2000

HOMILIA EN LA BASILICA DE GUADALUPE EN MEXICO,
EN LA EUCARISTIA DE LA PREGRENICACIÓN ARQUIDIOCESANA.
(apuntes tomados de Juan Pablo II)

1.- Nuestra peregrinación en el espíritu del Gran Jubileo del 2000.

a) Nuestra intención diocesana: + acción de gracias; + expresión de amor filial; + compromiso de imitación; + expresión de nuestras penas y necesidades; + nuestro anhelo pastoral en el PDP; + la respuesta materna de la celestial Señora del Tepeyac.

b)Nuestra peregrinación jubilar:

+ el Año de Gracia del Señor.
+ peregrinos: la existencia del hombre es como un camino; el valor de ponerse en camino hacia los lugares sagrados; también Jesús, con María y José, fue peregrinando a la ciudad santa de Jerusalén; la historia de la Iglesia es el diario viviente de una peregrinación que nunca acaba; evoca el camino personal del creyente siguiendo las huellas del Redentor. “Serán muchos los que vivirán la peregrinación jubilar, poniéndose concretamente en marcha hacia aquellos lugares que han tenido un relieve particular en la historia de la salvación. En cualquier caso, todos debemos hacer ese viaje interior que tiene por objeto separarnos de lo que, en nosotros, es contrario a la ley de Dios, para ponernos en disposición de encontrar plenamente a Cristo, confesando nuestra fe en él y recibiendo la abundancia de su misericordia… En el Evangelio, Jesús se nos presenta siempre en camino. Parece que tuviera prisa de ir de una parte a otra para anunciar la cercanía del Reino de Dios. Anuncia y llama. Su “sígueme” obtuvo la pronta adhesión de los Apóstoles. Sintámonos todos alcanzados por su voz, su invitación, su llamada a una vida nueva” (Juan Pablo II).

c) Nuestra mirada a nuestra Madre: “La alegría jubilar no sería completa si la mirada no se dirigiese a aquélla que, obedeciendo totalmente al Padre, engendró para nosotros en la carne al Hijo de Dios… Mujer del silencio y de la escucha, dócil en las manos del Padre, la Virgen María es invocada por todas las generaciones como “dichosa”, porque supo reconocer las maravillas que el Espíritu Santo realizó en ella. Nunca se cansarán los pueblos de invocar a la Madre de la misericordia, bajo cuya protección encontrarán siempre refugio… Que ella proteja el camino de todos los peregrinos en este año jubilar” (Juan Pablo II).

2.- “Yo soy la madre de la santa esperanza”.

+ En el momento actual de México.
+ María es signo de esperanza, que tiene en Cristo su único fundamento.
+ La esperanza del Crucificado termina en el Resucitado: Cristo, nuestra esperanza.
+ El Magnificat es el himno que canta la esperanza de María.
+ La actitud de María une el reconocimiento de su propia nada y el de la gratuidad total de la gracia de Dios, que ha hecho de ella la Madre del Salvador: es la actitud de la esperanza, de sentirse y saberse salvada, de no gloriarse en sí misma sino únicamente en la misericordia y en el poder de Dios: todo lo ha recibido como puro don de Dios.
+ La esperanza de María celebra jubilosa las maravillas del amor de Dios.
+ La esperanza cristiana, la Buena Nueva de Cristo para la humanidad, es esperanza de la salvación integral del hombre.
+ Es una esperanza que se inserta en la situación presente, en las esperanzas concretas de los mexicanos, en su aspiración por la justicia, por la paz, por la fraternidad.
+ La esperanza cristiana se verifica en el compromiso por la fraternidad y por la justicia en el mundo: cumplir la verdad del Evangelio en el amor al prójimo.

3.- “¡Bendita tú entre las mujeres!”

+ “Nacido de una mujer, nacido bajo la ley”.

+ “Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu feminidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas”
+ “¿Cómo no recordar la larga y humillante historia de abusos cometidos contra las mujeres?”
+ “Una llamada apremiante a fin de que por parte de todos, se haga lo necesario para devolver a las mujeres el pleno respeto de su dignidad y de su papel”.
+ “El secreto para el pleno respeto de la identidad femenina está en un proyecto de promoción que contemple todos los ámbitos de la vida femenina, a partir de una renovada toma de conciencia de la dignidad de la mujer”.
+ La Iglesia ve en María la máxima expresión de la dignidad de la mujer y encuentra en Ella una fuente de continua inspiración.
+ Que María, “Madre del amor hermoso y de la santa esperanza”, la “Bendita entre las mujeres”, vele por las mujeres de México y sobre su vocación al servicio de la justicia, de la paz, de la reconciliación y de los valores más altos de la familia, de la sociedad y de la nación.

+ El Documento de Puebla dice: “María es mujer. Es la bendita entre las mujeres. En ella Dios dignificó a la mujer en dimensiones insospechadas. En María el Evangelio penetró la feminidad, la redimió y la exaltó. Esto es de capital importancia para nuestro horizonte cultural, en el que la mujer debe ser valorada mucho más y donde sus tareas sociales se están definiendo más clara y ampliamente. María es garantía de la grandeza femenina, muestra la forma específica de ser mujer, con esa vocación de ser alma, entrega que espiritualice la carne y encarne el espíritu”. (n. 299).


+Luis Morales Reyes
Arzobispo de San Luis Potosí.