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“Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas. En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todo, por quién también hizo el universo”. (Hb 1, 1-2) |
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INTRODUCCIÓN
1 Al recorrer la historia de nuestra Arquidiócesis, tejida con fragilidades humanas y virtudes heroicas de obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos, descubrimos que lo más decisivo ha sido la acción santa del Señor, a quien le damos gracias y le bendecimos por su presencia entre nosotros, por la riqueza humana y cristiana de nuestros pueblos y ciudades.
1. UNA NUEVA ÉPOCA
2 Vivimos un cambio de época que ha afectado, ante todo, a la cultura. Se desvanece la concepción integral del ser humano, su relación con el mundo y con Dios. En esta nueva época sobresale como característica el individualismo, que conduce a la indiferencia por los demás, a relaciones humanas sin compromiso res-ponsable y definitivo. Algo que preocupa profundamente, es que toda verdad es puesta en tela de juicio y se ejercita la libertad de una manera arbitraria y casi absoluta (cf. DA 44. 51).
3 Se está imponiendo un modo diferente de ver la vida, de gustar de manera distinta lo que nos rodea y de tratar a las personas de acuerdo a los criterios que los medios de comunicación nos van imponiendo. Al grado que: “La publicidad conduce ilusoriamente a mundos lejanos y maravillosos, donde todo deseo puede ser satisfecho por los productos que tienen un carácter eficaz, efímero y hasta mesiánico. Se legitima que los deseos se vuelvan felicidad. Como sólo se necesita lo inmediato, lo más fácil; se pretende alcanzar la felicidad con el bienestar económico y la satisfacción hedonista” (DA 50).
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4 Asumimos la historia e interpretamos la realidad como discípulos y misio-neros de Cristo; a ello nos estimula el ejemplo de los primeros discípulos, pues ellos enfrentaron la historia de su pueblo y de su tiempo desde la perspectiva de su encuentro con Jesús (cf. DA 21). Sólo desde Cristo la realidad se asume con todos sus valores, limitaciones, angustias y esperanzas; pues, “si no conocemos a Dios en Cristo y con Cristo, toda la realidad se convierte en un enigma indescifrable; no hay camino y, al no haber camino, no hay verdad ni vida” (DA 22). A considerar de esta manera la historia, nos alientan también los primeros evangelizadores que anunciaron la Buena Nueva en estas tierras.
2. LA "HISTORIA" DE LA ARQUIDIÓCESIS DESDE UNA PERPECTIVA PASTORAL
5 La Iglesia, sacramento de Cristo, tiene como misión fundamental llevar el Evangelio hasta los últimos rincones de la tierra. Juan Pablo II no se cansaba de afirmar: “Iglesia, tu nombre es misión”. Para cumplir dicha misión, y con el fin de hacer más eficiente el anuncio de la Buena Nueva, se han formado a lo largo de los siglos las iglesias particulares.
6 Dios, en su providencia, quiso que el Papa Pío IX fundara la Diócesis de San Luis Potosí en 1854 (por la bula “Cons-tituidos sin mérito alguno”, del 31 de
ASUMIMOS E INTERPRETAMOS LA REALIDAD COMO DISCÍPULOS Y MISIONEROS DE CRISTO.
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agosto de 1854 y ejecutada el 22 de abril de 1855 por el canónigo don Francisco Espinosa), la cual, desde el principio se esmeró para ser más eficaz en el anuncio del Reino e implementó lo necesario a fin de llevar adelante la obra encomendada.
7 Antes de la formación de la Diócesis, y en los orígenes de la misma, está la presencia y la predicación en estas tierras de los religiosos Franciscanos, Agustinos, Juaninos, Carmelitas, Mercedarios y Jesuitas. Cada uno de estos grupos, con la riqueza propia de su carisma, contribuyó para que la semilla de la fe fuera implantada en nuestras tierras.
