ocasiones sólo por el afán de tener más y no tanto por cubrir las necesidades básicas, impulsados quizá por una mentalidad en la que “la gente vale por lo que tiene, no por lo que es”. Muchos padres de familia pien-san que la vida laboral los releva de la obligación de dedicar tiempo a sus hijos para conocerlos mejor, dialogar con ellos,

 

 

Muchos padres de familia piensan que la vida laboral los releva de la obligación de dedicar tiempo a sus hijos para conocerlos mejor, dialogar con ellos. (50)

Es preocupante la pérdida del sentido de la vida, falta que los padres eduquen a sus hijos y hablen con ellos abiertamente de todos los temas y sin tabú. (53)

entender sus angustias y necesidades y, sobre todo, para que se sientan queridos y aceptados. Finalmente, otra causa de la desintegración familiar es que los valores humanos y cristianos ya no se transmiten a los hijos.

1.1.2 Violencia intrafamiliar

51 La violencia intrafamiliar no sólo se constata por las agresiones físicas en los hogares, pues comprende también una realidad a veces oculta a nuestros ojos y que se manifiesta en los hijos a través de problemas emocionales, de conducta e incluso de salud. Se dan situaciones de falta de expresión afectiva, descuido físico y emocional, manipulación, sobrepro- tección, ataques a la autoestima o descalificación de los hijos. Muchos padres ejercen esta violencia repitiendo modelos

de conducta, es decir, creencias equivocadas de cómo educar, cultura ‘machista’, problemas de alcoholismo y desinterés hacia una sana convivencia. Es preocupante también la violencia que sufren las mujeres por parte de su cónyuge; de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (INEGI 2006), aplicada a mujeres mayores de 15 años, se estima que en el Estado de San Luis Potosí el 36.4% de ellas han recibido algún tipo de violencia: emocional, económica, sexual o física.

52 Existen padres de familia cuya preo-cupación por sus hijos se reduce a la satisfacción de las necesidades materiales, dejando a un lado preocupaciones tan primordiales como son la salud y la educación humana y cristiana, convirtiéndose en proveedores

 

dose en proveedores de bienes, pero incapaces de ser guías o formadores de sus hijos optando por “dejarlos ser”, lo cual origina carencias de respeto, de sentido de autoridad y de pertenencia familiar, sentimientos de inseguridad e incapacidad en el manejo de las emociones.

1.1.3 Pérdida de valores en la familia

53 La transmisión de los valores ya no se realiza con la misma facilidad que en el pasado. De ahí que constatemos que se ha perdido el cariño y el respeto hacia las personas mayores, los enfermos y ancianos que se encuentran solos o desatendidos. A menudo falta de respeto mutuo entre hijos y padres, muchas veces debido a la poca responsabilidad de los mismos padres al descuidar la formación de los hijos, de modo que con frecuencia crecen éstos sin valores éticos y morales que les orienten en la vida. Es necesario mencionar también los malos ejem- plos que dan los adultos a los niños, tales como el machismo y el abuso de autoridad. Es también preocupante la pérdida del sentido de la vida, el aumento de suicidios, los abortos provocados, las madres adolescentes, los hijos no deseados, etc. Se requieren médicos, psicólogos y orien-tadores para auxiliar a padres e hijos. Falta que los padres eduquen a sus hijos y hablen con ellos abiertamente de todos los temas y sin tabú, sobre todo de lo que se refiere a la sexualidad. Falta formación en torno a la paternidad responsable.

54 Falta valorar el matrimonio, pues se quiere vivir una sexualidad sin compromisos. Se necesita mayor formación e información para los novios, ya que con frecuencia existe inmadurez al contraer matrimonio. Muchas parejas vi- ven en situaciones irregulares (unión libre) o en situaciones difíciles (padre o madre

solteros), con cieto temor al rechazo en la Iglesia. La desintegración familiar muchas veces deja al niño sin la figura del padre o de la madre, lo cual entorpece o inhibe su desarrollo psicosocial y favorece el que éstos crezcan con baja autoestima y se hagan rebeldes, lo cual a la larga se refleja en la sociedad a través del vanda-lismo, la prostitución, los robos y los vicios. Además, el homosexualismo se per-cibe como algo cada vez más frecuente en muchos ambientes.

55 Debemos reconocer que en la sociedad del tercer milenio ya no existe un solo modelo de la familia, y en este campo, como en muchos otros, se vive en el horizonte de la opción en cuanto que cada cual se siente con derecho a deci-dir sobre el modelo de familia que desea asumir. Esto resulta de particular importancia en el contexto de la tendencia actual (matrimonio a prueba, divorcio, etc.) que, de continuar así, podría dar lugar a que en la historia de algunas personas existan de tres a cuatro relaciones de pareja: a) una relación de pareja durante la adolescencia e inicio de la adultez (matrimonio a prueba); b) una relación durante el período del desarrollo perso-nal, laboral y profesional; c) una relación para la reproducción y crianza de los hijos; d) una relación de pareja durante la vejez. La consecuencia de las parejas su-cesivas será la formación de familias con hijos de diferentes uniones: serán familias formadas por los hijos “tuyos”, “míos”, “nuestros”. Esto significa la existencia de hermanos sin ninguna vinculación de consanguinidad plena entre ellos.

56 El divorcio es una de las realidades más dolorosas. De cada diez matrimonios que se realizan, uno se divorcia, proporcionalmente. En el año 2007, en el Estado de San Luis

 

Potosí, hubo 1332 divorcios por 13395 matrimonios realizados. Y si consideramos únicamente la población de la Arquidiócesis esta situación es aún más grave, pues tan solo en el municipio de San Luis Potosí durante el año 2007 la proporción fue de 22.4% divorcios por cada 100 matrimonios contraídos, un poco más del doble del promedio estatal (INEGI, Anuario Estadístico San Luis Potosí 2008). El número de divorcios se refiere a los que se han realizado de manera legal, pero las cifras naturalmente aumentan si se consideran las separaciones de hecho.

57 Algunos de los matrimonios que trabajan en la pastoral familiar son personas mayores que ven la realidad y las acciones de la Iglesia de una manera

muy diferente a como las ven las parejas jóvenes de otros niveles sociales; a veces ni siquiera le dan su justa dimensión a los problemas familiares de hoy.

58 Es preocupante la apatía que existe para participar en las actividades pastorales. No obstante, algunas personas se acercan a la Iglesia esperando encontrar algo mejor para su vida y a veces lo encuentran y a veces no. Existen familias que viven en armonía y tratan de mante-ner los lazos de amor responsable, cuidando el crecimiento de sus hijos en la fe y en el amor; padres que se ocupan de la educación escolar de sus hijos y en menor cantidad, algunos que están al pendiente de la formación moral y religiosa.

Como podemos ver, el serio desgaste en la relación humana, especialmente desde la familia, la ruptura con nuestra sólida tradición espiritual y una mentalidad consumista que debilita el sentido de trascendencia, ha acrecentado el vacío existencial entre los jóvenes. (67)

 

 

1.1.4 Medios de comunicación y familia

59 La televisión, presente en un 86% de los hogares potosinos, así como en general los medios masivos de comunicación son los principales “formadores” de los niños, jóvenes y hasta de los adultos; son una constante motivación a la violencia, desintegración familiar y promiscuidad; esta última, frecuentemente propiciada por el hacinamiento de vi- vienda que hay en algunas colonias. Falta juicio crítico ante los medios de comunicación; por ello, es importante enseñar a discernir, para que los jóvenes y personas de todas las edades sepan encontrar lo positivo y negativo de las diversiones y no dejarse influenciar por los mensajes que muestran familias desintegradas y hacen ver el divorcio y la infidelidad como algo cotidiano y aceptable.

