2002
HOMILIA
EN OCASIÓN DE LOS 50 AÑOS DEL PERIODICO
“EL SOL DE SAN LUIS”. Diciembre 4 de 2002.
1.- En nombre
de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, me es muy grato
y honroso felicitar al periódico “EL SOL DE SAN
LUIS” por este fausto acontecimiento de sus 50 años
de vida al servicio de la entera comunidad potosina, es decir, al servicio
de todo el Estado de San Luis Potosí. Es motivo de gran júbilo
este singular acontecimiento que sintetiza un inmenso caudal de pensamiento
humano y de valores éticos, promovidos desde esta trinchera de
la comunicación escrita.
Mi felicitación
y reconocimiento para los periodistas, pioneros y fundadores, para el
Presidente y Director General, Don Mario Vázquez Raña,
para el Director, Lic. José Angel Martínez Limón,
el Gerente, Ing. Francisco López Espinoza, el Jefe de Redacción,
Alfonso Jaime Alvarez Berrones, el Jefe de Información, Sr. Roberto
Gutiérrez Turrubiartes, los reporteros y los voceadores, el personal
administrativo, de prensa y de intendencia, los publicistas, corresponsales
y colaboradores.
Cuentan que
el 4 de diciembre de 1952, los voceadores salieron a las calles de San
Luis Potosí a gritar que había nacido un nuevo medio de
comunicación, “EL SOL DE SAN LUIS”, que
daba una luz nueva a la población potosina, ya que desde su inicio
este periódico buscó ser luz y guía de la justicia
y de la verdad.
Fue fundado
por la cadena de periódicos “GARCIA VALSECA” pero,
hace más de 30 años, inició una nueva etapa al
ser adquirido por la Organización Editorial Mexicana que preside
Don Mario Vázquez Raña.
En las páginas
de este diario han quedado plasmados los momentos luminosos de la historia
de nuestro Estado y aquellos otros de crisis social, de heroicas luchas
y de nobles causas nacionales y locales. Aquí se ha defendido
a la mujer y al hombre, en su altísima dignidad y sus derechos.
En sus páginas se ha promovido la justicia, la verdad, la belleza,
la solidaridad y la unidad. Plumas inteligentes y sabias nos han enriquecido
con el preclaro pensamiento y la cultura que nos legaron los potosinos
de las pasadas generaciones.
Estos cincuenta
años están tejidos con la trama de una voluntad férrea,
con la suma de muchos esfuerzos y sudores, con el ideal perseverante
del servicio a la comunidad, con muchos sueños hechos realidad
que inspiraron a sus fundadores y han alentado a los actuales protagonistas
de su diaria edición, respetando la enriquecedora pluralidad
de la cultura moderna.
Me atrevo
a decir que el Estado y la Ciudad de San Luis Potosí ya no se
pueden entender sin este Diario llamado elocuentemente: “El
Sol de San Luis”. Un sol que ahora tiene el desafío
de iluminar el horizonte de la comunidad potosina, alentando un futuro
siempre mejor para todos, particularmente para los más débiles
y para los que no tienen voz. Que la causa del hombre sea su mejor causa,
por la cual valen la pena todas las fatigas, los desvelos, las contrariedades
y las inevitables adversidades. Este apreciado Diario viene a ser para
nosotros la ventana potosina que nos permite asomarnos al panorama de
nuestro país y al del mundo entero.
2.- Para
la Iglesia, hablar de comunicación social es hablar de la dignificación
de la persona humana, de darle un servicio como individuo, como sociedad
y comunidad, hecha por hombres y mujeres; es impulsar al hombre y a
la mujer, para que vayan adquiriendo su propia identidad a fin de realizar
el proyecto que Dios ha soñado para ellos; es apoyar la libertad
pero, a la vez, promover el ejercicio de la responsabilidad; es impulsar
el diálogo social; es buscar la verdad juntos y construir juntos
una sociedad mejor que la que hemos hecho; es establecer una retroalimentación
constante y creciente entre individuos y grupos, con su diversidad de
conocimientos, con su riqueza de posturas en todos los aspectos, favoreciendo
siempre la tolerancia para superar obstáculos y evitar estériles
confrontaciones y violencia; es, finalmente, promover la paz, el progreso
y el desarrollo integral de todos los hombres y mujeres.
La Iglesia
tiene un grande y sincero aprecio por los medios de comunicación
social; ella proclama para la sociedad humana el derecho a la información
y lo considera no sólo útil sino necesario. Pide respetuosamente
a las autoridades de todos los países que defiendan y aseguren
la verdadera y justa libertad de información y de expresión,
y que éstas sean siempre íntegras, honestas y convenientes.
