ÉTICA EN EL CRISTIANISMO CATÓLICO

El êthos cristiano

Aclaraciones previas:

a) El término “ética”, desde un punto de vista etimológico, nos remite al vocablo griego êthos, que significa fundamentalmente “lugar donde se habita” (morada) y también modo de ser o carácter. Desde luego que es un modo de ser que se va cobrando (nos lo vamos apropiando) a lo largo de nuestra existencia.

b) Diferencia convencional entre moral y ética: la primera tiene que ver con los comportamientos, normas, tradiciones, etc., la segunda hace referencia a las diversas formulaciones y reflexiones que hacemos de lo vivido.

c) “Católico”, en su acepción etimológica, es lo potencialmente universal, lo abierto a todo, cualquiera que sea su cultura, contexto, etc.

Dicho lo anterior, al hablar de “ética cristiana” en esta exposición me remitiré a la experiencia de cristidad (término que utiliza Miguel Rubio) como lo específico o propio del êthos cristiano.

Por otra parte, cabe señalar que esta “ética cristiana” es ética de la humanización, valida para quienes libremente quieran asumir el ofrecimiento que hace Jesús en su Evangelio. En palabras de José María Castillo “la ética de Jesús es la ética del gozo de vivir para todos”.

Fundamentación de la ética cristiana

a) Se trata de una ética que se nutre del mensaje y de la praxis de Jesús de Nazaret.

b) Jesús no fue un “moralista”, no propuso una “moral”.

c) Su fundamentación integra la relación autonomía-heteronomía como fuente del obrar humano. La autonomía como condición básica para que una conducta se adjetive como humana y religiosa, superando el carácter heterónomo que tiene el comportamiento infantil, para alcanzar un nivel de autodeterminación. En esta misma tarea de integración, la heteronomía ha de ser leída como la posibilidad de fundamentación en el misterio divino, que no anula al hombre, al contrario lo potencia para que se desarrolle como tal.
En este sentido hablamos de una autonomía teónoma como fundamento último de realización del hombre.

Lo propio de la ética cristiana


Lo que específica a la ética cristina es la referencia explícita al núcleo fundamental que la nutre: la cristidad.

A partir de esa experiencia se despiertan una serie de motivaciones, al mismo tiempo que se jerarquizan una serie de valores sobre los que se proyecta la vida.

La experiencia de la cristidad tiene que ver con el seguimiento de Jesús, con la “construcción del Reino de Dios”, un mundo en donde nos reconozcamos como hermanos, hijos de un mismo Padre.

Algunas categorías de la ética cristiana

La reflexión ética cristiana mira a la realización de la persona desde una serie de categorías teológicas que aparecen en el Evangelio:

El Reino de Dios; la lucha por la justicia; la relación con el Padre (Abbá); la primacía de la persona; la rehabilitación de lo marginal (pobres, pequeños, pecadores, paganos); la libertad; el seguimiento como actualización de la práctica de Jesús en el momento presente.

A nivel de valores, en perspectiva de ética cristiana, es necesario referirnos a la práctica de Jesús. Allí descubrimos una serie de criterios que orientan su vida (esperanza, perdón, fraternidad, primacía de la persona, etc.). Desde luego que esos valores concretos habrá que actualizarlos en las circunstancias del momento presente.

Orientación fundamental

Se puede traducir como lo que la persona quiere llegar a ser a través de un proyecto, valor supremo que influye sobre todas sus decisiones , jerarquiza lo que considera valioso, da una orientación e integración a la vida. En términos cristianos decimos que esta orientación se da en la mediada en que fe y vida auténtica son una sola cosa.

Termino con tres frases que expresan lo que he querido comunicar: “La causa de Dios es la causa del hombre” (Schillebeeckx), “la gloria de Dios es que el hombre viva” (Ireneo), “no está hecho el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre” (Jesús de Nazaret).

Preguntas:

1. ¿Qué relación encuentras entre los presupuestos antropológicos y el tema de la ética cristiana?

2. En tu acción pastoral qué aspectos de las conferencias (elementos antropológicos y ética cristiana) vale la pena destacar, favorecer, impulsar, etc. ¿Por qué?

3. Reflexiona en tu equipo las implicaciones que puede tener el plantear la ética desde el fundamento de autonomía teónoma.