1.2 ALGUNOS ASPECTOS DE LA PROBLEMÁTICA JUVENIL

1.2.1 Alcoholismo

60 En nuestro país el consumo del alcohol constituye un problema creciente y preocupante de salud pública: las estimaciones del consumo per cápita reflejan un incremento importante, principalmente entre la población joven. La mayor parte de los bebedores habituales son del sexo masculino, pero el problema comienza a presentarse también en las mujeres. Esta enfermedad no es exclusiva de un grupo, estrato social o nivel económico, sino que se localiza en toda la población, tanto del medio urbano como rural, cuya diferencia sólo radica en el tipo de bebida.

Se trata de un grave problema que con-lleva riesgos no sólo para la salud del que ha decidido beber sino también para el bienestar social en general.

61 El 49% de los suicidios y 38% de los homicidios en el país se cometen bajo los efectos de las bebidas alcohólicas, además de que 38% de los casos de lesiones ocurren como resultado del consumo excesivo de bebidas embriagantes, particularmente entre jóvenes de 15 a 25 años, etapa de la vida en la que los accidentes ocupan la primera causa de mortalidad (Berruecos Villalobos).

62 El incremento en el consumo del alcohol se debe a la facilidad con que éste es expendido en cantinas, billares, centros nocturnos y antros. Se mencionan también entre las causas: los excesos en las fiestas, la inducción de los amigos, la publicidad en los medios de comunicación, la falta de control de las autoridades y los diferentes tipos de problemas personales que se pretenden evadir ya sean relacionados con el entorno, con el aspecto económico, o la falta de empleo, del núcleo familiar, entre otras. El consumo es mayor los fines de semana o en períodos de fiesta.

1.2.2 Drogadicción

63 El problema de los vicios no queda únicamente en el alcohol o el tabaco, que son aceptados como “drogas legales”, sino que éstos suelen ser puerta a otras substancias que provocan adicción como: la marihuana, la heroína y la cocaína y, más recientemente, a drogas sofisticadas, tales como: el polvo de ángel, el crack y el éxtasis, que son altamente peligrosas y en algunas ocasiones hasta letales, pues, al ser alucinógenas, afectan gravemente el cerebro y, por ende, la seguridad de las personas que se ha-llan alrededor de quien las consume. Por lo general, se comienzan a consumir por curiosidad y se termina esclavizado a esta forma de evasión, de escape o de aliv-

 

 

A

io temporal de los problemas. La droga- dicción además de afectar la integridad de la persona y degradar su propia dignidad, trae muchas consecuencias negativas y provoca muchos daños.

64 El consumo de las drogas en nues-tro país cada día va en aumento, y la edad en la que el joven se inicia es cada vez más temprana debido a que es fácil adquirirlas. Desgraciadamente el narcomenudeo ha llegado incluso al am-biente escolar. De acuerdo a cifras de INEGI (2008), el 57.6% de quienes son atendidos por problemas de drogadicción, en los centros de integración juvenil, en el Estado de San Luis Potosí son jóvenes de 10 a 19 años de edad, de los cuales 28% son mujeres. Las adicciones son una grave enfermedad de nuestro tiempo, que requiere ser frenada de inmediato.

65 Las consecuencias de la drogadicción abarcan varios ámbitos, difíciles de enumerar y más aún de medir: el de la salud personal, originando enfermedades con varias manifestaciones, la pérdida de la memoria y en ocasiones la muerte súbita. En el ámbito social afecta a uno de sus núcleos más importantes como es la familia, en donde se entorpecen las relaciones intrafamiliares, se propician los divorcios, los embarazos no deseados, el mal ejemplo a los hijos y el deterioro del aspecto económico. En el área estudiantil, laboral o profesional, repercute negativamente en la eficiencia de su desempeño y en las relaciones humanas entre los compañeros de estudio o de trabajo.

66 La inseguridad en algunas zonas de nuestra población es también provocada por la circulación en la vía pública de personas alteradas por los efectos de

las bebidas alcohólicas o de las drogas. Gran parte de los accidentes automovilísticos son ocasionados por esta causa; lo mismo ocurre en las manifestaciones de violencia, algunos suicidios, violaciones y asaltos.

67 Como podemos ver, el serio desgaste en la relación humana, especialmente desde la familia, la ruptura con nuestra sólida tradición espiritual y una mentalidad consumista que debilita el sentido de trascendencia, ha acrecentado el vacío existencial entre los jóvenes.

1.2.3 Pandillerismo

68 Es lamentable en algunas zonas de nuestras comunidades el fenómeno del pandillerismo, el cual se inicia por lo general con grupos de jóvenes que no tienen oportunidades de trabajo, estudio o recreación; situación que los orilla a buscar en la pandilla otros factores de reconocimiento, valoración e integración. De este modo se convierten en personas vulnerables a las adicciones y en blanco fácil para la delincuencia organizada, que incluso los utiliza para cometer todo tipo de delitos. A raíz de esto un buen número de colonias, en la zona urbana y algunas regiones de la zona rural, se han vuelto muy peligrosas. Ya no se puede salir a la calle a ciertas horas de la noche, debido a la inseguridad. Los taxistas ya no entran a algunas colonias por miedo a ser asaltados.

1.3 INJUSTICIA SOCIAL Y POBREZA CRECIENTE

69 Hay una mala distribución de la riqueza. Esto ha traído como consecuencia el aumento en el número de empobrecidos no por falta de riqueza


natural, sino por la injusticia y la falta de responsabilidad y solidaridad. La gente que menos tiene va a seguir teniendo menos; los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos. La respon-sabilidad corresponde en parte al sistema económico que se ha impuesto en el mundo, mediante la globalización económica. Esta situación hace casi imposible que los pobres asciendan en la escala social. La iniciativa privada tiene mucho por hacer en cuanto a la justicia laboral y la responsabilidad social.

70 La inflación no ha parado. Hay ca-restía en alimentos básicos; muchas familias a duras penas se alimentan a base de tortillas, frijol y chile; esta situación se recrudece con el marcado clasismo y racismo en la sociedad potosina. Se discrimina a los adultos mayores y a los que no son profesionistas. La injusticia social es campo propicio para las luchas entre pobres y ricos. Esta situación se ha visto altamente agravada por el desempleo y la crisis económica mundial y nacional que se desató a finales de 2008.

71 Algunas veces existe el empleo, pero no se tiene la preparación necesaria ni el deseo de superación. Se espera de la educación que transmita conocimientos y actitudes que permitan conocer los derechos laborales y asumir nuestra tarea en el bien común, pero mientras esto no sea una realidad seguirá habiendo condiciones laborales injustas. La pobreza es un problema generalizado y

se presenta en todas partes; sin embargo, esta pobreza no se debe únicamente a la falta de ingresos, sino que muchas veces se pretende gastar más de lo que se gana. Estamos inmersos en un mundo de consumismo donde se hacen gastos superfluos e innecesarios.

72 A los desempleados que ya existían, se han sumado los generados por la crisis reciente. Además, para quienes trabajan, los salarios son muy bajos e insuficientes para satisfacer las necesidades de la familia. Entre las principales causas de esto se menciona la incompetencia de las autoridades gubernamentales para producir, financiar o promover empleos, ta-lleres o cursos de capacitación, así como a la corrupción, el nepotismo y la falta de valores. Por otro lado, se percibe en algunos trabajadores una notable ociosidad, irresponsabilidad, conformismo, poca conciencia de la propia dignidad, falta de solidaridad e individualismo. Preocupa de manera especial la falta de empleo para mujeres y el hecho de que los trabajos que hay sean temporales.