Por otra
parte, la Iglesia insiste en la primacía del orden moral, en
el campo de la comunicación social, que conlleva el deber de
la justicia, el promover la virtud, la ciencia y el arte, así
como tratar las cuestiones económicas, políticas o artísticas
de tal modo que nunca resulten contrarias al bien de todos.
Muy grave
responsabilidad tienen, pues, quienes controlan los medios de comunicación
y quienes son los dueños de los mismos porque determinan sus
estructuras, señalan sus políticas y deciden sus contenidos.
La Iglesia siempre se ha dirigido a los hombres y mujeres de buena voluntad
que gobiernan estos medios pidiéndoles que sean utilizados en
bien de la sociedad humana, cuya suerte depende cada día más
de su recto uso. Les pide, sobre todo, que no olviden reconocer y destacar
las necesidades y los intereses de los más vulnerables: marginados,
pobres, ancianos, hijos por nacer, niños, jóvenes, mujeres,
campesinos.
3.- Valoro
grandemente este gesto y testimonio que Uds. están dando en este
feliz 50º. Aniversario de su muy apreciado periódico, al
venir a nuestra catedral potosina a darle gracias al Señor por
tanto bien y tanto amor.
Ennoblece
a todo hombre y mujer el saber dar gracias. La gratitud es una virtud
escasa en nuestros días. Quien saber dar gracias, hasta por el
más mínimo favor, sabe que depende de los demás.
Se declara limitado y necesitado en medio de la sociedad y la familia.
La gratitud nos recuerda que todos dependemos de todos, pero, sobre
todo, dependemos amorosamente de Dios.
Es don de
Dios el que seamos agradecidos con Él que es la fuente de la
vida y de todos los bienes. “En Él vivimos, nos movemos
y somos”, decía S. Pablo. Por tal motivo, todo creyente
se vuelve filialmente a Dios para darle gracias en los momentos relevantes
de su existencia humana. Entra en sintonía con aquél bello
gesto del Rey David que, mirando el firmamento en una noche estrellada
y mirándose frágil y perseguido, buscó a su Dios
para darle gracias por el don de la vida, diciéndole: “¡Señor,
Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Al
ver el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el
ser humano para que cuides de él? Lo hiciste apenas inferior
a un dios, coronándolo de gloria y esplendor. ¡Señor,
Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!”
(Salmo 8).
Permítanme,
en este intenso y gozoso clima de acción de gracias, que también
yo manifieste al “Sol de San Luis” mi más
honda gratitud por su grande ayuda a la labor evangelizadora de la Arquidiócesis
de San Luis Potosí. Esta Iglesia potosina, los obispos que la
han guiado, sus sacerdotes, sus laicos, sus religiosos y religiosas,
dan gracias a Dios por el regalo a nuestro Estado y a nuestra Ciudad
del periódico “El Sol de San Luis” que
meritoriamente hoy cumple sus 50 años. Agradezco la oportunidad
que generosamente ha brindado a sacerdotes de esta Arquidiócesis
para hacer eco y reflexionar, desde el Evangelio, sobre el acontecer
internacional, nacional y local. Gracias porque en muchas secciones
de este periódico han hecho posible el encuentro entre Dios y
el hombre. ¡El Señor les recompense en abundancia!
4.- Permítanme
terminar con una oración del Cardenal Martini que me gusta repetir
en estas ocasiones:
“Alabado
seas, mi Señor, por el hermano diario
que me informa de las vicisitudes humanas
y, mediante el cual, alimentas
el conocimiento y la reflexión
de tantas criaturas tuyas.
Alabado seas, mi Señor,
por toda clase de información
que es muy útil
cuando sabe ser humilde,
verdadera y limpia.
Alabado seas, mi Señor, por los comunicadores
gracias a los cuales iluminas la mente
y das alegría y fuerza a nuestro corazón,
cuando ellos sirven a la verdad con modestia.
Especialmente, seas alabado por todos los que
se esfuerzan en actuar en los medios
según la verdad y la justicia
y tienen cuidado de los débiles
tan expuestos al poder
de la comunicación de masas.
Alabad y bendecid al Señor y dadle gracias
y servidle con gran humildad”.
¡Muchas
felicidades! Que el Señor les conceda en este feliz aniversario
y siempre la abundancia de su sabiduría, de su alegría
y de su paz; que conceda a su empresa periodística, larga vida
y prosperidad. ¡Felicidades!
+ Luis Morales Reyes
Arzobispo de San Luis Potosí
