LA PARROQUIA
A PARTIR DE VATICANO II

 

Teología
de la parroquia

La renovación teológica y pastoral anterior al Vaticano II puso de relieve los componentes esenciales de la parroquia. Pero aunque el Vaticano II no dedicó ningún capítulo a la institución parroquial, la reforma pastoral llevada a cabo por el último Concilio ha repercutido hondamente en la vida y constitución de esta institución. Recientemente, a causa del movimiento comunitario, la parroquia ha cobrado una nueva dimensión pastoral, sin olvidar las críticas que ha recibido por sus resistencias a
ser transformada. En una palabra, de la institución parroquial predominantemente jurídica, se intenta pasar a una concepción eclesial de la parroquia básicamente comunitaria.

a) Dimensión sociológica

La parroquia ha sido y es objeto de análisis sociológico '. Puede ser descrita e interpretada a partir de sus manifestaciones externas.

El método inductivo aplicado por el Vaticano II al ser de la Iglesia y a su misión en el mundo permite considerar la parroquia como un grupo humano de creyentes establecido en un lugar con unas relaciones e implicaciones sociales. En cuanto tal, es institución que puede ser observada, analizada y juzgada, no sólo por sus miembros, sino desde fuera. De hecho, todo el mundo tiene una opinión sobre la parroquia,
porque todo el mundo ha tenido algún contacto, de un modo u otro, con la institución parroquial.

En la década de los sesenta se analizó la parroquia como institución eclesial local, inherente a un territorio, especialmente a partir de sus funciones pastorales con toda la feligresía. La estructura visible de la parroquia abarca un campo de trabajo (vecindario y familias), tiene una competencia (se visibiliza cultualmente), posee unos derechos (sacramentales y administrativos), goza de una autoridad (el párroco), dispone de ciertas subdivisiones (grupos y comités) y está sometida a una diócesis (no es
independiente). Pero más importante que su estructura es su función, analizada desde la eclesiología y teología práctica. La Iglesia se hace presente en un

grupo social humano que cree en Jesucristo y se reúne para escuchar la palabra de Dios, celebrar la vida sacramental mente y hacer presente en el mundo el reino de Dios. De ahí que se examinen en sociología religiosa los contenidos de la fe y las creen
cias, las normas éticas y los comportamientos, el papel del culto en comunidad y la organización y vigencia del grupo en la sociedad.

En definitiva, el análisis sociológico de la parroquia exige verla como un sistema de relaciones sociales. No basta analizar la práctica religiosa ritual, sino que se necesita tener en cuenta las creencias y comportamientos. Después del Vaticano II se analizan dos aspectos centrales de la parroquia: la realización de su vocación comunitaria y el cometido pastoral que cumple en el conjunto de un sector rural, zona urbana, pueblo o ciudad.

Aunque el origen de la parroquia es rural y puede confundírsela con la aldea o el templo, cuyo campanario convoca en un momento dado a todos los bautizados a congregarse como sociedad religiosa, hoy la entendemos como comunidad de creyentes que se reúnen (en asamblea) y se dispersan (en misión) para desarrollar su vida cristiana. Lo propio de la parroquia no es su componente espacial (aunque todavía le es inherente), sino su trabazón comunitaria, a saber, la vida cristiana en común de los bautizados, consciente y personalmente creyentes.

Por eso los sociólogos de la parroquia han dado importancia creciente al examen de la pertenencia eclesial, es decir, a la identificación de los bautizados con la comunidad parroquial, a la aceptación de las personas por el grupo, a la interacción personal de todos en comunidad y a la apropiación de las creencias, valores y normas por todos los miembros.

b) Dimensión eclesial

El Vaticano II subrayó la parroquia como "célula de la diócesis" (AA lOc), pero no aportó líneas pastorales concretas para la renovación parroquial, aunque su mensaje eclesial, litúrgico y misionero ha tenido gran influencia en la acción parroquial y en la renovación comunitaria. Según el último Concilio, las parroquias "representan a la Iglesia visible establecida por todo el orbe", con el propósito de que "florezca el sentido comunitario parroquial" (SC 42).