73 El campo ha sido abandonado por diversos motivos: los agricultores invierten mucho trabajo en las tierras y cuando se da la cosecha la pagan muy barata y no hay ganancia; además, los intermediarios especulan con los productos del campo, compran barato al productor y venden muy caro al comerciante menor; el apoyo del gobierno lo acaparan personas que no lo necesitan. Las pequeñas comunidades

DEBEMOS RECONOCER QUE EN LA SOCIEDAD DEL TERCER MILENIO YA NO EXISTE UN SOLO MODELO DE LA FAMILIA.(55)

LAS CONSECUENCIAS DE LA DROGADICCIÓN ABARCAN VARIOS ÁMBITOS, DIFÍCILES DE ENUMERAR Y MÁS AÚN DE MEDIR. (65)

 

rurales reciben apoyo, pero no resulta equitativo ni suficiente; los apoyos al campo no llegan oportunamente para asegurar la producción agrícola sea de riego o de temporal. Algunas personas se vuelven comodinas, y quieren que todo les sea dado por el gobierno. Este tipo de acciones asistenciales no ayudan a reducir la problemática ya que crean dependencia y paternalismo.

74 Los cambios climáticos hacen que las tierras no sean fértiles, los insumos para el agricultor son cada vez más caros, especialmente las excesivas tarifas de energía eléctrica para los pozos, indispensable para el riego de los cultivos. El campo no produce lo necesario para el propio sustento. Todo este panorama desolador de las comunidades campesinas ha incrementado fuertemente los índices de emigración, a pesar de los riesgos que conlleva. Se abandonan las tierras y en ocasiones crecen las ciudades y se “comen” al campo. La gente pierde el deseo de trabajar aquí. Se acostumbran a ganar en dólares y al volver a México quie-ren que sus trabajos sean remunerados de igual manera.

75 La actual recesión económica en Estados Unidos ha ocasionado que las remesas disminuyan notablemente; sin embargo, siguen siendo un apoyo importante para muchas familias; incluso, en ocasiones, generan pequeñas fuentes de empleo en las comunidades. Las remesas tienen un costo alto, pues en muchas ocasiones los migrantes han traído consigo costumbres y modas ajenas, la pérdida de la religión católica, de sus principios y de sus valores y también situaciones de enfermedad psíquica que afecta a muchas personas. Otro “precio”, son los nume-rosos ancianos y enfermos

abandonados, ya que sus familiares, que emigraron a los Estados Unidos, ya no se ocupan de ellos. Muchos hijos prácticamente han olvidado a sus padres.

76 Por causa de la situación económica, las personas viven preocupadas, desesperadas e inestables emocionalmente; esto las hace vulnerables ante las ofertas de soluciones fáciles que prometen algunos grupos o movimientos religiosos o ante los engaños de organizaciones que los estafan con la superstición y que actúan a la vista de todos y con la tolerancia de las autoridades. Se vive en un ambiente de necesidad económica y la gente se concentra en dar solución a sus necesidades básicas, por lo cual no queda tiempo para participar en actividades culturales u otras de superación personal. Quien no tiene sus necesidades satisfechas es difícil que participe en los trabajos pastorales de la Iglesia.

1.4 CARENCIA DE SERVICIOS BÁSICOS

77 Falta un verdadero interés por parte de las autoridades en mejorar la calidad de vida de las comunidades; realmente no persiguen el bien común, sino sólo la aceptación general con proyectos a corto plazo. Además, hay apatía y desinterés en muchas personas, falta organización, unidad y participación por parte de la comunidad para un buen desarrollo.

78 La demanda de servicios es abundante y no siempre satisfecha de manera conveniente, tanto en la ciudad como en las comunidades rurales: falta agua potable o mantenimiento a la red; hay mucho desperdicio a causa de las fugas y por lo tanto escasez; falta alumbrado público, hay

 

Falta un verdadero interés por parte de las autoridades en mejorar la calidad de vida de las comunidades; realmente no persiguen el bien común, sino sólo la aceptación general con proyectos a corto plazo. Además, hay apatía y desinterés en muchas personas, falta organización, unidad y participación por parte de la comunidad para un buen desarrollo. (77)

brado público, hay muchas calles oscuras, lo que ocasiona pleitos y desorden; faltan lugares de esparcimiento como campos deportivos, parques y lugares de reunión; falta también mayor promoción de eventos culturales y familiares. El transporte público, las calles y caminos están visiblemente deteriorados; no hay drenaje y alcantarillado, o bien este servicio es ya obsoleto. Las normas que regulan la urbanización no son respetadas en la crea-ción de nuevos conjuntos habitacionales. Hay mucha basura en calles y en campos baldíos. Falta conciencia ecológica. En algunas colonias el servicio de limpieza es muy bueno, pero en otras, sobre todo en las más desprotegidas, es muy deficiente.

1.4.1 Falta de servicios médicos

79 En las clínicas o centros de salud no atienden a las personas debidamente o de plano no se les atiende. Falta personal, especialmente médicos, especialistas y enfermeras; las medicinas y el equipo de que disponen son insuficientes. No están preparados para atender a tanta gente; la demanda aumenta cada día más. En ocasiones existe discriminación y maltrato para con los usuarios. Es preocupante que tan sólo el 50% de los habitantes en el Estado sean derechohabientes de los servicios públicos de salud, en los que se cuenta con 32 centros de hospitalización para dar atención a casi 2 millones y medio de personas.

SÓLO DESDE CRISTO LA REALIDAD SE ASUME CON TODOS SUS VALORES, LIMITACIONES, ANGUSTIAS Y ESPERANZAS.(4)

80 Esta situación agrava los sufrimientos que trae consigo la enfermedad. El costo de las medicinas es elevado y mucho más las operaciones que requie-ren hospitalización; por eso casi siempre las personas se automedican o acuden con curanderos, brujos o charlatanes, buscando encontrar un remedio, pero éstos abusan de la confianza de las angustiadas personas. Falta exigir que se lleven a cabo los programas que benefician a la comunidad, por ejemplo, hay muchas casas de salud, pero no hay médicos y por lo regular las comunidades sólo se quejan, pero no buscan soluciones.

1.4.2 Inseguridad

81 Los funcionarios de las instituciones jurídicas tienen favoritismos y protegen al rico, al conocido, al amigo. Falta responsabilidad y ética en el desempeño de sus funciones. En ocasiones, cuando hay denuncias pequeñas o graves, no les prestan la atención adecuada. Hay impunidad y corrupción en la impartición de justicia. Además de que los elementos de seguridad son muy pocos, muchos no tienen calidad humana ni la preparación necesaria y en ocasiones caen en situaciones de abuso de poder.

82 En las ciudades se ha perdido la confianza de caminar por la calle; hay miedo de ser víctima de la delincuencia, sobre todo en las colonias de la periferia debido a los constantes asaltos y amena-zas de pandilleros y malvivientes. Hay colonias y comunidades que nunca son vigiladas, en las que incluso el propio hogar es inseguro. Los robos a casas-habitación han aumentado

considerablemente; ahora hasta las iglesias permanecen cerradas gran parte del día debido a la inseguridad. Los problemas de inseguridad se acrecientan en los lugares donde el alumbrado público es deficiente o no existe.

83 Hay miedo a denunciar; falta res-ponsabilidad ciudadana y unidad para hacer denuncias de delitos, así como de problemas sociales o comunitarios; influye también desde luego la innegable situación de impunidad y corrupción en la impartición de justicia. Se estima, de acuerdo con el Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. que el índice de impunidad en México es del 98.76%, lo cual significa que de cada 100 delitos denunciados sólo se castigan 1.24. Cifras alarmantes que se agravan si se considera que son muchos más los delitos, pues de cada 100 que se cometen sólo se denuncian 12, según lo que señala el Instituto Nacional de Estudios sobre la Inseguridad A.C.