8 A lo largo de los 155 años de su historia, la Arquidiócesis potosina ha sido guiada por 12 ilustres Pastores: Don Pedro Barajas y Moreno, Don Manuel del Conde y Blanco, Don Nicanor Corona Elizarrarás, Don Ignacio Montes de Oca y Obregón, Don Miguel María de la Mora Mora, Don Guillermo Tritschler y Córdova, Don Gerardo Anaya y Diez de Bonilla, Don Luis Cabrera Cruz, Don Estanislao Alcaraz y Figueroa, Don Ezequiel Perea Sánchez, Don Arturo Antonio Szymanski Ramírez y Don Luis Morales Reyes.
3. LOS PLANES DE PASTORAL
9 El afán de los doce obispos que han guiado la Iglesia de San Luis ha sido que ésta sea fiel a la misión que se le ha confiado. Los obispos, presbíteros, religiosas, religiosos y laicos han escrito páginas imborrables en su historia. Ellos hicieron posible que el Evangelio estuviera presente en los diversos acontecimientos sociales que conmovieron nuestro país y, en especial, a nuestra Diócesis: la revolución, la persecución religiosa, y los tiempos de
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inquietud política previos al Concilio Vaticano II.
3.1. PASTORAL DE CONJUNTO
10 Ante el cambio de las situaciones sociales y a ritmo con la Iglesia Universal, en la década 1960-1970, nuestra Diócesis entró en la dinámica de actua-lizarse para responder de forma más evangélica a los retos que el mundo le presentaba. En la gestación y posteriormente en la realización de este giro en el caminar pastoral diocesano, influyó de manera notable el Sr. Obispo Luis Cabrera y Cruz que tuvo la dicha de asistir a todas las sesiones del Concilio Vaticano II, y compartió a su regreso la riqueza de la experiencia tenida en tan memorable acontecimiento.
11 Atendiendo a las mociones del Santo Espíritu, Don Estanislao Alcaraz y Figueroa se esforzó para que las nuevas directrices pastorales de la Iglesia se ejecutaran con rapidez en nuestra Diócesis; para ello trabajó incansablemente fortaleciendo la “pastoral de conjunto”. Fruto de estas búsquedas e iniciativas fue el establecimiento, el 24 de febrero de 1969, de 10 distritos de pastoral o decanatos, lo cual vino a complementar todo el apostolado realizado por los distintos organismos de la Acción Católica.
3.2. PASOS PARA EL PRIMER PLAN DIOCESANO DE PASTORAL
12 El trabajo realizado en el corto tiempo del ministerio del Señor Obispo Estanislao Alcaraz y Figueroa fue alentado con mano generosa por el Señor Obispo Ezequiel Perea Sánchez quien lo sucedió al frente de la Diócesis (1972-
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1986). En ese tiempo, y todavía con las últimas oleadas de inquietudes surgidas del movimiento de 1968 y a la luz de la Exhortación Apostólica Postsinodal Evangelii Nuntiandi del Papa Pablo VI y de la primera visita del Papa Juan Pablo II a México (Puebla 1979), se fortalecieron las “Semanas de Pastoral”. La del año 1982 se centró en la “Visión de la realidad, análisis pastoral y pasos de nuestro Plan Diocesano de Pastoral”. El año siguiente, del 10 al 14 de enero, se realizó la Sema-na de Planeación Pastoral Diocesana que dio como fruto lo que se puede conside-rar el primer Plan Diocesano de Pastoral, dado a conocer oficialmente por el Señor Obispo Don Ezequiel Perea Sánchez el 1 de febrero de 1983. El Señor Obispo instituyó además el Consejo Diocesano de Pastoral, que sería, a la postre, un gran apoyo en la organización de las Asambleas Diocesanas de Pastoral cuyos frutos fueron, entre otros, la Escuela Diocesana de Teología para Laicos y los Consejos Parroquiales de Pastoral.
