CARTA AL PARROCO DEL SEÑOR DE LA EXPIRACION EN EL GRANJENAL, MPIO. DE VILLA JUAREZ, S.L.P., P. MIGUEL HERNANDEZ LARRONDO, Y A TODOS LOS FELIGRESES.

Muy queridos hermanos y hermanas:

Les saludo con mucho cariño y les deseo que el amor y la paz de Dios, Nuestro Padre, se derrame en sus corazones y en cada familia.

Les escribo esta carta para dar testimonio de mi Segunda Visita Pastoral a esa querida Parroquia del Señor de la Expiración, los días 2 y 3 de junio, y para reiterarles mi grande afecto y mi gratitud por todo lo que ustedes hicieron por mí en esos días de encuentro fraterno, de gracias abundantes del Señor y de renovación e impulso de la vida cristiana para que sean muchos los discípulos y misioneros de Jesucristo que atraigan a los alejados a la Iglesia y encuentren vida abundante en la celebración de los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía.

Me gustó mucho la caminata de bienvenida porque fue una expresión pública y gozosa de nuestra fe católica y de nuestro amor a Jesucristo y a su Iglesia; recordándonos, además, que todos somos peregrinos, que no tenemos aquí lugar permanente sino que anhelamos llegar a donde nuestro Señor y Buen Pastor nos conduce, a nuestra patria eterna, al cielo. Desde este primer momento, les dije que llegaba hasta ustedes para fortalecer su fe, alentarles, consolarles y reconocer todo lo que han hecho al servicio del Evangelio.

En la asamblea, tanto el Párroco como algunos laicos, me ayudaron a descubrir, con mayor claridad, la realidad social y religiosa que ustedes están viviendo. Una realidad de luces y sombras: gente generosa y solidaria; aporte importante de los migrantes; parroquia muy joven, pobre, pequeña, olvidada, enraizada en comunidades también jóvenes y pobres del desierto norte de los municipios de Villa Juárez y Cerritos; acercamiento a los alejados y mejoramiento del proceso de las catequesis presacramentales; mayor presencia en la Eucaristía dominical; carencia de laicos comprometidos, divorcio fe y vida, ignorancia religiosa, presencia activa de las Sectas, serios obstáculos en la aplicación de la catequesis presacramental, necesidad de mayor diálogo entre la Parroquia y el Ejido.

Ante los grandes retos y desafíos pastorales que les plantea esta compleja y difícil realidad, yo les sugerí enfrentarlos y resolverlos con fortaleza, serenidad, sabiduría y perseverancia; con mucho diálogo fraterno y con apertura a los demás para vivir lo que dice S. Pablo: “Realizar la verdad en el amor” y, así, crear comunidad y potenciar la participación y la comunión a fin de dar un testimonio vivo y creíble del amor y la unidad que Cristo quiere de nosotros sus discípulos y misioneros. También les recuerdo que hay que trabajar sin esperar un fruto inmediato. Sembrar el Evangelio supone una esperanza inquebrantable. Otros cosecharán lo que ustedes están sembrando en la parcela de Dios, como ustedes mismos también son beneficiarios de las fatigas, sudores y sufrimientos por el Evangelio de los que les antecedieron. No olviden lo que dice el documento de Aparecida: “La Iglesia no crece por proselitismo sino por atracción”. Por tal motivo, les pido que hagan que su comunidad parroquial sea Iglesia misionera incansable, atractiva, de brazos abiertos, en la que todos se sientan como en su casa. Les pido un gran amor por la Eucaristía que es la fuente y alimento de toda la vida cristiana; impulsen mucho la catequesis de niños y la pastoral de jóvenes y adolescentes ya que en ellos se juega el futuro de la fe católica en sus comunidades. No olviden que nos acompaña siempre el amor de Jesucristo, el Buen Pastor de nuestras almas, y la ternura de nuestra Madre, la Virgen Santísima.

A todos, unidos a su Párroco, les agradezco, de corazón, lo que hicieron por mí. Les recuerdo en mi oración y les bendigo en el Señor.

San Luis Potosí, S.L.P., Junio 5 de 2008.

+ LUIS MORALES REYES
Arzobispo de San Luis Potosí


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