84 En algunas comunidades faltan jueces y, donde los hay, no tienen suficiente autoridad. Especialmente preocupa la delincuencia juvenil, cada día en aumento, ya que cuando a las personas no les alcanza para comer, casi siempre optan por lo más fácil. En este sentido se necesitan leyes más rigurosas. Además, hay desatención en la asesoría legal y en los derechos humanos.

85 Los asaltos a negocios medianos y pequeños ha ido en aumento y las autoridades ponen poca atención en la solución de este problema. Cuando se solicita la presencia de los policías no acuden. y si

 

van, muchas veces se quedan a la expectativa, porque sólo traen garrotes y los delincuentes traen navajas, cuchillos y hasta pistolas. No hay módulos de seguridad, existe la sensación de estar desprotegidos, cuando hay enfrentamientos entre pandillas. En ocasiones son las mismas familias quienes protegen a los delincuentes, para ponerlos a salvo de las autoridades.

86 Los enfrentamientos y ajustes de cuentas entre narcotraficantes o grupos de poder, que han ocasionado varias muertes en plena calle han despertado sentimientos de inseguridad que antes no se vivían. El secuestro, la extorsión y las amenazas de muerte son una realidad que se ha hecho cada vez más frecuente en nuestros ambientes.

1.5 DESILUCIÓN Y DESCONFIANZA HACIA LA POLÍTICA

87 La gente ya no confía en sus gobernantes puesto que durante años ha visto que a muchos funcionarios no les importa el bienestar social, les falta ética, no desarrollan correctamente sus funciones y a pesar de ello tienen sueldos muy elevados, que desde luego no son acordes a la economía del pueblo. Estas conductas no son exclusivas de algún partido político.

88 En las elecciones, cada vez son menos los votantes porque ya no hay credibilidad, se percibe que es lo mismo cada sexenio, sin importar de cuál partido político se trate. Especialmente los jóvenes se muestran indiferentes y no quieren participar en la política ya que están desilusionados de sus gobiernos. Durante las campañas políticas hay promesas, pero cuando los candidatos llegan al

poder muchas veces no cumplen. Los políticos sólo vienen a la comunidad cuando quieren el voto. Cada candidato se preocupa más por buscar los defectos de sus contrarios y gastan excesivamente en propaganda política en vez de ofrecer propuestas de crecimiento.

89 Falta cultura política; en todos los pueblos y comunidades hay división e incluso violencia a causa de los partidos, pues todavía hay personas que se aferran a un partido determinado. Si el pueblo estuviera unido, se lograría que los funcionarios trabajen para su pueblo. Falta conciencia de que ser cristianos implica ser buenos ciudadanos, acatando nuestras obligaciones y promoviendo nues-tros derechos como miembros de una sociedad, pues “no basta una democracia puramente formal, sino que es necesaria una democracia participativa y basada en la promoción y respeto de los derechos humanos. Una democracia sin valores, se vuelve fácilmente una dictadura y termina traicionando al pueblo” (DA 74).

1.6 EL CAMPO DE LA EDUCACIÓN

90 Aún existen papás que no envían a sus niños a la escuela y, de este modo, hay muchos niños que dejan los estudios para que la familia pueda sobrevivir. Ésta es una de las razones por las cuales aún hay personas que no saben leer y escribir. El índice de analfabetismo en San Luís Potosí es de 9.5%; es decir, aproxi-madamente 10 de cada 100 personas ma-yores de 14 años no saben leer ni escribir (PNUD, 2005). Los que tienen interés para estudiar no tienen posibilidades, no les alcanza el dinero para el transporte y la renta; falta ayuda por parte del go-bierno. Se busca aminorar este problema

 

con el otorgamiento de becas como la de “oportunidades” que no sólo beneficia al alumno sino a toda la familia, incluyendo a los adultos mayores. Una familia puede recibir hasta 1,190 pesos mensuales si el becado cursa la primaria y 1,980 pesos si cursa el bachillerato, además tienen acceso automático a los servicios de salud. Cuando las familias obtienen esta beca motivan a sus hijos a asistir a la escuela para conservarla.

91 En la sociedad mexicana existe un serio problema de oportunidades para la superación personal; el ocio genera problemas psicosociales y de crecimiento personal. Se crea así un círculo vicioso, pues una generación sin educación genera personas conformistas, sin valores, que no critican su entorno y, por ende, poco pueden hacer para mejorarlo. El pueblo es consciente de la importancia que

tiene la educación en la solución de muchos problemas sociales.

92 El nivel educativo es muy bajo. La inversión educativa en México ha aumentado, pero la calidad académica no ha crecido, por el contrario, ha disminuido; invertir en educación sirve de poco si no se hace con eficiencia.

93 La calidad educativa se ve afectada por los métodos que utilizan algunos maestros con una marcada tendencia a la memorización y apoyados únicamente en el pizarrón y los libros de texto, aun cuando los programas tienen como principal propósito promover competencias traducidas a conocimientos, habilidades, actitudes y valores que capaciten a los alumnos a resolver los problemas de la vida cotidiana. Falta también una adecuada educación sexual,

“Otra situación importante es el fenómeno de la migración humana, con consecuencias muy graves para la persona, la familia y la cultura. Las causas de la migración son diversas y están relacionadas con la situación económica: la violencia, la pobreza, la falta de oportunidades y de desarrollo profesional” (DA 73). Se trata de una realidad muy marcada en nuestro pueblo. (97)

 

cívica y humana en los adolescentes. En el ámbito escolar se requiere también una adecuada atención psicológica. Es necesario replantear el modelo de enseñanza.

94 Tanto en padres de familia como en maestros, falta conciencia de la importancia que tiene el estudio, y esto lo transmiten a los hijos; muchos jóvenes no quieren seguir estudiando, pues tienen ilusión de irse a los Estados Unidos. La deserción escolar en la primaria es mínima, pero durante la secundaria los alumnos comienzan a abandonar sus estudios; en esta etapa se da una deserción del 6% a nivel estatal, aproximadamente; pero la mayor deserción se presenta al terminarla, pues únicamente el 77% continúa con el bachillerato (PNUD, 2005).

95 Es necesario que la comunidad reporte a los maestros faltistas y que las autoridades educativas supervisen el desempeño de los maestros, quienes en muchos casos demuestran poco interés en transformar la comunidad y esto da como resultado un bajo nivel educativo. Es notoria además, la poca preparación de algunos docentes. Es preocupante lo que señala el Instituto Nacional para la Eva-luación de la Educación (2007): tan sólo el 76.6% de los maestros de secundaria leen por lo menos un libro al año. Esta situa-ción se agrava con el ausentismo de los maestros y la falta de diálogo entre maestros, padres de familia y alumnos.

96 Las escuelas particulares son también un tema sobresaliente en el campo de la educación, pues son demasiado caras. Los colegios de religiosos deberían dar más oportunidad a los niños de escasos recursos. La educac-

ión moral y religiosa que imparten los colegios católicos no se refleja en la conducta de sus alumnos; por alguna causa se genera más el sentido de clase y de soberbia que el sentido de fraternidad.

1.7 MIGRACIÓN

97 “Otra situación importante es el fenómeno de la migración humana, con consecuencias muy graves para la persona, la familia y la cultura. Las causas de la migración son diversas y están relacionadas con la situación económica: la violencia, la pobreza, la falta de oportunidades y de desarrollo profesional” (DA 73). Se trata de una realidad muy marcada en nuestro pueblo.