3.3. EL SEGUNDO PLAN DIOCESANO DE PASTORAL
13 En noviembre de 1986, fue designado décimo primer Obispo de San Luis Don Arturo Antonio Szymanski Ramí-rez, quien para fortalecer la comunión y participación de todos los miembros de la Iglesia en la evangelización, convocó a una Asamblea diocesana (enero de 1988), la cual dio como fruto el segundo Plan Diocesano de Pastoral, con un objetivo y tres prioridades, que estuvo vigente de 1988 a 1999. Es de destacar el papel del Vicario Episcopal de Pastoral de ese entonces, Pbro. José de Jesús Urízar, y su equipo, en la elaboración y puesta en marcha del plan de pastoral. Con motivo
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Ante el cambio de las situaciones sociales y a ritmo con la Iglesia Universal, nuestra Diócesis entró en la dinámica de actualizarse para responder de forma más evangélica a los retos que el mundo le presentaba. (10)
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de su enfermedad y para continuar con los lineamientos trazados fue nombrado como Provicario y, posteriormente Vicario de Pastoral, el Pbro. José Luis Guzmán.
LOGROS Y REZAGOS
A) En la Pastoral Social, desde la Opción Preferencial por los Pobres, nos propusimos:
14 Impulsar, en comunión y participación, una Pastoral Social capaz de realizar la Opción Preferencial por los Pobres en nuestra Arquidiócesis. Logros: a) Se impulsó a las Comunidades Eclesia-les de Base en varias parroquias. b) Se establecieron algunas cooperativas de producción y talleres.
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c) Se organizaron cooperativas de consumo y compras en común.
d) Surgieron varias iniciativas de medicina alternativa.
e) Se estableció centro de derechos humanos.
f) Se editaron algunas publicaciones sobre la opción preferencial por los pobres.
g) Se organizaron actividades a favor de los niños de la calle.
h) En algunas parroquias se fomentó la integración de juntas de mejoras.
i) Se formaron dos equipos eclesiales de misioneros para Diócesis necesitadas.
j) Surgieron laicos con inquietudes pastorales.
Rezagos:
a) La mayoría de esas experiencias fueron temporales.
b) No se llegó a profundizar lo suficiente en los contenidos de la Pastoral Social.
c) Se notó falta de interés en muchos sa-cerdotes.
d) En general, hubo mucha indiferencia y apatía; nos estancamos en el asistencia-lismo.
B) En la Pastoral Orgánica nos propusimos:
15 Promover una organización participativa en la Iglesia Diocesana, en todos sus niveles, para lograr una evangelización eficaz.
Logros:
a) Se establecieron Consejos Parroquiales de Pastoral en la mayoría de las Parroquias de la Arquidiócesis.
b) Muchas parroquias se organizaron en sectores con sus respectivos equipos de Animadores laicos.
c) Se fomentó la creación de equipos de Liturgia.
d) Las publicaciones parroquiales recibieron
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un buen impulso.
e) Se fortalecieron las asambleas parroquiales y decanales.
f) Se multiplicaron los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión y se crea-ron equipos de pastoral de enfermos.
g) Se logró la conexión con estructuras oficiales para la promoción social.
h) Fue notable la participación de laicos en algunas actividades.
Rezagos:
a) Hubo mucho clericalismo tanto de sa-cerdotes como de los laicos.
b) En varios organismos no se incluyeron a los laicos.
c) Se instrumentalizaron algunos organismos laicales.
d) Faltó interés en muchos sacerdotes.
C) En la Formación de agentes de pastoral nos propusimos:
16 Promover, de una manera planificada, la formación permanente de los agentes de pastoral en la Arquidiócesis.
Logros:
a) Surgieron Escuelas de Teología y Pastoral en diversos niveles: parroquial, decanal.
b) En algunas parroquias hubo mucho interés por poner la Biblia en manos del pueblo.
c) Los sectores parroquiales sirvieron para organizar la catequesis y la vida parroquial.
d) Se promovió el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia.
e) Se ordenaron algunos Diáconos Permanentes.
Rezagos:
a) Faltó continuidad en varias iniciativas.
b)En general, poco interés por leer y estudiar.
c) Poca exigencia para los evangelizadores.
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d) Faltaron textos y materiales apropiados
e) Muchos sacerdotes no apoyaron a fondo esta opción pastoral.
