CARTA AL PARROCO DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO EN OCAMPO, P. FELIX CABRERA JIMENEZ, Y A TODOS LOS FELIGRESES.

Muy queridos hermanos y hermanas:

Les saludo con mucho cariño, recordando todavía los hermosos días de mi Segunda Visita Pastoral a esa muy querida parroquia de Nuestra Señora del Rosario, los días 24 y 25 de abril. Les escribo atendiendo lo que me pide el Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, a fin de dejar constancia escrita de mi estancia entre ustedes.

Me dio mucho gusto llegar hasta ustedes que viven en esta parroquia pequeña pero viva y entusiasta, alentada por el trabajo de su nuevo párroco. Quedé muy impresionado por el recorrido festivo que realizamos por la calle principal de Ocampo, toda ella vestida de fiesta por los adornos y la cantidad de gente que me acompañó. Este espíritu de alegría y de fiesta se repitió en las demás comunidades que visité: Laguna de Santo Domingo, Nogales de Santa Cruz y Saucillo. De todos estos lugares guardo recuerdos muy entrañables por la fe, el entusiasmo, la participación y la generosidad de la gente. Debo decirles que fortalecieron mi fe para ofrecer un mejor servicio pastoral. ¡Gracias, de corazón!

Me gustó mucho la Asamblea parroquial en la que participó buen número de laicos comprometidos y nos acompañaron varios sacerdotes responsables de las Secretarías Diocesanas de Pastoral. Pude conocer mejor el rostro de su parroquia. Percibí la pobreza, marginación, disminución de la población, migración y los riesgos de división al interior de las comunidades y entre las comunidades. Pero también sentí gran satisfacción al constatar sus virtudes: fortaleza de ánimo, laboriosidad, generosidad, hospitalidad, sentido de la fiesta y una fuerte religiosidad popular alimentada con amor a la Virgen Santísima y el rezo del Santo Rosario. ¡Sean fuertes ante la adversidad e impulsen todo lo bueno que tienen!

Pienso que el que sean pocos los habitantes de la parroquia es, en cierto sentido, una ventaja, pues esto les ayuda a conocerse mejor, apoyarse eficazmente, a enfrentar los problemas comunes y a mantenerse unidos a fin de obtener los beneficios del Gobierno que impulsen el desarrollo de sus comunidades, como los caminos, apoyo al campo y otros servicios sociales a cuyo acceso tienen pleno derecho por el olvido y la marginación en que han vivido ancestralmente.

Un momento muy importante y emotivo par mí, fue el encuentro con cerca de 120 jóvenes. Me sorprendió muy gratamente la cantidad de jóvenes, su calidad humana, sus inquietudes. Ellos son una esperanza cierta para la región y la parroquia. Son buena semilla que Dios ha sembrado en estas tierras. Les invité a potenciar la pastoral juvenil, organizando grupos juveniles y convivencias frecuentes entre los grupos de las diversas comunidades; a conocer y seguir a Jesucristo en su Iglesia; y a tener confianza en ellos mismos, en sus cualidades y capacidades, es decir, a crecer en autoestima, para crecer más como hombres y mujeres. ¡Me quedé muy emocionado y contento! Este encuentro fue el broche de oro de la Visita Pastoral.

Les recomiendo, ante todo, que defiendan y promuevan la unidad en cada comunidad y entre las distintas comunidades de la parroquia. ¡No se dividan por razones políticas! Ustedes son más importantes que el ir y venir de los acontecimientos políticos. Luchen unidos para tener más y mejores caminos vecinales. Despierten en ustedes el gusto y el amor por la Santísima Eucaristía. Esta es la fiesta central de nosotros los católicos. Trabajen por acercar a los que se han alejado de la Iglesia y de los Sacramentos.

Les agradezco, de todo corazón, todo lo que hicieron por mí y todas sus oraciones y generosos obsequios. Dios les recompense, en abundancia. Siempre les tendré presentes en mi oración. Les aprecio y les bendigo en el Señor.


San Luis Potosí, S.L.P., Abril 27 de 2008.


+ LUIS MORALES REYES
Arzobispo de San Luis Potosí


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