98 El bajo salario de los trabajadores no alcanza para solventar los gastos, aun los básicos, y es así como empieza la desesperación y la búsqueda de salidas, la emigración se ve como una necesidad, aunque cause dolor y tristeza. Padres de familia, hijos no sólo mayores, sino también pequeños e incluso madres embarazadas, se van con la ilusión de una mejor vida, con la esperanza de poner fin a las interminables deudas, de tener un futuro menos incierto, de dar una mejor educación a los hijos etc.

99 Sin embargo, el miembro de la familia que se va (generalmente el padre de familia), con el paso del tiempo y bajo el yugo de la soledad y la incomprensión, llega a tener otra familia en Estados Unidos; al principio, el envío de dinero a sus familiares es constante, pero después se va olvidando de que le necesitan y esperan de él lo necesario para subsistir, hasta llegar desgraciadamente en no pocos casos al abandono definitivo de la familia. Al desaparecer la relación padre-hijo

 

y la comunicación intrafami-liar se afecta el desarrollo psicológico del niño y del adolescente, por lo que se pueden presentar graves carencias y desviaciones afectivas. Por otro lado, algunos de los que regresan con sus familias son portadores de enfermedades infecciosas de las que fueron contagiados en los Estados Unidos, perjudicando así a la salud y el bienestar familiar.

100 Las personas se ven obligadas a emigrar por la falta de fuentes de empleo bien remunerado y espacios para el desarrollo laboral y personal. Entre otras causas de la emigración se menciona también la ambición de una vida más cómoda, la imagen que vienen a proyectar los paisanos, el querer tener lo que otros tienen o simplemente por curiosidad. A la gente que se va ya no les gusta estar aquí, pasando necesidades, y es así como crece en la población el llamado sueño americano, aun cuando tengan que dar lo mejor de su vida al beneficio de otra nación. Pocos de los jóvenes que parten al extranjero regresan para apoyar en la economía de su patria, invirtiendo aquí y generando empleos, sobre todo en las comunidades. Otra realidad preocupante en nuestra nación es la disminución de la población en diversas comunidades lo que representa casi su desaparición, quedando en ellas sólo mujeres, niños y personas de la tercera edad.

101 A consecuencia de este fenómeno se han cerrado centros educativos, clínicas y hasta templos. El trabajo pastoral en las parroquias se desarrolla en su mayoría con mujeres y adultos ma-yores; hay muy pocos jóvenes que realicen tareas pastorales y tampoco jóvenes a

quienes vayan dirigidas dichas obras. Otra realidad no menos preocupante es la baja producción agrícola en los campos mexicanos pues no hay quien trabaje las tierras de cultivo, ya que el producto de la tierra es mal pagado.

102 Con la emigración se logra cierta mejoría económica, pero por otro lado, propicia una gran pérdida de valores, de la propia identidad y de la misma fe, siendo los migrantes terreno fértil para las denominadas sectas. Otra consecuencia negativa es la existencia de muchas familias desamparadas, con familiares desaparecidos, de entre los cuales algunos encontraron la muerte en el intento de alcanzar el sueño americano. La parte de la familia que se queda generalmente busca a Dios para pedir por sus familiares.

103 Ante esta difícil realidad que cada vez se agrava más, los go-biernos en sus tres niveles: federal, estatal y municipal deben crear lo necesario para que a los paisanos les convenga regresar, más aún para que no salgan del país, creando fuentes de empleo bien remunerado. El gobierno mexicano debe esforzarse por promover convenios bila-terales con el gobierno de Estados Unidos para favore-cer el desarrollo equilibrado del pueblo de México sin menoscabo de su dignidad, de sus derechos y de su integridad.

1.8 SOLIDARIDAD EN LA VIDA COMUNITARIA

104 Las comunidades practican la solidaridad en los momentos difíciles que pasan algunos de sus miembros, respondiendo a las iniciativas de apoyo, sean de origen eclesial o gubernamental.

 

La solidaridad es algo que llevamos en el corazón; ante cualquier desgracia no hace falta ser cristiano para ayudar. La gente está dispuesta a ayudar, pero se necesita más conciencia para no esperar a que haya necesidad de actuar. Algunas parroquias reparten despensas y hacen comidas para los pobres, pero falta una mejor organización de la pastoral social. “La Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente” (DA 362).

105 En general las comunidades tienen muy poca convivencia, hay individualismo, falta comunicación e interés hacia los demás, y esto hace que no se vean los problemas del prójimo. Existe indiferencia ante las problemáticas de los vecinos, a veces el trato no va más allá de la mera cortesía. Hay falta de res-peto en las familias y en la comunidad, especialmente hacia la mujer y las personas mayores. Cuando no hay solidaridad ni respeto en la familia, es difícil que estos valores se vivan hacia afuera.

106 Al interior de cada comunidad, en muchos casos, hay egoísmo, individualismo, pleitos, rencores, envidias, chismes, murmuraciones, resentimientos, orgullo, indiferencia, desconfianza y faltas de respeto. En ocasiones no hay apoyo ni relaciones cordiales entre los que sirven a la comunidad, hacen falta personas que les orienten y organicen; se necesita además formación para el diálo

go y motivación para fortalecer el desa-rrollo comunitario e individual, poniendo énfasis en la valoración de la autoestima ya que cuando ésta es deficiente impide vivir el amor hacia sí mismos y hacia los demás.

1.9 SITUACIÓN AMBIENTAL

107 Es preocupante, sobre todo en la zona metropolitana de San Luis, el problema de la contaminación am-biental, de la cual ni siquiera se conoce la gravedad de su nivel. Entre las causas de la contaminación se menciona el cre-cimiento de la industria, pero sobre todo el impresionante número de vehículos, que del 2000 al 2006 aumentó en un 50% en el Estado de San Luis Potosí (cf. Sistema nacional de la información estadística y geografía). Quizá para algunos las cifras pudieran ser poco significativas; sin embargo es altamente preocupante observar que innumerables vehículos emiten gran cantidad de humo al acelerar, especialmente camiones de carga y de transporte público; esto ante la tolerancia de las autoridades de tránsito. Otras causas de la contaminación del aire son la quema de basura y llantas. “La naturaleza ha sido y continúa siendo agredida. La tierra depredada” (DA 84).

108 Lo que es ahora la urbe de San Luis Potosí era antes una llanura donde abundaba el pirul, los mezquites y los huizaches. Una de las consecuencias de la deforestación en la periferia

LA IGLESIA TIENE NECESIDAD DE SU PENTECOSTÉS; TIENE NECESIDAD DE FUEGO EN EL CORAZÓN DE PALABRAS EN LOS LABIOS, DE PROFECÍA EN LA MIRADA" (PABLO VI, 1972). (PROMULGACIÓN)

 

de la ciudad son las polvaredas en tiempos secos y ventosos. Afortunadamente la Sierra de Álvarez se ha regenerado, en buena medida, donde lo que más abunda son los encinos; pero hay zonas donde se nota la erosión que ha sufrido y de la cual no se ha podido recuperar. La Sierra de San Miguelito, en cambio, ha quedado semiárida en las laderas que dan hacia la capital.

109 San Luis dejó de ser, desde hace algunas décadas, una ciudad limpia. La basura es un grave factor de contaminación, pues abunda en lotes baldíos y en algunas calles. La basura trae consigo muchas consecuencias, como por ejemplo la proliferación de roedores e insectos; también provoca que en tiempos de inundaciones, cuando llegan las lluvias, en vez de irse el agua por las coladeras, se salga de allí y se mezcle con las aguas turbias.

