JESUCRISTO, LA VERDAD.


“Recomenzar desde Cristo”


I.- INTRODUCCION.

1.- El Papa en su oración, “Quédate con nosotros”, dice: “Tú que eres la verdad misma como revelador del Padre, ilumina nuestras mentes con tu Palabra; ayúdanos a sentir la belleza de creer en ti”.

Por otra parte, S. Agustín nos enseña: “Tú, deseoso de esa verdad y de esa vida (de Cristo), tendrías razón de decirte a ti mismo: Gran cosa es la verdad, gran cosa es la vida; ¡si hubiese un camino para llegar a ellas! ¿Preguntas cuál es el camino? Fíjate que el Señor dice en primer lugar: Yo soy el camino. Esfuérzate en hallar el camino, para que puedas llegar a la verdad y a la vida”.

Y en el Evangelio, S. Juan nos dice: “Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad” (Jn. 1,14).

El mismo Jesucristo nos dice: “Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn. 8,332).

“Padre, santifícalos en la verdad: tu Palabra es la verdad (…) Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad” (Jn. 17, 17-19).

Jesús, respondiendo a Pilato, dice: “Para esto he nacido yo y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad: Todo el que es de la verdad, escucha mi voz” (Jn. 18, 37).

2.- Recordemos lo que el Papa Juan Pablo II decía en su Encíclica “El esplendor de la verdad”: “La luz del rostro de Dios resplandece con toda su belleza en el rostro de Jesucristo, imagen de Dios invisible, resplandor de su gloria, lleno de gracia y de verdad. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Por esto, la respuesta decisiva a cada interrogante del hombre, en particular de sus interrogantes religiosos y morales, la da Jesucristo (…) la respuesta es la persona misma de Jesucristo: Realmente, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado” (n.2).

Y más adelante, dice el Papa: “Ciertamente, para tener una conciencia recta, el hombre debe buscar la verdad y debe juzgar según esta misma verdad” (n.62).

A este respecto, el Documento de Aparecida dice: “La Iglesia sabe, por revelación de Dios y por la experiencia humana de la fe, que Jesucristo es la respuesta total, sobreabundante y satisfactoria a las preguntas humanas sobre la verdad, el sentido de la vida y de la realidad, la felicidad, la justicia y la belleza” (n. 380).


II.- JESUCRISTO, LA VERDAD.

1.- Todo el Documento de Aparecida está atravesado por las palabras de Jesucristo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn. 14, 6). Esta afirmación, que no se vuelve a repetir en ninguna otra parte del Evangelio, es como el eje de todo el documento, es su hilo conductor. Todo se refiere a Jesucristo, como Camino, como Verdad, como Vida. Por tal motivo, nos da un conocimiento profundo del Él y renueva nuestra gozosa y firme profesión de fe en Él.

Ante un mundo de mentiras y falsedades, el hombre está llamado a buscar la verdad, está obligado a honrarla y atestiguarla. En México, la mentira, la falsedad, la corrupción contaminan buena parte de la vida social. Mentimos y se nos miente.

“Una afirmación contraria a la verdad posee una gravedad particular cuando se hace públicamente. (…) La mentira es funesta para toda sociedad: socava la confianza entre los hombres y rompe el tejido de las relaciones sociales” ( Catec. De la I. C., nn. 2476 y 2486).

La verdad es la virtud que consiste en mostrarse veraz en los propios actos y en decir la verdad en las palabras, evitando la simulación y la hipocresía.

“La verdad entraña el gozo y el esplendor de la belleza espiritual. La verdad es bella por sí misma” Cat. de la I. C., n.2500).

Los hombres no podríamos vivir juntos si no tuviéramos confianza recíproca, es decir, si no nos habláramos con la verdad. Los discípulos de Cristo estamos llamados a vivir en la verdad, siguiendo su ejemplo.

2.- En Jesucristo, la verdad de Dios se manifestó en plenitud: “Lleno de gracia y de verdad”. Él es la Luz del mundo, él es la Verdad. El que cree en Él no permanece en las tinieblas.

Seguir a Jesucristo es vivir del Espíritu de verdad que el Padre envía en su nombre y que “conduce a la verdad completa”. Jesucristo nos enseña que nuestro lenguaje sea: sí, sí; no, no.

