2005
HOMILIA:
JORNADA EUCARISTICA DE LA VIDA CONSAGRADA
“QUEDATE CON NOSOTROS, SEÑOR”
1.
Exhortación: “Contemplar, alabar, adorar”
+ Juan Pablo
II: “Vosotros, consagrados y consagradas, llamados por vuestra
propia consagración a una contemplación más prolongada,
recordad que Jesús en el sagrario espera teneros a su lado para
rociar vuestros corazones con esa íntima experiencia de su amistad,
la única que puede dar sentido y plenitud a nuestra vida”.
+
Palabra de Dios: “Recuerda el camino que el Señor,
tu Dios, te ha hecho recorrer,... en una tierra árida hizo brotar
para ti agua de la roca dura, y te alimentó en el desierto con
un maná que no conocían tus padres” (cfr. Deut.
8, 2-16)
“Tanto
amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la
vida eterna”(Jn. 3,16)
2.
Reflexión:
+
La Eucaristía: fuente única en la que pueden
beber con seguridad el agua viva, en la que la consagración y
la misión se hacen una sola cosa, una luz y una fuerza capaz
de engendrar la "novedad" en la vida consagrada.
+ La Eucaristía,
centro de la vida de la Iglesia y de cada comunidad, aviva desde dentro
la oblación renovada de la propia existencia,
el proyecto de vida comunitaria y la misión
apostólica.
+ Por esta
razón, debemos acudir al "pozo" de la Eucaristía.
Jesús en la Eucaristía, como a la samaritana, nos espera
y nos llama: "Vengan a mí todos los que están
fatigados y agobiados, y yo les daré descanso".
+ A través
de la Eucaristía, el sacrificio de Jesús se hace presente
en todos los tiempos y lugares; es su acto de abandono en manos del
Padre, su entrega total a la humanidad para indicarnos el camino de
la santidad.
+ También
para la caridad, la Eucaristía es el lugar en
donde las personas consagradas pueden encontrar nuevo vigor profético
con vistas a la vida común y al servicio
a los hombres.
+ La vida
consagrada, iluminada por la celebración eucarística,
aprenderá a convertirse en "buen samaritano",
como hizo Cristo y, con el Espíritu de Cristo, sabrá proponer
caminos de esperanza a todos los hombres que encuentre en el camino.
3.
Compromisos que manan de la Eucaristía
+ Los propone
nuestro Plan de Pastoral: Iglesia comunidad, Iglesia misionera, Iglesia
solidaria. (nn. 121 y 122)
+ Los confirma Juan Pablo II en la Carta Apostólica "Mane
Nobiscum Domine".
- Un solo
pan, un solo cuerpo. "La Eucaristía es fuente de la
unidad eclesial y, a la vez, su máxima manifestación.
Es comunión fraterna, cultivada por una espiritualidad de comunión
que nos mueve a sentimientos recíprocos de apertura, afecto,
comprensión y perdón. Un solo corazón y una sola
alma” (nn. 21 y 22). S. Pablo dice a los Corintios: “El
pan es uno y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo
cuerpo, porque todos comemos del mismo pan”.
- “La
Eucaristía no sólo proporciona la fuerza interior para
la misión, sino también, en cierto sentido, su
proyecto. La Eucaristía es un modo de ser que pasa de Jesús
al cristiano y, por su testimonio, tiende a irradiarse en la sociedad
y en la cultura”. (n. 25)
- “La
Eucaristía no sólo es expresión de comunión
en la vida de la Iglesia; es también proyecto de solidaridad
para toda la humanidad. El cristiano que participa en la Eucaristía
aprende de ella a ser promotor de comunión, de paz y de solidaridad
en todas las circunstancias de la vida”. (n. 27)
San Luis Potosí, S.L.P., 28 de octubre de 2005.
+ LUIS MORALES REYES
Arzobispo de San Luis Potosí
