COMUNICADO
A LA PROVINCIA ECLESIASTICA DE
SAN LUIS POTOSI

Al pueblo de Dios que peregrina en nuestras Iglesias Particulares de: San Luis Potosí, Zacatecas, Ciudad Valles y Matehuala, “gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y de Jesucristo el Señor” (1 Cor 1,3).

Los Obispos de estas Diócesis les comunicamos que para cumplir más fielmente nuestro oficio pastoral de cuidar habitual y cotidianamente a las ovejas requerimos impulsar la comunicación de nuestras respectivas Iglesias que favorezca la participación de los diversos sectores del pueblo de Dios: Obispos, Presbíteros, Diáconos, Religiosos, Religiosas y Laicos. Esta pastoral de comunión buscamos impulsarla en la Provincia Eclesiástica. La Provincia nos pone a todos en camino de una conversión que favorezca un nuevo vigor misionero y una mayor coordinación pastoral, que nos ayude a tratar problemas semejantes, llegar a mejores y más efectivos consensos y programar un trabajo pastoral de conjunto, que en un futuro podría repercutir en un Concilio Provincial.

Les compartimos que esta experiencia de comunión nos ofrece la posibilidad de respirar los aires frescos de los primeros tiempos de la organización eclesiástica en donde las Diócesis formaron agrupaciones más extensas que dieron lugar a las Provincias Eclesiásticas. Esta organización de Diócesis se hizo sobre la pauta de la división territorial de carácter civil del Imperio Romano. En occidente fue llamada “Provincia” y “Eparquía” en oriente.

En nuestra Patria, desde que la Diócesis de México-Tenochtitlan dejó de ser sufragánea de Sevilla en 1546 y fue erigida como Arquidiócesis, toda la Nueva España, incluyendo un tiempo las Islas Filipinas y Centroamérica, formó el ámbito de una provincia eclesiástica hasta 1863. Tres Concilios Provinciales realizados en el siglo XVI para la aplicación del Concilio de Trento (1555, 1575 y 1585) constituyen el cuerpo de doctrina y de régimen que implantó con seguridad la Iglesia en esta parte del Continente. Su importancia, junto con los Concilios de Toledo que están en sus raíces y las fuentes civiles y canónicas tradicionales se mide en que prácticamente delinearon la vida y convivencia social en México hasta la codificación del derecho civil como efecto de la llamada “Reforma” que separó a la Iglesia y el Estado y la codificación del derecho canónico en 1917, en cierto modo adelantada por la legislación del Concilio Plenario de América Latina de 1899, preparado en Concilios Provinciales.

El Obispo de la metrópoli o capital de la Provincia –el Metropolitano- solía gozar de una cierta preeminencia sobre los demás; hoy los Obispos diocesanos de la Provincia Eclesiástica se reúnen en torno al Metropolitano para coordinar mejor sus actividades pastorales y para ejercitar las comunes competencias concedidas por el derecho. Puede considerarse en una cierta medida hermano mayor, primus inter pares.

El Vaticano II (ChD 36) señala: “Las venerables instituciones de los Sínodos y de los Concilios florezcan con nuevo vigor. Así se procurará más adecuada y eficazmente el crecimiento de la fe y la conservación de la disciplina en las diversas Iglesias según las circunstancias de la época”. Lo anterior lleva a proponer un enfoque que, teniendo como punto de referencia el Concilio Vaticano II y el CIC 1983, aporte criterios para considerar, más allá de una especie de divisionismo geográfico, la esencia de la Provincia Eclesiástica. Las Provincias originan también un vínculo jurídico entre sus miembros y pueden establecer, siguiendo la normatividad adecuada, una legislación particular. Habrá de tener como fin lo que indica el CIC: “Para promover una acción pastoral común en varias Diócesis vecinas, según las circunstancias de personas y lugares, y fomentar de manera más adecuada las relaciones recíprocas entre los Obispos diocesanos, las Iglesias Particulares se agrupan en provincias eclesiásticas delimitadas territorialmente” Cfr. C. 431,1.

Les informamos con mucha alegría que a propuesta de la Conferencia del Episcopado Mexicano el Papa Benedicto XVI reestructuró la Provincia Eclesiástica de San Luis Potosí, con fecha 25 de Noviembre de 2006, con las siguientes diócesis: Zacatecas, Ciudad Valles y Matehuala.

En esta Provincia nos organizamos en cuatro comisiones:

Comisión para la Pastoral Profética: Mons. Luis Morales Reyes.
Comisión para la Pastoral Litúrgica: Mons. Fernando Mario Chávez Ruvalcaba.
Comisión para la Pastoral Social: Mons. Lucas Martínez Lara.
Comisión Vocaciones y Ministerios, Familia, Juventud y Laicos: Mons. Roberto Octavio Balmori Cinta.

Las Comisiones Provinciales expresan directamente la comunión entre las Iglesias. Y cada una está presidida por un Obispo y sus miembros son presbíteros, consagrados, consagradas y laicos.

De esta manera la Provincia Eclesiástica al asumir la responsabilidad de la animación pastoral promoverá la participación de los distintos sectores del pueblo de Dios y dinamizará la vida pastoral de las Diócesis sufragáneas.

Esta organización y estructura de nuestra Provincia tiene como objetivo fomentar la conversión pastoral y una mística de servicio y comunión.

Reconocemos y agradecemos lo que nuestros agentes de pastoral han venido realizando en nuestras respectivas Diócesis y les invitamos a participar con entusiasmo y vigor para que podamos responder a los nuevos retos y desafíos sociales (como la exclusión, la pobreza, el desempeño, la emigración, la desintegración de la familia, atentados contra la vida, etc.) y eclesiales y a estimularnos para vivir nuestra condición de discípulos y misioneros de Cristo, según el Espíritu habla a nuestras Iglesias Particulares desde el acontecimiento de Aparecida, Brasil.

Con nuestro afecto y bendición.

Zacatecas, Zac. 7 de Noviembre de 2007.

+Luis Morales Reyes
Arzobispo de San Luis Potosí, S.L.P
 

 

+Fernando Mario Chávez Ruvalcaba
Obispo de Zacateca

+Roberto Octavio Balmori Cinta
Obispo de Ciudad Valles, S.L.P.
 
 
+Lucas Martinez Lara
Obispo de Matehuala, S.L.P.