CARTA AL PARROCO DE SANTO DOMINGO EN SANTO DOMINGO, S.L.P., P. CESAREO PAULIN Y A TODOS LOS FELIGRESES.

Muy queridos hermanos y hermanas:

Les saludo afectuosamente con las palabras de San Pablo a los Tesalonicenses: “Ante Dios que es nuestro Padre, hacemos sin cesar memoria de la actividad de vuestro amor, y de la firme esperanza que ustedes han puesto en nuestro Señor Jesucristo” (I Tes. 1,3).

Les escribo esta carta para dar testimonio de mi Segunda Visita Pastoral a esta querida parroquia de Santo Domingo, los días 26 y 27 del presente mes, como me lo ordena el Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos. La realicé con el objetivo diocesano de fomentar el gusto por caminar con Cristo para que, en todas nuestras parroquias, se multipliquen sus discípulos y misioneros y en Él nuestros pueblos tengan vida abundante.

Desde luego, debo decir que me dio mucho gusto encontrar una parroquia con mucha vida de fe, con entusiasmo apostólico y muy buena organización. Esto se debe, por una parte, al buen trabajo que ha realizado su párroco y a su entrega generosa, y, por otra parte, a la respuesta que ustedes le han dado.

Todo lo pude constatar desde el mismo momento en que me reuní con el Consejo Parroquial de Pastoral y con los mayordomos y patronatos pro-construcción de templos. Pero, sobre todo, lo descubrí en la celebración de la asamblea parroquial que es el momento central de toda la Visita Pastoral ya que en ella se escuchan los valiosos informes sobre el caminar pastoral de la comunidad parroquial, se percibe su sintonía con el Plan Diocesano de Pastoral y se descubren los nuevos retos que se plantean a la evangelización en los años por venir. Valoro mucho su esfuerzo y los frutos que han alcanzado porque tienen programas muy concretos y todo lo van alimentando espiritualmente con la práctica de la Lectio Divina.

Gocé mucho la gran marcha por todas las comunidades: la Loma, la Estancita de Santiago, Molino 5 Señores, la Yerbabuena, Villela, la Estancia de Atotonilco, la Presa de Dolores y Entronque de Tierra Nueva. Dios me concedió recorrer todo el territorio parroquial para fortalecer la fe de ustedes, para vivir juntos este tiempo de gracia y para descubrir cerca de nosotros la presencia amorosa y vigilante de Cristo nuestro Buen Pastor. Gracias por vestir de fiesta a sus comunidades con los bellos adornos y por las alegres y festivas bienvenidas.

Para mí, fue una experiencia muy emotiva y enriquecedora el encuentro con los campesinos, las familias, los enfermos, los jóvenes y los niños. Pude cumplir mi servicio de consolar, de alentar, de fortalecer, de señalar nuevos caminos. Me gustó mucho el encuentro con los jóvenes y con los niños y catequistas. Descubrí que la catequesis es uno de los ejes fundamentales de la pastoral parroquial.

Porque la parroquia es pequeña, les invito a vivir la espiritualidad evangélica de la pobreza y de la pequeñez. Tengan muy en cuenta lo que señalaba su párroco en la Asamblea, es decir, la necesidad de “tener una parroquia más dinámica, con familias más integradas, con una catequesis más a fondo, con un mayor conocimiento de la Doctrina social de la Iglesia, con un conocimiento más profundo y vivencial de la Sagrada Escritura por la práctica de la Lectio Divina”.

Agradezco, de todo corazón, lo que hicieron por mí. Les recuerdo siempre en mi oración y les bendigo en el Señor.

San Luis Potosí. S.L.P., Septiembre 29 de 2007.

+ LUIS MORALES REYES
Arzobispo de San Luis Potosí


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