110 El mal estado de la red hidráulica provoca fugas de agua y también que a muchas colonias no les llegue adecuadamente el vital líquido. Hay fugas en casas y edificios de cierta antigüedad, y en esto también se refleja la injusticia social, pues mientras algunos riegan sus jardines y lavan generosamente sus automóviles, desperdiciándola, otros no lo tienen ni para lo más indispensable.

111 Parece ser que se prefieren las tierras fértiles para construir nuevos fraccionamientos, esto ha sucedido principalmente en algunas cabe-ceras municipales. Tierras que eran de muy buena calidad para la agricultura se convirtieron en casa-habitación y calles asfaltadas, con las consecuencias de que se vuelvan inseguras a causa del terreno arcilloso; y si estas calles no se asfaltan, es peor, porque

en tiempos de lluvia son intransitables.

2. ASPECTOS ECLESIALES

2.1INDIFERENCIA RELIGIOSA

2.1.1 Apatía espiritual

112 Cada día hay menos fieles católicos practicantes y mayor apatía hacia el camino espiritual que enseña la Iglesia. De muchas maneras los adultos, jóvenes y niños se orientan hacia los vicios, la ociosidad, las diversiones malsanas, la televisión, los juegos electrónicos, etc. Todo esto deshumaniza y fortalece la cultura de la muerte. Hay familias enteras que tienen a Dios en el olvido, preocupados solamente por lo material. Muchas de ellas aparentan valorar lo espiritual, pero adoptan lo religioso sólo al nivel de la superstición, ca-yendo en gran confusión. Es un hecho el alejamiento de los fieles de sus parroquias y la apatía por su caminar espiritual. En las comunidades rurales este problema no es tan notorio, pero se requiere una nueva evangelización para que no se destruya su religiosidad.

2.1.2 Poca participación en la vida parroquial

113 Algunos feligreses sí van a Misa, pero no se comprometen a trabajar en la Iglesia; no participan ni se entusiasman con el trabajo religioso, no colaboran en la comunidad, ni les interesa lo que pasa en la parroquia, ellos sólo quieren que se les atienda en lo que necesitan. Los que sí van a misa constituyen una minoría; sobre todo hay poca presencia de varones; en las parroquias foráneas el promedio de asistentes es aproximadamente del 13% del total de los habitantes, mientras que en la zona conurbada SanLuis-Soledad el porcentaje

 

 

A muchos jóvenes no les interesa la religión, sólo quieren divertirse, en parte porque los papás no los llevan desde pequeños a la Iglesia ni les inculcan la fe. Se han perdido muchos valores, entre ellos el respeto hacia lo religioso. (114)

promedio desciende a 7%. Las homilías largas, confusas o repetitivas constituyen uno de los muchos factores que alejan a los feligreses.

2.1.3 Ausencia de jóvenes 114 Al templo asisten sobre todo personas mayores. A muchos jóvenes no les interesa la religión, sólo quieren divertirse, en parte porque los papás no los llevan desde pequeños a la Iglesia ni les inculcan la fe. Se han perdido muchos valores, entre ellos el respeto hacia lo religioso. En esto, han colaborado en buena medida los medios de comunicación, presentando la religión como pasada de moda y exaltando el poder y el tener como los valores más importantes en la sociedad. Falta evangelizar a los jóvenes y adolescentes ya que éstos serán los futuros padres de familia.

2.2 LA FORMACIÓN RELIGIOSA

2.2.1 Formación de agentes

115 Existe una gran necesidad de agentes de pastoral bien prepa-rados, sobre todo catequistas que sepan qué y cómo enseñar, pues en ocasiones se enseña una religión de temor más que de amor. Por parte de los laicos comprometidos hay conciencia de que requieren más y mejor formación y espiritualidad; sin embargo, ante las opciones que se ofrecen en las parroquias hay poca respuesta. En los anteriores Planes de Pastoral sur-gieron numerosas iniciativas de formación religiosa por parte de las Secretarías y de algunos decanatos, organizando frecuentes cursos y talleres; sin embargo, en las evaluaciones anuales sobresale el poco seguimiento que se dio a estas acti-vidades, y de manera persistente también se expresa la necesidad de la formación de agentes.

 

En todas las parroquias pude constatar la vida y dinamismo de la comunidad parroquial, el esfuerzo y la creatividad de los sacerdotes, las situaciones de pobreza, marginación y abandono en que están inmersas muchas pequeñas comunidades. (Circular 1/2008)

2.2.2 Formación religiosa de los feligreses

116 Preocupa también la poca o nula formación que se ofrece a los feligreses en general, pues ésta se ve reducida a la catequesis infantil y presacramental; no existe un verdadero proceso formativo: los jóvenes, los adultos y las personas de mayor edad sólo tienen oportunidades esporádicas de formación. La inmensa mayoría no percibe nuevas soluciones por parte de la Iglesia ante los retos actuales. La gente responde ante la religión con tradicionalismo, rutina, obligación y sentimentalismo.

117 Se menciona como algo muy positivo la catequesis presa-cramental, pero aún no se perciben de manera evidente los frutos, pues las diversas ceremonias que se realizan en las parroquias se siguen viviendo como un mero acto social; se debe brindar una formación cristiana

que insista en el valor de los sacramentos, como encuentros con la gracia del Señor que enriquece y fortalece la vida del cristiano.

2.2.3 Formación religiosa de las familias

118 La fe se menciona como una de las virtudes que une a las comunidades; sin embargo, hace falta una formación más sólida y profunda en las familias, de manera que puedan ofrecerse a los hijos las bases que fundamenten los valores humanos y cristianos y así se llegue a un respeto real entre las personas. Los futuros esposos y los matrimonios jóvenes requieren una preparación permanente que los ayude a dar una formación integral a las nuevas generaciones y favorezca una mayor responsabilidad y participación dentro de la Iglesia. Durante mucho tiem-po la Iglesia dejó de lado la formación religiosa y ahora es necesario retomarla,

 

 

pero con estrategias adecuadas a los tiempos, al medio y a las personas.

2.2.4 Alejamiento de la Iglesia

119 La falta de formación se ve también vinculada al problema del alejamiento de la Iglesia y del sectarismo, pues existe una fe muy pobre y débil que se derrumba fácilmente. El proselitismo de los hermanos separados es intenso, con el resultado de que las personas y las comunidades están cambiando de religión sin que nos decidamos a responder enérgicamente a este desafío. Ante este problema se señala la falta de educación religiosa, de testimonios congruentes y de la mediocridad de algunos agentes de pastoral.

2.3 ACCIONES DE LA IGLESIA FRENTE A LOS PROBLEMAS

120 Muchas personas consideran que anteriormente la Iglesia no se preocupaba tanto por los problemas sociales y que ahora que se ha involucrado en ellos, es más difícil su intervención, pues los problemas son cada día más complejos. En cierta forma la Iglesia trata de afrontar los problemas sociales dando herramientas para solucionar los problemas, ayuda a los más necesitados, promueve la visita a los enfermos, ofrece alimentos, medicinas, vestidos, reparte despensas, ayuda a los migrantes y organiza algunas otras acciones de solidaridad.

121 En los planes pastorales se incluyen programas de desarrollo social; no sólo aconsejan repartir despensas, sino que buscan también crear bolsas de trabajo, organizar cooperativas y talleres de aprovechamiento de recursos naturales; también insisten en impartir clases para niños y may-

ores, de manera que puedan éstos aprender algo práctico que les sirva en la vida; aconsejan incluso brindar apoyo psicológico a personas que lo necesiten. Para algunas personas esto es de mucho valor; sin embargo, otras tienen la impresión de que la Iglesia pudiera ha-cer mucho más y no lo hace, y que a veces discrimina en sus acciones de apoyo.

