2007
APERTURA
DE LA XXI ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL
En el nombre
del Señor y con la ayuda maternal de la Virgen Santísima,
damos comienzo a nuestra 21ª Asamblea Diocesana de Pastoral.
Gracias por
su presencia, queridos asambleístas: sacerdotes, religiosos,
religiosas, fieles laicos, seminaristas.
Cada asamblea,
como lo he dicho otras veces, es un nuevo llamado del Señor para
renovar nuestro compromiso evangelizador. Es el paso del Señor
que nos dice una vez más: pónganse en camino y anuncien
mi Evangelio. Es una nueva experiencia de Iglesia diocesana que vive
la comunión hecha fraternidad, diálogo, amistad, oración.
Esto es lo que constituye la espiritualidad propia de una asamblea.
Estamos ya
en la fase final de nuestro Segundo Plan Diocesano de Pastoral al que
dimos una prórroga de tres años. Estamos a la mitad del
periodo de dos años (2006-2007) en los que nos propusimos trabajar
en dos rasgos de nuestra Iglesia potosina. Por tal motivo, nuestro objetivo
es: “conocer los resultados que cada parroquia, decanato y los
distintos sectores del Pueblo de Dios hemos logrado, para identificar
los obstáculos que debemos superar y poner más empeño
en trabajar a favor de una Iglesia convertida y solidaria”.
Les recuerdo
lo que dicen los nos. 227 y 228 del Plan de Pastoral: “En toda
planeación pastoral, las líneas anuales de acción
se traducen en programas y en prácticas de evaluación.
Programar y evaluar es un ejercicio arduo pero indispensable que mantiene
vivo el Plan Diocesano de Pastoral… Se programa por objetivo y
se evalúa por resultados. Lo que no se evalúa no se mejora”.
Es obvio
que tratándose de una obra de Iglesia, de un ministerio de gracia
y salvación, no todos los resultados son tangibles. El trabajo
apostólico, generoso y fiel, de cada sacerdote, religiosa, laico
y seminarista, tiene frutos insondables que sólo el Espíritu
del Señor conoce y reconoce. Así pues, al cuantificar
los frutos pastorales visibles, percibimos escondidos muchos otros que
se anidan en el corazón del Pueblo de Dios. Hoy, llenos de fe
y gratitud, ponemos todo en las manos del Pastor Supremo que nos ha
llamado a ser sus colaboradores.
Queridos
asambleístas. ¡Animo! ¡Manos a la obra! Nuestro ideal
eclesial, nuestro futuro deseable, nuestro desafío fundamental,
nuestro rostro de Iglesia, se sigue expresando con las palabras ya bien
conocidas por ustedes, en nuestro objetivo general: “Promover,
en la Iglesia particular de San Luis Potosí, un encuentro personal
y comunitario con Cristo vivo, para que, interpretando con fidelidad
los signos de los tiempos, caminemos en el tercer milenio, mostrando
un nuevo rostro de Iglesia, comprometida en un renovado servicio evangelizador
a todos, con amor preferencial a los pobres y alejados”.
Alentados
por este compromiso, en esta Asamblea Diocesana y siempre:
¡CAMINEMOS CON CRISTO, SIRVIENDO A LOS HERMANOS.
.
+Luis
Morales Reyes
Arzobispo de San Luis Potosí.