La constitución sobre la liturgia dio a la parroquia un marco eclesiológico imprescindible al afirmar que "como no le es posible al obispo, siempre y en todas partes, presidir personalmente en su Iglesia a toda la grey, debe por necesidad erigir diversas comunidades de rieles. Entre ellas sobresalen las parroquias, distribuidas localmente bajo un pastor que hace las veces del obispo, ya que de alguna manera representan a la Iglesia visible establecida por todo el orbe" (SC 42). Dicho de otro modo, "la parroquia ofrece un modelo clarísimo del apostolado comunitario porque reduce a unidad todas las diversidades humanas que en ella se encuentran y las inserta en la universalidad de la Iglesia. Acostúmbrense los seglares a trabajar en la parroquia íntimamente unidos a sus sacerdotes; a presentar a la comunidad de la Iglesia los problemas propios y del mundo y los asuntos que se refieren a la salvación de los hombres, para examinarlos y solucionarlos conjuntamente, y a colaborar según sus posibilidades en todas las iniciativas apostólicas y misioneras de su familia eclesial" (AA 10).

La parroquia es denominada en los documentos conciliares: "congregaciones locales de fieles al cuidado de un presbítero" (LG 28), "comunidades de fieles bajo un pastor que hace las veces del Obispo" (SC 42), "célula de la diócesis" y "familia eclesial" (AA 10), En definitiva, los términos designan una realidad humana local en relación con la Iglesia. "La parroquia -afirma A. Houssiau- es descrita por la fe y la teología como una realidad social, observable en un lugar, con sus miembros, fundones, actividades y relaciones internas y externas, pero al mismo tiempo como mediación o representación de la Iglesia, obra de Cristo". En una palabra, el Vaticano II describe la parroquia de modo análogo al de la Iglesia local, con la diferencia de que ésta es Iglesia o en ella reside la Iglesia, en tanto que la parroquia realiza la Iglesia diocesana parcialmente y en dependencia con dicha Iglesia Iocal. La parroquia -entendida como comunidad de
fieles- es el analogado principal de la diócesis.

 

Constitutivos teológicos
de la parroquia

Según el nuevo Código de 1983, "la parroquia es una determinada comunidad de fíeles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio" (c.515, & I).

Esta descripción se inspira en el texto de la constitución conciliar sobre la liturgia (SC 42a). Mejora notablemente la concepción del antiguo Código de 1917, que describía la parroquia a través de cuatro elementos: un territorio delimitado, un pueblo concreto, un templo particular y un pastor propio. Se ponen de relieve ahora cuatro criterios;

a) La parroquia representa a la Iglesia universal
b) Es una parte de la Iglesia diocesana
c) No es un "populus" de bautizados ni "territorio" sino "comunidad de fíeles" en virtud de la fe personal y de los sacramentos, no por la decisión de la familia o del párroco,
d) Lo central de la parroquia no es el beneficio, sino el ministerio o el encargo, ya que la acción pastoral parroquial es entendida, desde el ministerio de la palabra, como ervicio primlero y fundamental y, a partir de la eucaristía, como centro de reunión de creyentes, con la proyección evangelizadora y social de toda ayuda posible.


Examinemos estos cuatro criterios parroquiales.

a) Representa a la Iglesia universal

El Vaticano II señaló con claridad que "la parroquia representa de alguna manera a la Iglesia visible extendida por todo el orbe" (SC 42) y que "reduce a unidad todas las diversidades humanas que en ella se encuentran y las inserta en la universalidad de la Iglesia" (AA lOb). En una palabra, "como el pueblo de Dios vive en comunidades, sobre todo diocesanas y parroquiales, en las que de cierto modo se hace visible, a ellas corresponde también el dar testimonio de Cristo delante de las gentes" (AG 37a), "La parroquia -se dijo en el congreso Evangelización y hombre de hoy- es una unidad pastoral de primer orden. En ella aparece eminentemente la dimensión local, concreta y cercana de la eclesialidad. Presidida por un presbítero que asiste al obispo como colaborador, es una realización legítima de la Iglesia". Dicho con otras palabras, la parroquia es la Iglesia localmente implantada en su catolicidad esencial.