3.4. EL TERCER PLAN DIOCESANO DE PASTORAL
17 El 20 de enero de 1999 es nombrado Arzobispo de San Luis Potosí Don Luis Morales Reyes, iniciando su ministerio episcopal el 18 de marzo de ese mismo año, quien desde un principio manifestó su propósito de fortalecer el camino pastoral de esta Iglesia particular.
18 Del 24 al 28 de enero de 2000, se llevó a cabo la XIII Asamblea de Pastoral Diocesana, con la colaboración del Excmo. Sr. D. Jorge Jiménez Carvajal, Obispo de Zipaquirá, Colombia, tomándose como marco doctrinal la Exhortación Apostólica postsinodal Ecclesia in America.
19 El objetivo de la Asamblea de Pastoral fue discernir acerca del ideal y la opción pastoral de la Iglesia Potosina. En ella se trazaron nuevas líneas pastorales y se reflexionó sobre las nuevas condiciones de vida en la sociedad; en marzo se eli-gieron comisiones y se elaboró la prime-ra redacción del tercer Plan Diocesano de Pastoral; en julio del año 2000 se hizo la segunda redacción. En octubre se convocó a una Asamblea extraordinaria en la que se presentó el borrador definitivo
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del tercer plan, aprobándose en lo general.
20 Dicho plan fue promulgado en ene-ro de 2001, en el marco de la XV Asamblea Diocesana de Pastoral. Originalmente fue presentado como Segunda Etapa del Plan anterior, pero dada la tras-cendencia de este documento en el caminar diocesano, en los últimos diez años, se vio oportuno designarlo como “Tercer Plan Diocesano de Pastoral”. No se puede pasar por alto, en este proceso, la gran labor del entonces Vicario de Pastoral, Pbro. Francisco Roberto Dávalos Morales y su equipo y el nombramiento de su sucesor, el Pbro. Andrés Vargas Peña.
21 El objetivo del tercer Plan fue: Promover, en la Iglesia particular de San Luis Potosí, un encuentro personal y comunitario con Cristo vivo para que, interpretando con fidelidad los signos de los tiempos, caminemos en el tercer milenio, mostrando un nuevo rostro de Iglesia comprometida en un renovado servicio evangelizador a todos, con amor preferencial a los pobres y alejados.
22 Una de las pautas para caminar durante el tiempo de la vigencia del Plan fue: profundizar los rasgos del rostro de nuestra Iglesia, de modo que en el milenio recientemente iniciado se presentara como Iglesia Convertida, Comunitaria, Ministerial, Misionera, Solidaria e Inculturada, alimentados por la “espiritualidad del camino”: cristocéntrica, bíblica, eucarística, solidaria y de la esperanza.
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DESDE LA ÓPTICA DE LA FE, PERCIBIMOS LA VOZ DEL ESPÍRITU SANTO QUE NO LLAMA A LEER CON CUIDADO LAS SITUACIONES SOCIALES Y CULTURALES, ASÍ COMO DISCERNIR. (43)
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El objetivo de la Asamblea de Pastoral fue discernir acerca del ideal y la opción pastoral de la Iglesia Potosina. En ella se trazaron nuevas líneas pastorales y se reflexionó sobre las nuevas condiciones de vida en la sociedad. (19)
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23 Las catequesis de nuestro Obispo, insistiendo en esta ‘espiritualidad del camino’ y en la necesidad del encuentro con Cristo, permitieron que muchos laicos se acercaran a la lectura del Plan Diocesano de Pastoral, convirtiéndose éste en alimento espiritual y en fuente de inspiración para muchos proyectos pastorales parroquiales y de grupos apostólicos.
