Los Obispos
del siglo XX

Luz Carregha Lamadrid
El Colegio de San Luis, A.C.

 

Desde sus orígenes, y durante poco más de veinte años, la diócesis potosina tuvo que enfrentar una serie de obstáculos derivados de la inestabilidad política y económica que vivió el país. Sin embargo, los primeros cuatro obispos de San Luis Potosí lograron consolidarla y extender el trabajo pastoral a distintos puntos del estado.

El primer obispo, Pedro Barajas (1795-1868), fue originario de Jalisco. Se interesó desde joven en los asuntos políticos, y la defensa que hizo de la Iglesia, lo llevó a sufrir persecuciones y destierros. Logró organizar la diócesis de San Luis Potosí: instaló el Cabildo de Catedral, reconstruyó la iglesia parroquial para transformarla en catedral y transformó en Seminario al Colegio Guadalupano Josefino. A su muerte, lo sucedió y continuó su obra el potosino Manuel del Conde y Blanco (1816-1872), estudió en el Colegio Guadalupano Josefino, del que fue también profesor y rector. Obtuvo el título de abogado y fue vicario de las parroquias de San Luis y de San Sebastián.

El tercer obispo, Nicanor Corona Elizarrás (1825-1883), nació en Guanajuato, donde hizo sus primeros estudios y fue ordenado sacerdote en Morelia.

Ignacio Montes de Oca y Obregón (1840-1921) fue originario de Guanajuato. Como cuarto obispo de San Luis Potosí llevó a cabo una importante obra pastoral. Tuvo principal interés en atender la Región Huasteca y en especial a los grupos indígenas marginados; también se preocupó por la educación y gestionó la instalación del colegio del Sagrado Corazón en la capital del estado. Amante de las Bellas Artes, transformó la catedral potosina, incluyendo elementos neoclásicos en su decoración. Montes de Oca mantuvo una buena relación con las autoridades civiles y logró consolidar la diócesis potosina.