CARTA AL PARROCO DE SAN JOSE EN VILLA HIDALGO,
P. ALFONSO CASTRO GALLARDO, Y A TODOS LOS FELIGRESES.

Muy queridos hermanos y hermanas:

Reciban mi cordial y fraterno saludo junto con mis mejores deseos para que el Señor Jesucristo, nuestro Pastor Supremo, les colme de gracia y paz.

Recordando los hermosos días de la Visita Pastoral que Dios me concedió vivir con ustedes, les escribo esta carta, comenzando con las palabras de S. Pablo a los Tesalonicenses: “Ante Dios que es nuestro Padre, hacemos sin cesar memoria de la actividad de vuestro amor, y de la firme esperanza que ustedes han puesto en nuestro Señor Jesucristo” (I Tes. 1,3).

Por medio de la presente, doy testimonio de mi Segunda Visita Pastoral a esta parroquia de San José en Villa Hidalgo, los días 16 y 17 de Agosto de este año, con el objetivo diocesano de fomentar el gusto por caminar con Cristo para que se multipliquen sus discípulos y misioneros y en Él nuestros pueblos tengan vida.

Esta Visita Pastoral la vivimos caminando. Realizamos una marcha evangelizadora. Visitamos diez comunidades, además de la cabecera parroquial: Pedrera, Zapotillo, Venaditos, Jagüey, Tanquito de San Francisco, Corcovada, Tanque de Luna, Presita de la Cruz, 20 de Noviembre y Rincón del Refugio.

En Villa Hidalgo tuvo lugar la Asamblea Parroquial, coordinada por el Párroco con la presencia de un buen número de laicos comprometidos. Participaron, además, el Vicario de Pastoral, P. Andrés Vargas y su auxiliar P. Tomás Cruz, así como varios sacerdotes responsables de las Secretarías Diocesanas. En la misma sede parroquial celebré la Eucaristía, el primer día, con una nutrida asistencia de fieles.

El recorrido por las diferentes comunidades tuvo como finalidad acercarme a los fieles para alentar su fe y asegurarles el amor y la presencia permanente de Cristo, Buen Pastor. Les exhorté a mantenerse fieles a la Iglesia Católica y a nutrir su fe con la participación en la Santísima Eucaristía y el amor a la Virgen Santísima.

Pude constatar la realidad de pobreza en que viven pero también su fortaleza y alegría para enfrentar la adversidad. El fenómeno de la migración, al mismo tiempo que ayuda al sostenimiento de las familias, no deja de lastimarlas con la desintegración y el abandono.

Me permito recomendarles que impulsen más los valores humanos y cristianos, que se mantengan en la búsqueda de la conversión permanente, que presten apoyo a las demás parroquias del Decanato y que se constituya el Consejo Parroquial de Pastoral.

Agradezco, de todo corazón, las muestras de afecto del Párroco y todas las amables atenciones que me brindaron los fieles. Ruego al Buen Dios que les recompense. Yo les aseguro mi oración y les reitero mi grande cariño hacia todos, mientras les bendigo en el Señor.

San Luis Potosí, S.L.P., septiembre 3 de 2007.


+ LUIS MORALES REYES
Arzobispo de San Luis Potosí


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