CARTA AL PARROCO DE SAN JUAN BAUTISTA EN CERRITOS, S.L.P., MARIANO ZAMARRIPA DIAZ, AL VICARIO PARROQUIAL, P. RICARDO CAVAZOS CASTRO, Y A TODOS LOS FELIGRESES.

Muy queridos hermanos y hermanas:

Les saludo con grande afecto recordando las palabras de S. Pablo a los Tesalonicenses: “Ante Dios que es nuestro Padre, hacemos sin cesar memoria de la actividad de vuestro amor, y de la firme esperanza que ustedes han puesto en nuestro Señor Jesucristo” (ITes 1,3).

Doy gracias al Señor que me colmó de alegría y fortaleció mi fe en mi segunda Visita Pastoral que hice a esa querida parroquia, los días 19 y 20 de mayo. Gracias a ustedes, unidos a su Párroco y Vicario parroquial, que la prepararon con entusiasmo. Fue una fiesta de Iglesia de principio a fin. La caminata comunitaria de bienvenida, desde el barrio de S. Francisco, fue un testimonio público y gozoso de nuestra fe, fue un signo claro de que somos Iglesia peregrina, fue expresión de nuestra espiritualidad del camino que nos hemos propuesto en esta Diócesis recordando el lema: “Discípulos y misioneros, caminemos con Cristo”. Para mí, fue una preciosa oportunidad para sentirme cerca de muchas personas, mirarles y bendecirles. Todo culminó en el festivo encuentro con alumnos, alumnas y padres de familia del Colegio Motolinía.

La Asamblea parroquial fue el corazón de toda la Visita Pastoral. Pude descubrir el rostro, la vida y el dinamismo pastoral de esta parroquia en los ricos informes del Párroco y de los dirigentes de asociaciones y movimientos laicales. En ella también les invité a mirar hacia adelante y a caminar al ritmo de la Iglesia, viviendo la enseñanza y el espíritu del documento de Aparecida que nos exige “recomenzar desde Cristo” para “convertirnos en una Iglesia llena de ímpetu y audacia evangelizadora”. Terminé el día visitando las comunidades de Manzanillas y S. Pedro de los Hernández. Su fe, su alegría y su generosidad los llevaron a realizar una gran fiesta en torno a Jesucristo, nuestro Buen Pastor.

El segundo día, después del encuentro con autoridades civiles y mayordomos, estuvo centrado en el mundo del dolor, al visitar a los internos del centro de rehabilitación, a los enfermos, enfermeras, enfermeros y médicos de la clínica IMMS-COPLAMAR y, finalmente, a los enfermos y enfermas de la parroquia en la Eucaristía y Unción. No olvidemos ese mundo del dolor; que todos nuestros hermanos crucificados por el sufrimiento, el abandono, la ancianidad y la pobreza, reciban nuestro amor fraterno al acercarnos a ellos con la misma actitud servicial y amorosa de Jesucristo, el Buen Samaritano.

La Visita terminó con la bonita caminata y fiesta del Barrio de la Santa Cruz por la dedicación de su templo y de su altar que, espero, les haga crecer en amor a la Eucaristía; y con la solemne celebración del sacramento de la Confirmación en el templo parroquial. Ahí pedimos al Espíritu Santo que venga, como Maestro interior, a ayudarles a conocer a Jesucristo y, como constructor de unidad, les ayude a impulsar la reconciliación y la fraternidad.

Les recomiendo que sigan dando un fuerte impulso al discipulado y a la misión para ir a los alejados y acercarlos a Dios, a los Sacramentos y a la Iglesia; trabajen por la integración de todos los movimientos y asociaciones laicales, favoreciendo también la formación de los laicos comprometidos con un programa parroquial de conjunto que podría comenzar con el estudio sistemático del documento de Aparecida; promuevan también fuertemente el amor y la participación en la Misa del domingo para ser una Iglesia viva, fiel y creíble que se alimenta en la Palabra de Dios y en la Eucaristía.

Agradezco, de corazón, todo lo que ustedes, unidos a sus sacerdotes, hicieron por mí. Les aseguro que me sentí fortalecido en mi fe. Les recuerdo constantemente en mi oración y les bendigo de corazón.


San Luis Potosí, S.L.P., Mayo 22 de 2008.

+ LUIS MORALES REYES
Arzobispo de San Luis Potosí


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