24 Al concluir, en 2004, la vigencia de dicho Plan, Don Luis Morales, después de haber escuchado el parecer del Consejo Presbiteral, decidió prolongar su vigencia hasta fines del año 2007, y de inmediato presentó los pasos que se darían sucesivamente. En el 2005: La Eucaristía luz y vida para la Iglesia que pere-
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grina en San Luis; en el 2006: La Iglesia que peregrina en San Luis se compromete a orientar sus caminos para ser casa de comunión y escuela de solidaridad y, finalmente, en el 2007: La Iglesia que peregrina en San Luis se organiza para anunciar el Evangelio dando testimonio de comunión y solidaridad.
25 Al evaluar este período, es digno de destacar la Primera Visita pastoral del Señor Arzobispo (2002-2004) que con el lema “Caminemos con Cristo”, y a fin de promover la “Espiritualidad del camino”, encabezó un gran número de “marchas de fe”. Esto fue determinante para la promoción y aplicación del Tercer Plan, pues visitó todas las casas de religiosos y religiosas; recorrió las 93 parroquias
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y capellanías así como una gran cantidad de comunidades, rancherías y colonias. La última estación de esta Visita fue el Seminario. Presentamos en seguida los logros alcanzados, pero también los rezagos que encontramos en la aplicación de este plan.
A) Iglesia Controvertida
26 Responder a Dios que nos invita a volver nuestro corazón a Él, a través de un cambio de mentalidad y de vida, guiados por el Espíritu Santo.
Logros:
a) Se impulsó con fuerza la lectura orante de la Palabra de Dios.
b) Se ofreció material impreso para la Lectura Orante o Lectio Divina, de parte de la Vicaría de Pastoral.
c) Se brindó más atención a la formación espiritual de los laicos.
d) Se fomentó más la pastoral de los enfermos.
e) Se obtuvo una respuesta impresionante en el Año de la Eucaristía: adoración eucarística en templos, capillas, sectores y domicilios; procesiones con el Santísimo; vigilias, horas santas; numerosas comuniones, etc.
f) Se valoró más la religiosidad popular.
Rezagos:
a) Pasado el Año de la Eucaristía se olvidaron muchas iniciativas.
b) No hubo gran esfuerzo por evangelizar la religiosidad popular.
c) Activismo en las realizaciones pastorales.
B) Iglesia Comunitaria
27 Impulsar a nuestra Arquidiócesis como signo e instrumento de la comunión con Dios y de la unidad del género humano. Esto, en todos los niveles: Diócesis, Decanato, Parroquia, Familia y
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organismos apostólicos.
Logros:
a) Se fomentó la Parroquia como “Comunidad de comunidades”.
b) Se impulsó el papel del Consejo de Pastoral Parroquial como lugar de diálogo y de iniciativas pastorales.
c) Las Visitas Pastorales contribuyeron grandemente a la comunión de todos con el Pastor y al trabajo en común en las pa-rroquias.
d) Se dio un fuerte impulso al Plan Dio-cesano de Pastoral, gracias a la Visita Pastoral.
e) En varias parroquias se realizaron encuentros para fomentar la comunión entre sacerdotes, organismos laicales y religiosos.
f) Se elaboró el Directorio Diocesano para la Celebración de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana que contribuyó para unificar los criterios en la celebración de esos sacramentos.
Rezagos:
a) Faltó mayor sentido de comunión en la aplicación del Directorio en algunos Sacramentos.
b) Hubo organismos laicales a los que les faltó mayor inserción en sus parroquias.
c) No logró superarse el ausentismo de algunos sacerdotes en reuniones decanales y diocesanas.
C) Iglesia ministerial
28 Fomentar los dones y carismas entre todos los miembros del Cuerpo de Cristo para impulsar los ministerios y servicios dentro de nuestra Iglesia Dio-cesana.
Logros:
a) A los catequistas se les reconoció su ministerio.
b) Surgieron varios equipos de misioneros.
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El primer paso que se dio para llevar a cabo dicho proyecto fue la integración del equipo de análisis de la realidad (33)
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c) Se impulsó a los Ministros Extraordina-rios de la Sagrada Comunión.
d) Surgieron equipos de Liturgia.
e) Los laicos se comprometieron más a la promoción social.