El Papa, hablando a los Obispos de América Latina, les recuerda la necesidad de conocer al Dios verdadero, y a éste sólo lo conocemos porque Cristo nos lo ha dado a conocer. “De aquí la importancia única e insustituible de Cristo para nosotros, para la humanidad. Si no conocemos a Dios en Cristo y con Cristo, toda la realidad se convierte en un enigma indescifrable; no hay camino y al no haber camino, no hay vida ni verdad” (Disc. Inaug.).

3.- Por su parte, los Obispos latinoamericanos proclaman su fe en Jesucristo-Verdad. Tomo algunas ideas que me parecen bellas y relevantes y que nos estimulan para decidirnos a entrar en la escuela de nuestro Divino Maestro para ser sus discípulos fieles e incondicionales y vivir en la verdad.

“La admiración por la persona de Jesús, su llamada y mirada de amor buscan suscitar una respuesta consciente y libre desde lo más íntimo del corazón del discípulo, una adhesión de toda su persona al saber que Cristo lo llama por su nombre. Es un “sí” que compromete radicalmente la libertad del discípulo a estregarse a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. Es una respuesta de amor a quien lo amó primero hasta el extremo. En este amor de Jesús madura la respuesta del discípulo: Te seguiré adondequiera que vayas” (n.136).

“El Espíritu Santo (…) nos identifica con Jesús-Verdad, enseñándonos a renunciar a nuestras mentiras y propias ambiciones” (n. 137).

El llamamiento que hace Jesús, el Maestro, conlleva una gran novedad. (…) Jesús invita a encontrarnos con Él y a que nos vinculemos estrechamente a Él, porque es la fuente de la vida y sólo Él tiene palabras de vida eterna. (…) El discípulo experimenta que la vinculación íntima con Jesús en el grupo de los suyos es participación de la Vida salida de las entrañas del Padre, es formarse para asumir su mismo estilo de vida y sus mismas motivaciones, correr su misma suerte y hacerse cargo de su misión de hacer nuevas todas las cosas” (n. 131).

“Con la parábola de la Vid y los Sarmientos, Jesús revela el tipo de vinculación que Él ofrece y que espera de los suyos. (…) Jesús quiere que su discípulo se vincule con Él como “amigo” y como “hermano”. El “amigo” ingresa a su Vida, haciéndola propia. El “amigo” escucha a Jesús, conoce al Padre y hace fluir su Vida (Jesucristo) en la propia existencia” (n. 132).

“En el seguimiento de Jesucristo, aprendemos y practicamos las bienaventuranzas del Reino, el estilo de vida del mismo Jesucristo:

+ su amor y obediencia filial al Padre,
+ su compasión entrañable ante el dolor humano,
+ su cercanía a los pobres y a los pequeños,
+ su fidelidad a la misión encomendada,
+ su amor servicial hasta el don de la vida” (n. 139).

“La fe cristiana nos muestra a Jesucristo como la verdad última del ser humano, el modelo en el que el ser hombre se despliega en todo el esplendor ontológico y existencial” (n. 480).

III.- CONCLUSION.

Después de contemplar a Jesucristo-Verdad, los Obispos latinoamericanos nos urgen a un compromiso:

Nuestra fidelidad al Evangelio nos exige proclamar en todos los areópagos públicos y privados del mundo de hoy, y desde todas las instancias de la vida y misión de la Iglesia, la verdad sobre el ser humano y la dignidad de toda persona humana” (n. 390). ¿Respetamos y defendemos la grandeza y dignidad de toda persona humana, particularmente de los pobres y de los que menos valen a los ojos de los hombres?

“La Iglesia está llamada a ser una escuela permanente de verdad y justicia, de perdón y reconciliación para construir una paz auténtica” (n. 542). ¿Ayudamos, de verdad, para que esto sea una realidad?

¿Queremos trabajar para que nuestra familia sea la escuela primordial donde se enseñe y se practique la verdad?

¿Tenemos el valor suficiente para promover que en cada uno de nuestros ambientes se hable con la verdad?

“La sociedad tiene derecho a una información fundada en la verdad, la libertad, la justicia” (Cat. de la I.C., n.2512). ¿Estamos comprometidos a defender y promover este derecho?


Luis Potosí, S.L.P., Marzo 11 de 2008.


+Luis Morales Reyes
Arzobispo de San Luis Potosí.



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