Hacer visible a la Iglesia universal significa ser sacramento de la misma, a saber, "signo" e "instrumento". Esto es lo que debe hacer la parroquia mediante la unidad en su vocación, la pluralidad de ministerios, la complementariedad de los mismos y
la participación de todos sus agentes responsables. Por supuesto, la parroquia no es estructura esencial de la Iglesia como lo es la presidida por el obispo, aunque sea vista como la realización más concreta de la Iglesia en un lugar. La parroquia es la imagen de la Iglesia universal en su visibilidad local, pretende ser para todos los cristianos la comunidad de referencia.

 

b) Es una parte de la diócesis

El punto de partida eclesial para comprender la parroquia es la diócesis, denominada por el Vaticano II "Iglesia local" y por el Código de 1983 "Iglesia particular" (c. 368-369). Recordemos que la Iglesia local no es una "parte" de la Iglesia universal, sino una "porción", a saber, la realización de la Iglesia del Señor en un lugar. En definitiva, la diócesis hace presente a la Iglesia profesada en el credo. Aunque no sea toda la Iglesia de Dios, es plenamente Iglesia por dos razones:

1) Porque la Iglesia particular es de Dios, quien la reúne, la edifica y la envía
con la riqueza de los dones.
2) Porque se edifica como cuerpo de Cristo y templo del Espíritu por medio de la evangelización y de la celebración eucarística.

Evidentemente, la diócesis como Iglesia paticular se inscribe en la comunión de las Iglesias, realidad interna (por la acción del Espíritu y la celebración eucarística) y externa (por las relaciones de reconocimiento de todas las Iglesias particulares
entre sí). El nuevo Código tiene en cuenta la teología de la Iglesia local al afirmar con el Concilio (CD 11a) que "la diócesis es una porción del pueblo de Dios cuyo cuidado pastoral se encomienda al obispo con la colaboración del presbiterio, de manera
que, unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu mediante el evangelio y la eucaristía, constituya una Iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una, santa, católica y apostólica" (c. 369)13.

La parroquia es Iglesia local en estado de comunidad básica: es "célula de la diócesis" (AA 10), por lo cual no se entiende desde sí misma, sino desde la Iglesia particular presidida por el ministerio episcopall.

No son las parroquias las que hacen la diócesis, sino al revés: la diócesis hace las parroquias. La parroquia es Iglesia de Dios en un lugar concreto como "signo visible de la Iglesia universal" que "reduce a unidad todas las diversidades humanas que en
ella se encuentran y las inserta en la universalidad de la Iglesia" (AA 10). Pero no es estructura esencial de la Iglesia, ya que es Iglesia local derivada, que lleva a cabo y concreta la misión cristiana en los diversos agrupamientos humanos que, a su vez,
dependen de la organización cambiante del espacio y de la evolución demográfica. De hecho, la parroquia es una "parte" de la diócesis en virtud del:
principio de la territorialidad. Justamente por eso, en la parroquia no están todos los ministerios y ca-
rismas de la diócesis. Además, su pastor es de ordi
nario un presbítero o un delegado del obispo diocesano. La exhortación Christifideles laici de 1988, afirma que "la comunión eclesial, aun conservando siempre su dimensión universal, encuentra su ex-
presión más visible e inmediata en la parroquia. Ella es la última localización de la Iglesia; es, en cierto sentido, la misma Iglesia que vive en las casas de sus hijos y de sus hijas" (n. 26).

Por ser comunidad "local", el aspecto territorial es factor importante en la parroquia. Hoy vemos que el factor territorial se muestra persistente, especialmente para los medios populares y sedentarios (tercera edad, enfermos). Gracias a los movimientos ecologistas, se aprecia el valor de la tierra y de los asentamientos tradicionales.

 

c) Es "comunidad de fieles"

En los años inmediatamente posteriores al Concilio, coincidiendo con el nacimiento de las comunidades de base, se manifestó por todas partes un juicio severo sobre la parroquia. La parroquia -se afirmó entre 1965 y 1975- "está enferma", "en cri-
sis", "en situación de agonía", "en quiebra", "es un gran problema". A partir de entonces, se habló del "futuro de la parroquia", de "las parroquias del futuro", e incluso de "una Iglesia sin parroquias".

Algunos consideraron la parroquia institución caduca; otros la defendieron a ultranza. Desde la afirmación de la parroquia como "comunidad imposible", hasta el calificativo de "comunidad de comunidades", las apreciaciones son muy distintas, (incluso contrapuestas). Lo cierto es que la parroquia vuelve a tener una relativa actualidad, originada por la posibilidad real de que, en su interior y coexistiendo con una pastoral del catolicismo popular, se desarrolle, como se observa hoy en algunos casos, una comunidad cristiana o una pequeña constelación de comunidades.

