La
primera solicitud para establecer un obispado con sede en la ciudad
de San Luis Potosí fue hecha en 1776 por el Ayuntamiento de
esa población al rey español Carlos III con base en
el Real Patronato, institución integrada por la Corona española
y la Iglesia católica, que daba facultades al rey de España
para intervenir en algunos asuntos de la Iglesia a cambio de que defendiera
y extendiera la religión católica en sus dominios y
fuera de ellos. Así, el monarca español podía
decidir sobre el establecimiento o no de un nuevo obispado. Esta petición
no prosperó como tampoco lo hicieron otros intentos posteriores.
En
1853, el presidente Antonio López de Santa Anna ordenó
al Ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos que la representación
mexicana en Roma hiciera los trámites necesarios para que fuera
erigida la diócesis. Como resultado de estas negociaciones,
el 31 de agosto de 1854, el Papa Pío IX firmó la Bula
Deo Optimo Maximo Largiente donde afirmó: hemos juzgado
conveniente [que] se forma una nueva Diócesis del dicho estado
de San Luis Potosí, para que pueda ser gobernada con más
facilidad y con más fruto, y que la silla del nuevo Prelado
se establezca en la ciudad llamada de San Luis Potosí.
El Sumo Pontífice también ordenó que el Seminario
Diocesano fuera establecido en el mismo edificio que había
ocupado el colegio Guadalupano Josefino, el que había sido
ya ofrecido por el gobierno mexicano a las autoridades eclesiásticas
con ese fin. Se trata del inmueble que originalmente fuera colegio
de la Compañía de Jesús, y actualmente edificio
central de la UASLP. Así, después de setenta y ocho
años de espera, los católicos potosinos veían
culminados sus esfuerzos.
La
nueva diócesis se integró con quince parroquias. Ocho
de ellas habían pertenecido al arzobispado de México
(Coxcotlán, San Martín Chalchicuautla, Tamazunchale,
Tampamolón, Tamuín, Tancanhuitz, Valles y Xilitla) ,
nueve habían formado parte del obispado de Guadalajara (Ahualulco, Catorce,
Cedral, Charcas, Matehuala,
Moctezuma,
Salinas, Venado y Mazapil, Zac), y dieciocho habían correspondido
al obispado de Morelia (Alaquines, Armadillo, Cerro de San Pedro,
Ciudad del Maíz, Guadalcázar, Lagunillas, Mexquitic,
La Palma, La Divina Pastora, Pozos, Rayón, Rioverde, San Luis
Potosí, San Sebastián, Santa María del Río,
Tierranueva, Tlaxcala y Villa de Reyes).
Como
primer obispo de la diócesis potosina se nombró al canónigo
de la catedral de Guadalajara. Pedro Barajas, quien inició
de inmediato las obras para adecuar la parroquia de San Luis Potosí
y elevarla a catedral. Mientras estas se llevaban a cabo, la sede
del obispado se estableció en la Parroquia del Sagrario también
conocida como la iglesia de la Compañía.
La
catedral de San Luis Potosí ocupa el mismo lugar donde los primeros
evangelizadores levantaron una ermita. El edificio ha tenido varias
etapas constructivas, por lo que corresponde a distintas épocas
y a diferentes estilos arquitectónicos. La ermita de adobe
y techo de tejamanil, fue demolida a finales del siglo XVI, y
en la fiesta de San Luis Rey de Francia de 1609 se bendijo al templo
que la sustituyó y que se demolió sesenta años
después, para levantar la nueva iglesia parroquial. De esta primera
etapa, se conservan la torre sur y la portada estilo barroco. Al ser
elevada al rango de catedral, esta iglesia sufrió varias modificaciones
se renovaron los altares, las naves se prolongaron hasta el muro posterior
que da a la calle de Morales, se elevó el nivel de las bóvedas
laterales a la altura de la nave principal, se mandó fabricar
el órgano, se colocó el reloj de la fachada, y se instaló
el coro de los canónigos detrás del altar mayor. Años
después, el obispo Ignacio Montes de Oca ordenaría otra
remodelación para incluir elementos clásicos en la decoración
y en 1911 mandó construir la torre norte, que a simple vista
difiere de la torre sur construida ciento cincuenta años antes.