1.4 ORNAMENTACION
Y DECORACIÓN: DON IGNACIO MONTES DE OCA Y OBREGÓN, 4to
OBISPO; DON GERARDO ANAYA DIEZ Y BONILLA, 7mo OBISPO DE SAN LUIS.
Terminada
la reconstrucción y consagración el nuevo templo, correspondió
en 1896 a Don Montes de Oca y Obregón, cuarto Obispo de San Luis,
la decoración y ornamentación de la Catedral. Esto con
la finalidad de celebrar los veinticinco años de su ordenación
episcopal recibida en Roma el año de 18741, de manos de su Santidad
Pío IX.
Con motivo
de este jubileo, escribía a sus diocesanos el 12 de Febrero de
1896, una Carta Pastoral en la que hacía un balance de su ministerio
episcopal hasta entonces realizado. Entre otras cosas recordaba, “El
día 12 del próximo Marzo se cumplirá el año
vigésimo quinto desde que las augustas manos del inolvidable
pontífice Pío IX nos consagro en el orden episcopal…
La providencia nos puso en las manos la ocasión de transformar
por completo nuestra Iglesia Catedral, y de elevarla a la altura que
pide la categoría de vuestra ciudad. No dejamos de aprovecharla,
y al celebrar nuestro jubileo, abriremos de nuevo al culto el recién
decorado templo”. Esto llevó a cabo el día 8 de
Marzo.
Se iniciaría
después un triduo solemne, no sin antes celebrar una misa pontifical
de difuntos por el eterno descanso de Pío IX. El 12 celebraba
tan magnífico Acontecimiento, “Celebró de pontifical
con la asistencia de los Ilustrísimos Señor. D. Jacinto
López, Arzobispo de Linares, D. Santiago Garza Zambrano, obispo
de Saltillo y D. Joaquín Arcadio Pagaza, Obispo de Veracruz.
En esta solemnidad pronuncio un elocuente y hermoso elogio de Monseñor
Montes de Oca, el entonces Abad de la Basílica de Guadalupe y
canónigo honorario de la catedral de San Luis Potosí,
D. Antonio Plancarte y Labastida, su predilecto compañero y amigo
desde su niñez”.
Apunta don
Francisco de la Maza, en su obra “El arte colonial en San Luis
Potosí”: “La decoró toda a la manera bizantina,
que es el arte del color, en forma de mosaicos y tapices, pero con elementos
clásicos, empleado para ello a los arquitectos italianos Claudio
Molina y Giuseppe Compiana, hábiles decoradores que dejaron obra
desde Rusia a California, pasando por el Sultán de Constantinopla.
Lo mejor de todo fueron los dorados casetones de la cúpula, que
le dan un grandioso especto de renacimiento italiano”. Don Primo
Feliciano Velásquez, en su “Historia de San Luis Potosí,
abunda al respecto, “allí se notan grandes efectos de vivísimos
colores en que el oro abunda profusamente; la delicadez de las figuras
y el sinnúmero de bustos que adornan las bóvedas, causan
tan grande impresión, que su riqueza y magnifica parecen desmerecer
comprada con el delicado gusto que las domina”.
De igual
modo revistió el templo con el pavimento que actualmente conserva,
realizado con la técnica del “seminato veneciano”.
Más
adelante, en la capilla de Guadalupe, hizo labrar su sepulcro de mármol,
coronado con su busto, que es una admirable obra de arte. El 20 de Enero
de 1907, se consagro un nuevo altar mayor esculpido en mármol
por los hermanos Biagi. Enmarcado por la mesa del altar y las columnas
que las sostiene, se colocó la bellísima imagen, igualmente
en mármol de carrara, Italia, que representa a San Sebastián.
Como parte de la ceremonia de consagración, se depositaron la
reliquias del propio santo mártir, obtenidas en Roma por el Obispo
Ignacio Montes de Oca y Obregón. Para conmemorar el primer centenario
de la independencia, construyó la torre del lado norte, toda
de cantera, copia exacta de la ya existente en el lado sur; cambió
las estatuas de piedra de los doce apóstoles que adornaban la
fachada, sustituyéndolas por otras de mármol, hechas por
los hermanos Biagi, copias a escala de las que se encuentran en el interior
de la Catedral del Papa, en San Juan de Letrán, las anteriores
pasaron al muro sur.
Durante su
largo episcopal, 1884-1921, enriqueció con diversas obras de
arte la Catedral potosina.
Para el centenario
de la diócesis, en 1954, Don Gerardo Anaya y Diez de Bonilla
embelleció la Catedral y la mandó restaurar en su Totalidad.
