NUESTRA SEÑORA
DE LA EXPECTACION

Titular de la Santa Iglesia Catedral y 
Patrona de la Ciudad de San Luis Potosí  

 


“NUESTRA SEÑORA DE LA EXPECTACION, TITULAR DE LA CATEDRAL 
Y PATRONA PRINCIPAL DE LA CIUDAD”
 P. Efraín Moreno Aguirre


Para muchos resulta extraño o desconocido el título dado a la Santísima Virgen María como “Nuestra Señora de la Expectación”. Sin embargo, en la historia de nuestra Iglesia Potosina ella ha ocupado un lugar muy especial, pues consta que ya se tenía como titular de la entonces Parroquia de San Luis Potosí, desde que estaba en pie el segundo templo a principios del siglo XVII. El H. Ayuntamiento y el Clero la juraron patrona de la Ciudad en 1655 y para solemnizar la fiesta venía el Ayuntamiento cada año el 18 de Diciembre. Por fin su Santidad Pío IX ordenó que se conservara esta advocación cuando erigió la diócesis en 1854.

Por lo tanto, ésta es la Fiesta más importante de nuestra Catedral y debemos celebrarla con fe, entendiendo el denso significado que contiene por estar incrustada en el tiempo privilegiado del adviento.

Hablar de “Nuestra Señora de la Expectación” es pensar en la Virgen del Adviento, en la Mujer dócil y obediente , en la Virgen de la Esperanza que lleva en su seno al Hijo de Dios.

“Expectación” significa “esperar” algo muy próximo. Quienes veneramos a la Santísima Virgen María el 18 de diciembre en el misterio de su Expectación, recordamos, pues, los días anteriores de su parto virginal y junto con ella nos preparamos para recibir a Jesús en la navidad.

 

ORACION


Oh, Dios, que quisiste que tu Hijo muy amado
tomase nuestra carne en las entrañas
 de la bienaventurada Virgen María,
 cuando el Angel le anunciaba la encarnación del Divino Verbo,
 concede propicio a cuantos la veneramos
 en el misterio de su Expectación
 recordando los días anteriores de su parto virginal,
 que por su intercesión recibamos las gracias
 que necesitamos para llevar una vida sinceramente cristiana, 
y también el remedio de las miserias y penas que nos angustian, 
el consuelo en nuestras tristezas, 
la resolución de los problemas de la vida, 
para que Ella te lo presente y por sus plegarias de Madre, 
que siempre te son gratas, alcance lo que te pido, 
para su gloria y la de tu Hijo Santísimo, 
que contigo vive y reina en la unidad 
del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

Amén.