Rezagos:
a) En ninguna Asamblea Diocesana de Pastoral se abordó suficientemente el rasgo ministerial de la Iglesia.
b) Poca sensibilidad hacia los aspectos sociales.
c) Algunos ministerios perdieron su identidad laical.
d) Muchos organismos de apostolado no participaron.
D) Iglesia Misionera
29 Impulsar en nuestra Arquidiócesis la tarea de anunciar en todos los pueblos la Buena Nueva y sembrar el germen del Reino
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Logros:
a) En la Gran Misión del 2004 se logró integrar a más de 7,000 evangelizadores laicos que anduvieron misionando por rancherías y sectores.
b) Se crearon en varias parroquias equipos de misioneros que continuaron trabajando por algún tiempo.
c) Surgieron algunos evangelizadores lai-cos de tiempo completo.
d) Algunos grupos de apostolado laical salieron a misionar.
Rezagos:
a) Al concluir la Gran Misión con motivo de los 150 años de la Arquidiócesis, se enfria-ron los ánimos misioneros.
b) Existen grupos parroquiales que no tienen apostolados estables.
c) Muchas parroquias siguen teniendo un carácter más administrativo que misionero.
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E) Iglesia Solidaria
30 Promover como Iglesia Diocesana la globalización de la solidaridad.
Logros:
a) En varios lugares se implementó la pastoral penitenciaria.
b) Se impulsó la pastoral de los enfermos.
c) En algunas parroquias se estudió la Doctrina Social de la Iglesia y se organizó Cáritas Parroquial.
d) Algunas congregaciones religiosas a-brieron colegios en sectores populares.
e) Hay parroquias en donde se apoya la prevención contra las adicciones.
Rezagos:
a) Todavía se continúa con mentalidad y prácticas asistencialistas.
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b) Falta mucha dimensión social en los agentes de pastoral.
F) Iglesia Inculturada
31 Encarnar el Evangelio en las diversas culturas y, al mismo tiempo, insertar esas culturas en la vida de la Iglesia.
Logros:
a) Se expuso en varios foros la necesidad de valorar y evangelizar la religiosidad popular.
b) Se hicieron varios esfuerzos por adaptar la lectura orante de la Biblia a la mentalidad y el lenguaje popular.
c) Hubo algunos esfuerzos por emplear en la Liturgia signos populares.
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FUE NOTABLE LA PARTICIPACIÓN EN LAS ASAMBLEAS PARROQUIALES, ASÍ SE OBTUVIERON LAS PRIMERAS IDEAS O APORTACIONES PARA EL MARCO DOCTRINAL.(37)
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Rezagos:
a) En ninguna Asamblea Diocesana de Pastoral se iluminó o abordó suficientemente el aspecto de la inculturación.
b) Los esfuerzos para aplicar la incultu-ración fueron muy pobres.
3.5. HACIA EL CUARTO PLAN DIOCESANO PASTORAL
32 En la circular del 25 de enero de 2007, el Señor Arzobispo expresó su intención de que la Segunda Visita Pastoral diera ocasión a iniciar la elaboración del Cuarto Plan Diocesano de Pastoral. Y después él mismo, de acuerdo con la Vicaría de Pastoral, nos dio a conocer el itinerario de su elaboración. “El análisis de la realidad es fundamental para te-ner un conocimiento del contexto social y eclesial en el que estamos anunciando el Evangelio” (Circular 14/2007).
33 El primer paso que se dio para lle-var a cabo dicho proyecto fue la integración del equipo de análisis de la realidad, que de inmediato empezó su trabajo. Durante los meses de julio y a-gosto realizó un sondeo en cada parroquia para detectar los aspectos de la vida social mayormente significativos, mediante la técnica de grupos focales. Hubo una res-puesta muy generosa en las parroquias.
34 Durante los meses de octubre a di-ciembre se aplicaron cuestionarios en toda la Arquidiócesis, en parroquias y sectores específicos, para definir los aspectos sociales y eclesiales con mayor incidencia en nuestra realidad.