122 En algunos sectores existe el sentimiento y la idea de que la Iglesia no ha hecho nada y no brinda ningún apoyo ante los problemas sociales. Hay lejanía o indiferencia por parte de algunos sacerdotes y les falta acercamiento a las personas en general. Otra opinión es que la solución de problemas sociales no le corresponde a la Iglesia, sino a las autoridades civiles.

123 También existe la conciencia de que no todo depende de la Je-rarquía católica, sino de todos los miem-bros de la Iglesia y por eso las cosas a veces no funcionan, pues no todos somos solidarios. Además de que las necesidades son muchas y de diversa índole, la sociedad cambia y las necesidades también; hoy en día vemos que los necesitados no sólo son los pobres, también hay muchos que requieren de compañía: ancianos, enfermos, niños que pasan la mayoría del tiempo en la calle, personas jóvenes y maduras que andan en busca del sentido de su vida y necesitados de ayuda psicológica y emocional.

2.4 RELIGIOSIDAD POPULAR

124 La religiosidad popular es muy fuerte en algunas parroquias que han hecho de sus fiestas patronales una tradición; lo mismo sucede en las peregrinaciones y las celebraciones comunitarias.

 

 

 

Respecto al Plan Diocesano de Pastoral, se señala que es necesario que se evalúe de forma periódica para detectar debilidades, fortalezas y áreas de oportunidad; pero además, es importante dar seguimiento a los aciertos y a las fallas en los planes parroquiales, de ma-nera que haya credibilidad en las acciones que se proyectan y se motive a la participación. (129)

En la religiosidad popular se perciben algunas cualidades y virtudes comunitarias: unidad, solidaridad, carácter festivo, sentido histórico y de pertenencia. La religiosidad popular es positiva cuando se participa con devoción, porque se protegen las tradiciones y se arraiga la fe. Sin embargo, “nuestras tradiciones culturales ya no se transmiten de una generación a otra con la misma fluidez que en el pasado. Ello afecta, incluso, a ese núcleo más profundo de cada cultura, constituido por la experiencia religiosa” (DA 39).

125 Hay mucha asistencia a los templos durante las fiestas de Navidad, el Miércoles de Ceniza, la Semana Santa, los rosarios de

la Virgen de Guadalupe, las peregrinaciones y las fiestas patronales. Estas ocasiones pudieran ser el punto de partida de un proceso de formación religiosa para las nuevas ge-neraciones; sin embargo, en estas manifestaciones de fe popular se hace cada vez más notoria la ausencia de jóvenes y adultos varones. Vinculado a la religiosidad popular, encontramos el sentido de fiesta tan arraigado en nuestros pueblos y tan importante para la convivencia. La fiesta es parte de la cultura. La prolife-ración de celebraciones durante el mes de diciembre crea visiblemente un clima festivo. Sin embargo, en ocasiones se abusa de este ambiente como oportunidad para el libertinaje.

 

2.5 ORGANIZACIÓN, ACCIONES Y ACTITUDES

2.5.1 Organización y principales acciones pastorales

126 En la mayoría de las parroquias existen consejos parroquiales, que aunque tienen deficiencias son un buen paso para la integración y organización de las actividades pastorales. Los Decanatos sirven para la organización y apoyo de las parroquias, pero algunos todavía no integran a los seglares en las reuniones de planeación.

127 Son muchas y muy variadas las acciones y actividades que se realizan en las parroquias de la Arquidiócesis, entre ellas sobresalen: la catequesis infantil y presacramental, el sacramento de la reconciliación, la hora santa, vigilias, rosarios, retiros, pláticas, escuela parroquial, reuniones de sector, cursos y lectura de la Biblia. Es notable la especial importancia que se ha dado a la Eucaristía dominical o mensual y la práctica de la Lectio Divina. En lo cultural también se ofrecen servicios, educación y deportes.

2.5.2 La participación de los laicos

128 En los laicos comprometidos son buenas la disposición, la seriedad, la entrega y el testimonio. Son pacientes, responsables y piadosos. Estudian la Palabra de Dios, evangelizan, enseñan, motivan y son valientes ante las críticas. Por lo general, quienes trabajan en los diferentes grupos y movimientos son personas de buena voluntad, pero en ocasiones hay protagonismo, actitud de superioridad, elitismo e incongruencia de vida, sobre todo, en la convivencia con su familia, lo cual se ve reflejado en el comportamiento de sus hijos. Las personas comprometidas son conscientes de lo que impli-

ca ser cristiano; sin embargo, casi siempre son los mismos, pues no hay un aumento considerable en quienes se deciden a trabajar por el Reino de Dios. Se requieren agentes nuevos, que trabajen con creatividad, responsabilidad y amor por la Iglesia y el Reino.

2.5.3 Falta testimonio en los agentes de pastoral

129 Respecto al Plan Diocesano de Pastoral, se señala que es ne-cesario que se evalúe de forma periódica para detectar debilidades, fortalezas y áreas de oportunidad; pero además, es importante dar seguimiento a los aciertos y a las fallas en los planes parroquiales, de manera que haya credibilidad en las acciones que se proyectan y se motive a la participación. Los planes de evangelización exigen, además, predicar con el testimonio más que con la palabra. El comportamiento de las personas cercanas a la Iglesia, hace que muchas personas no crean; hay tibieza en los agentes, falta liderazgo y ánimo en los grupos de apostolado y por parte de los presbíteros. No hay unidad entre los grupos parroquiales. Falta unidad y comunión en todos los niveles, entre laicos, presbíteros y religiosos, así como un verdadero sentido de Iglesia. Especialmente importante es el testimonio de los padres de familia que, aunque asisten a Misa, no siempre dan buen ejemplo en su vida.

2.5.4 Participación de los niños y los jóvenes

130 La Iglesia, en los grupos juveniles, ha abierto espacios para los jóvenes, pero les falta mayor apoyo; muchos trabajan sin recursos y con muy poca guía espiritual; por eso no se logra que perseveren por mucho tiempo. Debemos dar otro giro a las estrategias para la evangeliz-

 

ación de las nuevas generaciones, de manera que los grupos de jóvenes tengan programas y actividades que sean atractivas y de acuerdo a sus necesidades. Se insiste en que tengan asesoría directa de un sacerdote joven. Sin embargo, algunos grupos juveniles sólo admiten la presencia sacerdotal en fechas muy concretas. Es un clamor casi unánime la creación de un programa convincente de atención a los jóvenes en situaciones críticas.

131 Debe orientarse a la juventud y a la población en general sobre el origen, la doctrina y las propuestas de las diferentes sectas, creencias y confesiones que están conviviendo y, en ocasiones, confrontando a la religión católica; originando una confusión generalizada y una indiferencia hacia las enseñanzas de Cristo.

132 En las Misas faltan los niños y jóvenes y, si participan, son muy pocos. Algunos padres de familia se preocupan por llevar a sus hijos a recibir los sacramentos, pero sólo como un “compromiso social”. Hay quienes participan en la Iglesia en los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, pero durante el resto del año se alejan. El trabajo de la pastoral familiar en la mayoría de los casos se reduce a impartir las pláticas prematrimoniales y no logran incidir en la vida de las familias.

