CARTA
AL PARROCO DE LA DIVINA PASTORA EN PASTORA, MUNICIPIO DE RIO VERDE,
S.L.P., P. DAVID ORTA COLUNGA, Y A TODOS LOS FELIGRESES.
Muy queridos
hermanos y hermanas:
Les deseo la gracia y la paz de Nuestro Señor Jesucristo, el
Gran Obispo y Buen Pastor de nuestras almas. Con mucho gusto y gran
cariño, les escribo esta carta para dar testimonio de mi segunda
Visita Pastoral en esa querida parroquia de la Divina Pastora, los
días 13 y 14 de Mayo.
Ante todo, debo señalar que mi visita coincidió con
el primer aniversario del inicio de la Asamblea de los Obispos Latinoamericanos
en Aparecida, Brasil. Así, todos fuimos más concientes
de nuestro compromiso de ser “discípulos y misioneros
de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida”;
para que en nuestra cabecera parroquial y en todas sus comunidades
se multipliquen esos discípulos y misioneros para renovar nuestra
comunidad parroquial y atraer a los que se han alejado de la Iglesia.
Me gustó mucho la leyenda del salón parroquial que me
recordó algo entrañable para mí: “El Obispo
es pastor y discípulo”.
Comenzamos la visita con la alegre y fervorosa bienvenida por las
calles de Pastora. En ese recorrido se me vino a la mente que estaba
llegando a una comunidad con más de 250 años de evangelización,
con una fe hondamente arraigada. Pensé, en actitud agradecida,
en los fundadores de la Misión de Santa Rosa de la Angostura
y en todas las generaciones que les siguieron, en medio de pobrezas
e ilusiones humanas y cristianas. ¡Cuantos misioneros y sacerdotes
sembraron la semilla del Evangelio en esta tierra y la regaron con
sus sudores y sus lágrimas! Todos ustedes son el fruto de lo
que ellos hicieron como discípulos y misioneros de Jesucristo.
El Museo parroquial que inauguré es un testimonio vivo de la
historia creyente de este pueblo. Que sea también una señal
de su amor y gratitud por todo lo que hicieron sus antepasados.
En la celebración de la Eucaristía de apertura, en la
Asamblea parroquial y en mis visitas a las comunidades de la Zona
II: San Isidro, Agua del Medio, Juan Domínguez y Diego Ruiz,
y a las comunidades de la Zona III: Progreso, Angostura y S. Bartolo,
pude ver el presente de dinamismo pastoral de su parroquia, impulsado
por su joven párroco; pude ver el entusiasmo y el compromiso
apostólico de muchos laicos; pude descubrir el rostro vivo
de su parroquia a través de los informes de su párroco
y de las siete comunidades que informaron sobre múltiples actividades
apostólicas que hacen un rico tejido evangelizador. Pude ver
el futuro de esta parroquia en la alegría y la fe de los niños,
jóvenes y catequistas.
La realidad social es contrastante. Por un lado, se ve un gran esfuerzo
en los campesinos y se perciben algunos signos de desarrollo y bienestar;
pero por otro lado, se mantiene la realidad de pobreza, desempleo,
abandono y migración. Me duele que el gobierno haya olvidado
a la comunidad de Pastora y no le ha dado el debido impulso al campo
apoyando eficazmente a los ejidatarios, campesinos y agricultores.
Finalmente, les hago las siguientes recomendaciones. Trabajen por
la integración de todas las comunidades de la parroquia para
que, aún viviendo realidades diversas, sean solidarias y fraternas
unas con otras; impulsen fuertemente el amor y la vivencia de la Eucaristía
porque es ahí donde nacen y se fortalecen los verdaderos discípulos
y misioneros de Jesucristo; promuevan la formación sistemática
y perseverante de los laicos; reorganicen la pastoral de jóvenes
y adolescentes; y trabajen para restaurar su templo parroquial, particularmente,
sus torres, patrimonio de fe y de amor de sus antepasados.
Les agradezco todo lo que hicieron por mí. Tengan la certeza
que les recuerdo con cariño en mis oraciones. Les bendigo,
de corazón.
San Luis Potosí, S.L.P., Mayo 15 de 2008.
+ LUIS MORALES
REYES
Arzobispo de San Luis Potosí
Ccp Archivo de la Curia Diocesana
Archivo de la Vicaría de Pastoral