35 De enero a marzo del 2008 se elaboró la síntesis, y los resultados fueron trabajados en la XXII Asamblea Diocesana de Pastoral, en la cual se estudiar-
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on en base a un resumen y fichas de trabajo los documentos de Aparecida y Carta del Episcopado Mexicano: “Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos” (CEM 2000) respectivamente, así como la experiencia de San Pablo en el Camino a Damasco según lo presenta Hch 9,1-19.
36 Todo este proceso era seguido muy de cerca por el Señor Arzobispo, quien exhortó vivamente al equipo que se ocupaba del marco doctrinal, durante una reunión plenaria realizada en el mes de abril del 2008, para que trabajasen arduamente teniendo en cuenta la trascendencia de este servicio. A partir de este momento se intensificó el trabajo del equipo.
37 En los meses de mayo y junio se realizaron asambleas parroquiales para profundizar los temas arriba mencionados (cf. 35) y así obtener las primeras ideas o aportaciones para el marco doctrinal, a partir de los datos ofrecidos por el análisis de la realidad. Fue notable la participación en las asambleas parroquiales.
38 Durante los meses de julio y agos-to se realizaron las asambleas interdecanales, las cuales se verificaron en La Pila, Mexquitic, Santiago, El Refugio, Ciudad Fernández, en la Unidad Ponciano Arriaga y en la casa de la Acción Católica. En estas sedes parroquiales se congregaron los 16 decanatos; cabe mencionar la gran riqueza emanada de estos encuentros y la esperanza que suscitaron por la variedad de sus propuestas.
39 Con el resultado de todas esas reu-niones se integró el primer borrador de nuestro PDP, el cual fue estudiado detenidamente en el marco del curso de actualización por el
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Durante los meses de julio y agosto se realizaron las asambleas interdecanales, las cuales se verificaron en La Pila, Mexquitic, Santiago, El Refugio, Ciudad Fernández, en la Unidad Ponciano Arriaga y en la casa de la Acción Católica. (38)
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actualización por el presbiterio potosino, durante tres días. De esa jornada de estudio brotaron una gran cantidad de suge-rencias y observaciones que fueron reco-gidas por el equipo que elaboró el marco doctrinal. Ese “primer borrador” fue también estudiado por el Seminario, el Consejo de Laicos y el equipo que coordina el servicio de formación de la vida consagrada. Mientras tanto, de algunas parro-quias siguieron llegando observaciones y sugerencias.
40 Los equipos de análisis de la rea-lidad y del marco doctrinal, inte-grando toda la riqueza generada por el “primer borrador”, elaboraron el segundo borrador del PDP.
41 En la XXIII Asamblea de Pastoral, realizada los días 4 y 5 de noviembre de 2008, se estudió dicho borrador, mismo que fue enriquecido con un gran número de aportaciones. Al final de la Asamblea, el Señor Arzobispo constituyó un equipo de redacción responsable de discernir los aportes y elaborar el posible texto definitivo del PDP.
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42 Dicho equipo, conformado por presbíteros diocesanos y religiosos, por religiosas y representantes del Consejo de Laicos, trabajaron arduamente durante los meses de diciembre a enero, para que el 27 de este último mes, el texto pudie-ra recibir las últimas observaciones por parte de la Curia, el Consejo Presbiteral, el Colegio de Decanos, el Equipo Formador del Seminario, así como de algunas religiosas y representantes del Consejo de Laicos.
43 A través de los planes de pastoral que hasta ahora se han implementado, podemos constatar los retos y las respuestas que desde los anhelos y limitaciones se han dado; resaltamos la inclusión progresiva del laicado, de la vida consagrada y del Presbiterio en la dinámica de la pastoral diocesana. Así pues, al valorar desde la óptica de la fe, este recorrido somero por la historia reciente de nuestra Iglesia Diocesana, y al considerar, en particular, los pasos que se han dado a partir del Primer Plan de Pastoral, percibimos la voz del Espíritu Santo que nos llama a leer con cuidado las situaciones sociales y culturales, así como a discernir acerca de la respuesta que la Arquidiócesis está dando.
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