Tuvimos la oportunidad de entrevistarlo y esto fue lo que expresó:
“Lo
más urgente es re-encontrarnos con Cristo, partir de Cristo,
centrar todo en Cristo, porque con Cristo tenemos todo. Hay un
cambio de vida tanto personal como social y cultural. Entonces
el apasionarse por Jesucristo es fundamental y definitivo. De
lo contrario las cosas van a seguir igual o peor…la Iglesia
somos todos y entonces todos tenemos nuestra propia responsabilidad.
Los sacerdotes la propia, pero los laicos tienen una misión
indispensable para poder, no solamente llevar a cabo lo que dice
el documento de Aparecida sino la misma Palabra de Dios y así,
ser la Iglesia que queremos ser: una Iglesia más dinámica,
más revitalizada, una Iglesia más evangelizada y
evangelizadora y que seamos todos discípulos y misioneros
de Nuestro Señor Jesucristo, que es en síntesis
lo que pide el documento.”
También
escuchamos la opinión de algunas personas que asistieron
al evento:
“Me
ha parecido muy importante para entender el espíritu de
los Obispos reunidos en Aparecida, el ambiente eclesial que privó
allí entre ellos. Creo que es clave para entender todo
el documento…sería bueno estudiarlo por sectores
como lo ha dicho el Obispo, alguno o dos días intensamente
como presbíteros, otros dos días como seminario,
otros dos días como vida religiosa, otros dos días
en los decanatos con los laicos. “
Padre Benjamín Moreno, Rector del Seminario.
“Creo
que es tiempo en que el Espíritu nos está pidiendo
que nos pongamos bien las pilas y que empecemos a hacer las cosas
bien. La sociedad lo necesita urgentemente y creo que Dios nos
está pidiendo en este momento un trabajo muy grande y con
su ayuda lo podemos sacar adelante.”
Miriam,
estudiante de la Escuela de Teología para laicos.
“Yo
creo que va a dar grandes frutos, porque si conocemos la esencia
de este documento de Aparecida lo vamos a poder estudiar en grupos,
en movimientos, en parroquias, vamos a hacer posible que la Palabra
de Dios, en comunión con toda la Iglesia, llegue a todas
las personas y especialmente a los más necesitados.”
Juan
Pablo López, seminarista.