De acuerdo a la eclesiología de la comunión, la parroquia es "congregación de fíeles" (LG 28) confiada a un presbítero que representa al obispo (PO 5). Es "comunidad de fieles", aunque no única (SC 42), pero enraizada en la base del pueblo. Recordemos que el populas -junto al edificio y al rector fue siempre un constitutivo esencial de la parroquia.

La comunidad parroquial, por ser "pueblo deDios", se compone de diversidad de miembros, dones, carismas y funciones. En virtud del bautismo, todos son hermanos e iguales. Al ser comunidad parroquial, tiene estabilidad. Su criterio de pertenencia es objetivo (vivir en su territorio), con toda la ambigüedad que tiene hoy este criterio. Según el Concilio, "la parroquia es comunidad, pero no la única comunidad. Su deber ser brota de ahí: necesidad de trabajar para que florezca el sentido comunitario parroquial en y desde la diversidad de ministerios y carismas, de oficios y funciones, al interior de la misma". "La parroquia -dice la exhortación Chrístifideles laici- no es
principalmente un estructura, un territorio, un edificio, ella es "la familia de Dios, como una fraternidad animada por el Espíritu de unidad", es "una casa de familia fraterna y acogedora", es la "comunidad de los fieles". En definitiva, la parroquia está fundada sobre una realidad teológica, porque es una comunidad eucarística". De un modo contundente e idealizado lo ha expresado Juan Pablo II a los cuaresmeros de Roma en 1993: "La parroquia es, en cierto sentido, el modelo de la comunidad de base de la Iglesia".


d) Desarrolla una
acción pastoral básica

La parroquia es "signo visible de la Iglesia universal" (AA 10) en medio del pueblo, sector o barrio, que apela y convoca (con la ayuda práctica de la torre, el campanario y la fachada) y acoge a toda persona con la intención de convertirla en feligrés.

Tiene como finalidad formar cristianos sin añadiduras ("síne addito"), como afirmó Y. Congar. Su función reside en la implantación de la Iglesia en un lugar. Comunitaria y oficialmente tiene un cometido "en nombre de la Iglesia", lo cual significa que su compromiso pastoral es oficial, a saber, autorizado. Según el decreto Apostoli
cam acluositatem, "la parroquia ofrece un modelo clarísimo del apostolado comúnitario, porque reduce a unidad todas las diversidades humanas que en ella se encuentran y las inserta en la universalidad de la iglesia" (AA lOb).

"La parroquia -dice Christífideles laici- está fundada sobre una realidad teológica, porque ella es una comunidad eucarística. Esto significa que es una comunidad idónea para celebrar la eucaristía, en la que se encuentran la raíz viva de su edificación y el vínculo sacramental de su existir en plena comunión con toda la Iglesia" (n. 26b). "Es correcto describir la realidad de la parroquia a partir de los cuatro elementos constitu-
tivos de la Iglesia diocesana: el Espíritu Santo, el evangelio, la eucaristía y el ministerio". En resumen, )a parroquia es el modelo primario de vida eclesial que forma parte de la Iglesia "episcopal", denominada diocesana, local o particular por el
Concilio. En consecuencia, la acción parroquial se inserta en la pastoral diocesana como se incardinan los presbíteros en el presbyteríum junto al obispo.

En su discurso al clero romano del año 1963, Pablo VI afirmó que "la antigua y venerada estructura de la parroquia tiene una misión imprescindible y de gran actualidad: iniciar y congregar al pueblo en la normal expresión de la vida litúrgica; conservar reavivar la fe en la gente de hoy; suministrarle doctrina salvadora de Cristo; practicar en el sentimiento y en las obras de caridad sencilla de las obras buenas y fraternas".

Lo que importa destacar en la parroquia, es su "carácter dinámico", es decir, " que se hace", ya que al ser "una estructura pastoral de servicio" se justifica por su funcionalidad". Esto indica que la parroquia está abierta a diversidad de configuraciones pastorales. Con esta partícularidad señalada por Juan Pablo II: la parroquia es insustituible e insuficiente ".