2.6 Percepción respecto a los sacerdotes

133 Es importante su influencia en la comunidad, abren los ojos,

despiertan la conciencia, propician el cre-cimiento en la fe y buscan la unidad en la comunidad. De algunos sacerdotes se señala su dinamismo y su entrega al trabajo, destacando su atención a las necesidades de los fieles, haciendo énfasis acerca de los problemas que hay en las familias y la comunidad e invitando a solucionarlos. Se reconoce y agradece la constante atención pastoral a las diferentes comunidades rurales, al visitarlas para confesar y celebrar la Eucaristía. Son promotores de la participación en las actividades de la Iglesia: pláticas, cursos, retiros, catequesis y Lectio Divina.

2.6.1 Distanciamiento entre el sacerdote y los feligreses

134 En general, hay respeto por los sacerdotes, pero hay mucha sensibilidad en las diferencias que éstos hacen entre las personas. Se necesita que los sacerdotes den confianza a todos, que los hagan sentir que valen, lo mismo pobres que ricos, y que no hagan preferencias. Muchos laicos sienten que nadie los toma en cuenta y que a los sacerdotes les falta comunicación y convivencia con la gente. Se percibe a párrocos y vicarios distantes de la comunidad, llegando en ocasiones a no acudir cuando se necesita el sacramento de la Reconciliación o la Unción para un enfermo o moribundo.

2.6.2 El trabajo pastoral y el compromiso de los sacerdotes

135 El trabajo pastoral parroquial camina a buen paso, pero en ocasiones se ve entorpecido por el poco interés, apoyo, motivación y compromiso

LA IGLESIA NECESITA UNA FUENTE CONMOCIÓN QUE LE IMPIDA INSTALARSE EN LA COMODIDAD, EL ESTANCAMIENTO Y EL LA TIBIEZA, AL MARGEN DEL SUFRIMIENTO DE LOS POBRES DEL CONTINENTE (DA362).

 

de algún sacerdote y por la falta de disposición de algunos laicos. En algunos casos, la negligencia del presbítero propicia que los grupos no se fortalezcan y que día con día haya menos creyentes. Con frecuencia se argumenta que los feligreses se alejan por la falta de apoyo y el mal carácter de los sacerdotes que no actúan conforme a la vocación a la que han sido llamados. La difusión en los medios de comunicación de faltas graves de los sa-cerdotes afecta la imagen de todos. Ante esta crisis, se requiere de presbíteros comprometidos que tengan un mayor contacto con quienes más lo necesitan y los traten con verdadero amor fraterno.

136 El cuidado pastoral exige mayor apoyo, compromiso y testimonio de los pastores. Es una demanda constante que se preparen las homilías, porque es una oportunidad muy valiosa para acercar a los fieles a la Palabra de Dios. Muchas veces, algunos sacerdotes se preocupan más por la recolección monetaria que por el acercamiento de los fieles a la Iglesia.

3. ALGUNOS RETOS QUE SURGE DEL ANÁLISIS DE LA REALIDAD

137 Con realismo asumimos que los retos sociales, ambientales y religiosos son inmensos, pero queremos iluminarlos con el Evangelio y desde allí, como Iglesia, hacer una planeación adecuada.

138 Los fenómenos de esta nueva época en la que nos ha tocado vivir, no son de ninguna manera ajenos a nosotros; las consecuencias de la globalización, el individualismo y el hedonismo están a la vista de todos y exigen de los cristianos,

multiplicar las acciones de solidaridad.

139 El anuncio del Evangelio no puede realizarse ignorando las diversas situaciones que agobian a sus destinatarios: falta de servicios básicos, pobreza, inseguridad, extorsión, injusti-cia social, desempleo, salarios miserables, carestía, deserción escolar, etc. Muchas de estas situaciones exigen además, acciones organizadas por parte de la Iglesia: pastoral obrera, pastoral campesina, pastoral universitaria.

140 Especial atención requiere la pastoral del matrimonio y de la familia, no sólo por lo alarmante de las situaciones que se mencionan (desintegración, violencia, situaciones irregulares y complejas, pérdida de valores, etc.), sino por la trascendencia o alcance que tienen las acciones evangelizadoras a través del núcleo familiar, especialmente hacia los adolescentes y jóvenes, muchas veces inmersos en las adicciones (alcoho-lismo, drogas, etc.), la violencia y el pandillerismo.

141 Preocupa también el deterioro de la naturaleza por diversos motivos: descuido de tierras, contaminación a causa de la basura, exceso de vehículos, industria no regulada, etc. Urge recordar que Dios ha puesto en nuestras manos la creación para multiplicar los bienes, no para acabar con ella.

142 Además de observar nuestro entorno, el análisis de la realidad consiste en lanzar una mirada hacia nues-tro propio interior, como personas, como grupos organizados, como asociación, como movimiento y como Iglesia Diocesana.

 

na. Esta acción reflexiva nos deja en claro innumerables retos:

a) Frente a una visión muy funcional y ri-tualista de los sacramentos, se requieren celebraciones litúrgicas más vivas que no estén regidas por criterios económicos y sociales; así como propuestas asequibles de catequesis presacramental.

b) Los indiferentes, los alejados y los que han abandonado la fe católica nos recuer-dan que muchos de ellos no han encontrado respuesta a sus inquietudes y a sus aspiraciones más profundas.

c) La escasez de número de jóvenes en el Seminario, la insuficiencia de sacerdotes y su inadecuada distribución reclaman nuestra atención y cuestionan la pastoral vocacional y la formación permanente del clero.

d) Algunos grupos laicales no siempre se integran adecuadamente a la pastoral parroquial y diocesana y, por otro lado, encontramos parroquias o estructuras dio-cesanas que no están suficientemente abiertas para acogerlos. Urge además un claro y definitivo crecimiento en el espíritu misionero y la entrega generosa en favor de la pastoral, por parte de religiosos(as), seminaristas y sacerdotes.

e) Descubrimos también, grandes desafíos en la organización y coordinación de los diferentes organismos que impulsan la acción evangelizadora en la Arquidiócesis; es indispensable crecer en la comunión.

f) Necesitamos aprovechar mejor la riqueza que nos ofrece la religiosidad popular, para alentar procesos sólidos, sistemáticos y constantes de formación en los laicos en general y en los agentes de pastoral.

FUENTES

INVESTIGACIÓN PARTICIPATIVA

El contenido de este apartado está basado casi en su totalidad en las aportaciones

 

hechas por numerosas personas de la Arquidiócesis, en la etapa participativa de análisis de la realidad. Este trabajo de campo comprendió dos momentos:

• Diagnóstico de la Realidad: Grupos Focales, participación de 70 parroquias de la Arquidiócesis, 3000 personas aproximadamente,mayo-agosto 2007.

• Análisis de la Realidad: Profundización de temas principales, participación de 50 parroquias de la Arquidiócesis, 1500 personas aproximadamente, octubre-diciembre 2007.

INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL

-Berruecos Villalobos Luis Alfonso, Panorama actual de la investigación social y cultural sobre el consumo de alcohol y el alcoholismo en México. Disponible en: http://.q4q.nl/alcohol/mexicoalcoholsp.htm

-CONAPO,Índices de Marginación 2005.

-Documento de Aparecida, Capitulo 2.

-Guerrero Maurizio ICESI,

Septiembre 2008, Las dimensiones

de un delito, disponible en:

http//www.icesi.org.mx/publicaciones

/articulos/2088/cifras_del_miedo.asp

-INEGI,Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las relaciones en los hogares 2006.

-INEGI, Anuario Estadístico San Luis Potosí 2008.

-Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2007. Disponible en:

http://www.inee.edu.mx

-Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), informe sobre Desarrollo Humano.San Luis Potosí 2005.

-Zepeda Leucona Guillermo - CIDAC, agosto 2008, Índice de incidencia delictiva y violencia, disponible en:

http://www.icesi.org.mx/pblicaciones/

PDF/indice_violencia.pdf